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El Sindicato Médico tras la agresión a dos médicas de Ibiza: "La violencia contra los sanitarios no deja de crecer"

Simebal convoca una concentración tras el último ataque en Sant Antoni y reclama medidas inmediatas contra la escalada de violencia

Entrada del servicio de Urgencias del centro de salud de Sant Antoni

Entrada del servicio de Urgencias del centro de salud de Sant Antoni / Juan A. Riera

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

Dos médicas del centro de salud de Sant Antoni fueron brutalmente agredidas el pasado 26 de agosto mientras trabajaban en el servicio de Urgencias. El episodio, en el que participaron varios miembros de una misma familia, acabó con al menos una de las facultativas golpeada y arañada tras un violento enfrentamiento en la puerta del ambulatorio. El caso ya está denunciado en los juzgados de Ibiza y ha reavivado la alarma por la seguridad de los profesionales sanitarios en las Pitiusas.

El Sindicato Médico de Balears (Simebal-CESM) ha condenado con firmeza lo ocurrido y ha convocado para este viernes una concentración a las 13.30 horas frente al centro de salud de Sant Antoni, bajo el lema “¡Basta ya a la violencia sanitaria!”. El gerente del Área de Salud de Ibiza y Formentera, Enrique Garcerán, también se sumará a la protesta, mientras que el sindicato anima a todo el personal sanitario de la isla a salir a las puertas de sus centros a la misma hora en señal de apoyo.

Desde Simebal denuncian que estos episodios se repiten con demasiada frecuencia y que la Administración “sigue eludiendo su responsabilidad de garantizar la seguridad de los trabajadores”. La organización exige una revisión urgente del protocolo actual y la puesta en marcha de un verdadero plan de prevención contra la violencia sanitaria que no se quede “solo en el papel”, sino que ofrezca medidas efectivas para médicos y resto de profesionales.

Largo historial de agresiones en el centro de salud de Sant Antoni

La agresión del 26 de agosto se suma a un largo historial en el centro de salud de Sant Antoni, convertido en escenario habitual de incidentes violentos. Borrachos, turistas descontrolados e incluso pacientes bajo los efectos de drogas como la denominada “caníbal” han protagonizado episodios que han acabado con insultos, amenazas, golpes, escupitajos e incluso mordiscos a agentes de policía.

En 2016, un turista británico tuvo que ser reducido por seis efectivos tras sembrar el caos en el ambulatorio. Ese mismo año, en Nochevieja, un menor ibicenco agredió a un celador. Más atrás, en 2010, un paciente fue condenado a un año de cárcel por empujar a una enfermera, y en 2008 otro recibió dos años y medio por amenazar de muerte a una médica que se negó a darle la baja. En 2019, una facultativa denunció insultos racistas y un escupitajo en plena consulta.

El sindicato advierte de que la violencia contra los sanitarios no deja de crecer: según datos nacionales, en 2024 se registraron más de 17.000 incidentes de acoso o agresión, un 16 % más que el año anterior. “La pasividad de la Administración es insostenible. Necesitamos un plan real y urgente”, insiste Simebal.

Mientras tanto, las dos médicas agredidas en agosto cuentan con el apoyo jurídico del Área de Salud para el proceso judicial abierto. El propio gerente, Enrique Garcerán, ha condenado públicamente la agresión y ha animado a todos los facultativos a denunciar cualquier episodio de violencia.

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