Exposición
‘El final del camino’, la reflexión artística de Pedro María Asensio sobre la deriva de Ibiza
El artista conquense completa la trilogía expositiva que inició en la sede pitiusa del Coaib en el año 2005 con una muestra que se inaugurará mañana y que «es una metáfora visual» de la realidad que vive la isla, en la que coexisten la Ibiza del lujo y la que se enfrenta a la grave crisis habitacional

Todas las imágenes de la exposición de Pedro Asensio en Ibiza / Toni Escobar

El artista Pedro María Asensio (Cuenca, 1950), como toda la población local, observa con mucha preocupación los derroteros que está tomando Ibiza y la crisis habitacional a la que se enfrenta. Tal es su desazón y su compromiso social con la isla que se convirtió en su hogar en los años 70 que ha decidido plasmar la grave problemática en una exposición, ‘El final del camino’, que se inaugura mañana a las 20 horas en el Espai Broner de la demarcación pitiusa del Col.legi Oficial d’Arquitectes de les Illes Balears (Coaib), en Dalt Vila.
Con esta muestra, el creador conquense cierra la trilogía expositiva creada para la sede de los arquitectos pitiusos, que arrancó en 2005 con ‘Futuros perdidos’ y prosiguió en 2019 con ‘Autarquía’. «La primera exposición giraba en torno a una utopía, una ciudad que podía haber sido, pero que nunca fue; la segunda, que ya retrataba las desigualdades sociales y el individualismo existentes, era la constatación de una realidad; y la tercera habla de la situación concreta que atraviesa Ibiza y de su desbordamiento», explica.
‘El final del camino’, como añade su comisaria, Cristina Sánchez Cardoso, «aborda la transformación de la isla en un fenómeno de lujo y su ocaso como destino abierto para todas aquellas personas que llegan aquí en busca de un lugar mejor en el que vivir». «Toda la exposición, en realidad, es una metáfora visual que representa la fractura social que vive en la actualidad la isla con el tema del problema habitacional», afirma la mánager del artista visual.

La instalación de Pedro María Asensio titulada ‘La ciudad blanca al final del camino’, ubicada al fondo de la sala. / T. ESCOBAR
En el Espai Broner se retratan las dos Ibizas que coexisten, la de cartón piedra, en la que reinan «el lujo y el derroche», y la de la realidad cotidiana, en la que adquirir una vivienda de 60 metros cuadrados a precio razonable es misión imposible para el ciudadano de a pie. La primera la representa el pintor a través de varios cuadros de gran formato con mucho color y movimiento en los que se suceden «las líneas verticales comprometidas con el espacio», provocando casi un efecto lisérgico muy acorde con esa imagen de fiesta y desenfreno que se asocia a la isla. Las obras, explica su autor, las ha creado ex profeso para esta sala y forman parte de su serie ‘Dispersión cromática’, que estrenó hace cuatro años.
La Ibiza sumergida en una grave crisis habitacional la representa el artista con la instalación ‘La ciudad blanca al final del camino’, que consta de dos partes. La que se exhibe en el suelo, que ya se había expuesto anteriormente, «simboliza a los que sí tienen acceso a una vivienda digna». Está integrada por cerca de tres mil piezas blancas de porcelana que «con su forma de cubo recuerdan a la construcción tradicional ibicenca». Otro detalle a señalar es que están decoradas con la figura de una lagartija, «que simboliza la pérdida».
Esos módulos se distribuyen sobre el pavimento con la idea de que parezca que «la isla desborda sus límites». Sobre ella, suspendidas del techo, cuelgan más de un millar de cajitas de acetato que contienen en su interior «un elemento ya desaparecido con el que antiguamente trabajaban muchos los arquitectos», las letras transferibles de Letraset. Esa parte de la instalación, señala la comisaria, «es la que representa a los desposeídos, a los que tienen que vivir en chabolas y caravanas» y «flota sobre la ciudad blanca como una tormenta a punto de descargar con efectos imprevisibles».
‘La ciudad blanca al final del camino’, adelanta Asensio durante su montaje, contará con una iluminación especial mucho más tenue que la del resto de la sala.
De la Ibiza vibrante a la isla en penumbras
Lo primero que el espectador se encontrará al entrar en el Espai Broner serán los cuadros del pintor, que representan esa Ibiza vibrante y con color que deslumbra. Tras ellos, al final del trayecto, se toparán con la realidad de una isla en penumbra.
Con esa metáfora visual, Asensio quiere invitar a reflexionar al público y que se haga preguntas como estas: «¿Quiénes somos y cómo hemos llegado hasta aquí? y ¿quiénes queremos ser y qué hemos de hacer para conseguirlo?».
«Gustavo Torner y Antonio Pérez han sido figuras claves en mi carrera»
El fallecimiento del artista Gustavo Torner el pasado 6 de septiembre ha conmocionado a Pedro María Asensio, para quien el pintor y escultor conquense, que llegó a cumplir los 100 años, fue una figura crucial que «orientó a Cuenca hacia la cultura». Así lo expresa en la entrevista concedida a Diario de Ibiza durante el montaje de la muestra ‘El final del camino’ en el Espai Broner de la sede pitiusa del Coaib, en Dalt Vila. Al creador, junto a Fernando Zóbel, del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca lo conoció precisamente a través de este artista. «Era un hombre exquisito y culto con una forma tan particular de ver todo que te inducía a que buscaras la tuya. Tenía una visión tan nueva que te dejaba huella», asegura. Asensio recuerda con especial cariño los encuentros que organizaba Torner en el jardín de su casa, a los que invitaba a diversos creadores. «No solo hizo posible el Museo de Arte Abstracto Español sino que colaboró activamente en que Cuenca se haya convertido en una de las ciudades pequeñas más bella del mundo», afirma. Del trabajo de este creador destaca «la exquisitez y la excelencia», el interés por «la geometría ligada a la naturaleza y el uso de materiales como el metal, la madera o el metacrilato». Todo ello ha tenido «una clarísima influencia» en Asensio, que, gracias a artistas como Torner y el Museo de Arte Abstracto descubrió pronto que la pintura era su vocación, aunque también es un apasionado de la arquitectura. El artista visual, que actualmente vive a caballo entre Ibiza, Cuenca y Madrid, también hace mención a otra figura clave en su carrera que falleció recientemente, en diciembre del año pasado, el artista Antonio Pérez. Es con la fundación que lleva su nombre en Cuenca, recuerda, con la que hizo en 2022 dos de sus grandes exposiciones, ‘Caminos de luz’ y ‘Anatomía de la sombra’.
El creador conquense, que se instaló en Ibiza en la década de los 70, asegura que en los 80, viendo cómo estaban creciendo ses Figueretes y Platja d’en Bossa, ya pensaba que en Ibiza «se había tocado techo». Por entonces, estaba convencido de que aquello no podría ir a peor, pero, desgraciadamente, reconoce, se ha equivocado. «¿Y si esto no hubiera hecho más que empezar?», es la pregunta inquietante que lanza desde esta exposición a la sociedad, y, en especial, a los arquitectos, que, dice, deben meditar mucho «acerca de qué se construye a partir de ahora en la isla y cómo se hace».
‘Nueva York’, el inicio de una nueva etapa artística
Aparte de los cuadros y de la instalación, ‘El final del camino’ incluye una obra titulada ‘Nueva York’, que data del año 2000. El motivo de mostrar esta pieza, que se exhibe en una vitrina al inicio del recorrido, es convertir la exposición no solo en un reflejo de lo que está ocurriendo en Ibiza sino también «en una revisión de la relación de Asensio con la arquitectura, el Coaib y el Espai Broner», que hace 20 años le abrió las puertas por primera vez para exponer. «Hemos escogido ‘Nueva York’ porque fue el germen que dio lugar posteriormente a todo el trabajo de Pedro inspirado en el mundo de la arquitectura y las ciudades», señala Sánchez.

La obra titulada ‘Nueva York’, que data del año 2000. / T. ESCOBAR
La pieza representa una maqueta del barrio de Brooklyn, donde vivió durante los meses que estuvo en una residencia artística en Nueva York, hace 25 años. Hay colores primarios, pero predomina el negro, en contraste con el blanco de la instalación al fondo de la sala.
Cuenta Asensio que se fue a Nueva York «en busca del expresionismo abstracto», sin embargo, al llegar allí acabó convirtiéndose en un geómetra. Esta estancia en la icónica ciudad norteamericana, ahonda Cristina Sánchez, «supuso el comienzo de un giro en su visión artística y en su trabajo». Influenciado «por la arquitectura, las sombras, las luces y los volúmenes», su obra, «antes más expresionista, se convirtió en mucho más geométrica».
Un catálogo y una mesa redonda
El creador conquense lleva meses trabajando sin descanso en su taller de Ibiza para esta nueva exposición, que se podrá contemplar hasta el 16 de enero de 2026. Cuenta, como siempre, con la ayuda de su equipo, su esposa, Pilar Cuesta; y la pareja que forman Cristina Sánchez y David Fernández, sin los que, reconoce, no sería capaz de llevar adelante todos los proyectos en los que se embarca. Los conoció, revela, hace veinte años, precisamente en la sede de los arquitectos pitiusos y, en concreto, en la exposición ‘Futuros perdidos’, la primera de esta trilogía expositiva que se cierra con ‘El final del camino’. Allí trabaron amistad y estos dos médicos apasionados del arte comenzaron a coleccionar obra suya. En 2017 Sánchez se convirtió en su mánager y la comisaria de todas sus exposiciones.
Asensio también destaca la colaboración en este nuevo proyecto de la demarcación pitiusa del Coaib, del restaurador José María Velasco Pato, del fotógrafo Calixto Berrocal y de los arquitectos Abraham Ariel y Eloy Díez. Este último es el autor de uno de los textos incluidos en el catálogo que se está elaborando de las tres muestras del artista en el Espai Broner.
La intención de Asensio, si es posible, es presentar esta publicación, que coordina David Fernández, en octubre, en la sede del Coaib en Ibiza, en el marco de la Semana de la Arquitectura. Además, coincidiendo con estas fechas, quiere organizar una mesa redonda con arquitectos, intelectuales, periodistas y personajes relevantes de la sociedad local para buscar respuestas a los interrogantes que plantea ‘El final del camino’ sobre el presente y el futuro de Ibiza.
Exposición en Madrid
Además de ‘El final del camino’, la muestra que estrena esta semana en Ibiza, Pedro María Asensio inaugurará en unos días otra exposición en Madrid titulada ‘Hilván’, que reunirá «pintura, escultura móvil e instalaciones de acento arquitectónico». La cita será el próximo 25 de septiembre a las 19 horas en el barrio de Salamanca, en la galería Cruz Bajo, creada como extensión del estudio de arquitectura de Eloy Díez. Como adelanta el artista visual conquense, la muestra, que se podrá contemplar hasta el 16 de enero de 2026, se enmarca dentro del programa de actividades paralelas del festival internacional de arquitectura Open House Madrid, que se celebrará entre el 25 y el 28 de septiembre. El responsable de Cruz Bajo, el arquitecto Eloy Díez, es, por otra parte, el autor de uno de los textos que se podrá leer en el catálogo retrospectivo que se está elaborando sobre la trilogía de exposiciones que Asensio ha hecho para la sede de la demarcación de Ibiza y Formentera del Coaib.
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