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Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas | Isabel de Ocampo Directora de cine, guionista, productora y ‘script’

La cineasta Isabel de Ocampo: «Películas como ‘Anora’ hacen mucho daño porque blanquean la prostitución»

La ganadora de un Goya por el cortometraje 'Miente' participa en Ibiza en un evento organizado para desmontar los mitos y entender los mecanismos de la trata

Isabel de Ocampo, ayer, en Ibiza, antes de participar en el evento ‘Cine y conciencia frente a la trata’ en el Casal d’Igualtat de Vila.

Isabel de Ocampo, ayer, en Ibiza, antes de participar en el evento ‘Cine y conciencia frente a la trata’ en el Casal d’Igualtat de Vila. / Toni Escobar

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

La cineasta salmantina Isabel de Ocampo, ganadora de un Goya por el cortometraje ‘Miente’ en 2009, participó ayer en el evento ‘Cine y conciencia frente a la trata’, organizado por Dicho y Hecho Producciones en el Casal d’Igualtat de Ibiza con motivo del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. En la cita, en la que se proyectó su trabajo y el corto ‘Pasarea’, de Mikaela Bruce, intervinieron, además, Carol Sánchez, de la Asociación Amar Dragoste, y Marta Martínez, psicóloga de Médicos del Mundo Balears. Horas antes del encuentro, Ocampo habló con Diario de Ibiza sobre la prostitución, tema que ha estudiado fondo y que retrata en tres de sus proyectos cinematográficos.

Ha abordado la prostitución en el corto ‘Miente’, en la película ‘Evelyn’ y en el documental ‘Serás Hombre’. ¿Qué le llevó a acercarse a este tema?

Supongo que la indignación ante las injusticias y, sobre todo, el ver que se estaba dando a través de los medios y de las películas que yo veía una imagen de la prostitución muy happy y frívola, que a mí me daba la sensación de que no correspondía con la realidad. Me dio por investigar un poco y me encontré un infierno, del que, además, nadie hablaba y me apeteció mucho contarlo. Me fui metiendo y al final el tema me ha tenido atrapada hasta en tres películas.

Antes de empezar a investigar, ¿qué sabía de ese mundo?, ¿iba con ideas preconcebidas?

Mi idea era que la prostitución formaba parte de la libertad de las mujeres y que cada una podía hacer con su cuerpo lo que quería y que eso formaba parte también del empoderamiento de una mujer. Pero lo que me encontré fue un sistema de explotación, esclavismo, machismo y de misoginia a gran escala, a nivel de negocio internacional, donde solo había mujeres de países desfavorecidos o que estaban en una situación de vulnerabilidad especial o que habían sufrido algún tipo de evento en sus vidas que las había situado en una posición en la que necesitaban atención y cariño y que se dejaban atrapar por las mafias.

«El 90% de mujeres en situación de prostitución tienen hijos que alimentar o padres que cuidar»

Le he escuchado decir que con el corto ‘Mienten’ lo que quería era saber por qué, exactamente, una mujer entra en el mundo de la prostitución…

Sí, porque, cuando empecé a investigar esto, veía que todos los artículos de prensa hablaban de cuánto cobraba la mujer, de dónde trabajaba, de lo rica que se hacía, pero nadie abordaba la cuestión del porqué entra una mujer en la prostitución y a mí me parece la clave. Entra por problemas económicos, porque ante la situación de no poder dar de comer a sus hijos es capaz de vender su cuerpo. Es decir, que lo hace por puro amor, porque el 90% de las mujeres que están en una situación de prostitución tienen hijos que alimentar o padres que cuidar. Hay poquísimas mujeres en el mundo que se dediquen a la prostitución sin cargas familiares, entre otras cosas porque las mafias las quieren con cargas familiares, porque si no, una mujer que entre ahí por su propia voluntad y vea lo que hay, sale huyendo.

¿Qué le diría a las personas que justifican la prostitución argumentando que las mujeres se meten en esto porque quieren?

Entran voluntariamente porque hay todo un sistema de lobby de poder que gana muchísimo dinero al día que se encarga de confundir a la población y a las mujeres porque necesita mano de obra. ¿Sabes lo que pasa? Que cuando una persona dice que lo hacen porque quieren, no hay nada que decirle. Es lo que he aprendido, que esa persona no va a cambiar de opinión nunca y que no sirve de nada discutir con ella. Cuando un hombre consume prostitución, tiene que autoconvencerse de que la mujer lo hace porque quiere. Si no lo hace, la realidad es tan devastadora que él, ante el espejo, sería un monstruo porque se está aprovechando de una persona que está ahí por pura necesidad económica, que quizás está amenazada de muerte y que está fingiendo sentir placer con ella cuando lo que está ocurriendo es todo lo contrario.

¿Cómo consiguen los proxenetas que las mujeres entren ‘voluntariamente’ en la prostitución?

Lo que ellos quieren conseguir es que la mujer esté convencida de que ese lugar es el mejor del mundo para una persona como ella, porque tiene casa, comida y gente que, supuestamente, la quiere. Juegan con sus sentimientos porque normalmente ellos, a la hora de meter a este tipo de chicas en la prostitución, eligen perfiles que son vulnerables, que han tenido problemas de amor en sus familias desestructuradas. Lo primero que te preguntan es ¿estás sola aquí? Porque ellos no quieren que tengas alguien a quien acudir en caso de problemas.

¿Y a qué recurren para convencerlas de que no lo dejen?

El ciclo vital de una prostituta es muy corto, de los 18 a los 24 años. A los proxenetas con los que he trabajado les he escuchado decir que ya a los 24 años esas mujeres son piltrafas humanas y ya no las quieren. Entonces las liberan. En el tiempo que va de los 18 a los 24 años las convencen con mil argumentos. Es un perverso sistema de premio y castigo muy retorcido y sutil. Es una persuasión continua, una gota malaya de ideas que te van diciendo ellos de que este sitio es maravilloso, que estás ganando muchísimo dinero, que lo puedes mandar a tu familia y eso es verdad, pero el problema es que el coste en salud física y mental la mujer no lo está calibrando en ese momento, pero ese tipo de heridas van a terminar surgiendo. No hay amenazas veladas, es muy raro que tengan que llegar a ese nivel porque para cuando la chica se da cuenta de que ha sido engañada y tiene que superar el horrendo sentimiento de vergüenza y de culpabilidad que siente, la sueltan, porque ya han sacado de ella todo lo que necesitaban. Entonces van a por otra. O les dicen: «Vale, ya te has dado cuenta, muy bien, pues ahora te ascendemos en la cadena a cambio de que traigas a alguna amiga tuya». La chica va a decir que no, pero luego sale fuera del mundo de la prostitución y se enfrenta a la dura realidad de ser inmigrante en un país donde encima no puede decir dónde ha estado trabajando y al final termina volviendo.

¿Cómo se documentó para hacer todos sus proyectos sobre prostitución?

Preguntando y llamando a todas las puertas. Con ‘Miente’ me documenté a través de prensa y documentales que había visto. Al ganar el Goya, cuando volví a llamar a las puertas y a preguntar, la gente ya me habló de verdad, sin ocultarme información. Gracias a ese galardón tuve la oportunidad de que la gente me ubicara y supiera que lo que iba a hacer no iba a ser propaganda sino que iba a contar la realidad de este mundo. Entonces me ayudó mucho la Policía Nacional y la Guardia Civil, hablé con clientes, hablé con mujeres voluntarias y también con proxenetas. En el proceso de hacer la película, visité muchos clubes, era impresionante llegar allí y ver las huellas de puñetazos y de disparos en las paredes.

De los proxenetas con los que habló, querría mencionar a uno, Rafa, que aparece en documental ‘Serás Hombre’ y al que también consultó para ‘Evelyn’ y que, según tengo entendido, dejó la prostitución a raíz de su largometraje.

Sí, lo dejó porque a él también le estaba pasando factura mental lo que estaba haciendo, porque tampoco es fácil dedicar toda tu vida a destrozarle la vida a un montón de mujeres. Eso te termina pasando factura, a no ser que seas psicópata, y él no lo era. Era una persona sin escrúpulos. También es verdad que luego terminó volviendo. El arrepentimiento le duró lo que duraron los focos mediáticos. Nada más. Es que es un mundo muy oscuro, un agujero negro del que es muy difícil salir. Por eso es muy importante que la sociedad tengamos claro de qué estamos hablando y no nos dejemos llevar por los discursos que blanquean y que presentan esto como si fuera el mundo de Irma la dulce.

Por no hablar de películas como ‘Pretty Woman’ o algunas mucho más recientes...

Películas como ‘Pretty Woman’ o ‘Anora’, que solo te presentan una parte del proceso, la de mira cómo estoy ganando dinero, han hecho mucho daño.

«OnlyFans es una forma de captar niñas para la prostitución con el cuento de que es fácil ganar dinero»

Podríamos hablar también de OnlyFans. ¿Qué opina de esa plataforma?

Creo que es una forma de captar niñas para la prostitución vendiendo la moto de que es fácil conseguir ese dinero. El problema es la incapacidad de pensar a largo plazo que tiene una adolescente o una menor de 25 años, si me apuras. Es una losa muy grande porque vivimos en una sociedad donde luego te estigmatizan. Cuando estas chicas aceptan vender su cuerpo de esa manera están haciendo mucho daño al resto de las mujeres porque están contribuyendo al blanqueamiento de la prostitución, lo que pasa es que son incapaces de darse cuenta todavía.

Hay mucho debate sobre qué es mejor, la regulación o la abolición de la prostitución, usted se decanta por la segunda...

Defiendo la abolición a muerte, primero porque conozco el fenómeno y no me van a engañar ya. Segundo, porque es el único sistema que ha funcionado y que protege a las mujeres. El sistema abolicionista es feminista, en el sentido de que a la mujer no la culpa, porque si se ve en la necesidad económica de tener que alquilar su cuerpo para dedicarse a la prostitución, el Estado no tiene por qué intervenir. Por eso no hay que regular la prostitución, porque en el momento en el que el Estado interviene, ya estás legitimando esa actividad. La legislación internacional del trabajo dice que la primera ley es que no se puede comerciar con cuerpos humanos, si la legalizas, te la estás saltando. Hay que abolir la prostitución y criminalizar a los clientes y los proxenetas.

¿Tiene pensado hacer algún otro proyecto sobre explotación sexual?

Lo he dejado ya porque ha sido durísimo para mí, he pagado un precio, mental y físico. Lo que pasa es que me he metido en otro tema también complicado. Te voy a dar una exclusiva, solo dos palabras, mujeres afganas y hasta aquí puedo leer.

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