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Inclusión

Acabar con el aislamiento de las personas con diversidad funcional es un juego de niños en Can Raspalls

Un total de 15 usuarios del centro de día de Can Raspalls y del colegio de verano del mismo nombre disfrutan de una mañana de convivencia. Esta unión tiene como objetivo "normalizar la vida de las personas con diversidad funcional", según apunta Mía Rodríguez, una de las terapeutas ocupacionales de Can Raspalls que, participa en la jornada educativa.

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Aarón Benet Parrot

Aarón Benet Parrot

Ibiza

"Normalizar la vida de las personas con diversidad funcional". Con este objetivo se celebra una mañana de convivencia entre los niños y niñas de la escuela de verano de Can Raspalls y una quincena de usuarios del centro de día del mismo nombre, que son vecinos, afirma una de las terapeutas que participan en la iniciativa, Mía Rodríguez Cáceres.

La jornada empieza sobre las diez de la mañana con una explicación de aproximadamente 40 minutos de Rodríguez. Al dirigirse a chavales y con el fin de hacerles entender mejor el propósito de la charla, hace uso de "un PowerPoint con lenguaje básico en el que se muestran varias fotografías de personas con problemas como el de una niña ciega, que lee en braille". Con este método se busca "enseñar a los más pequeños a través de la empatía, ya que los usuarios del centro de día también fueron en su momento niños", tal y como apunta la propia terapeuta. Esta agrega: "Todos podemos tener una diversidad funcional en algún momento de nuestras vidas. Con proyectos como este contribuimos a facilitarles el día a día".

"Facilitar la vida a personas con diversidad funcional"

Rodríguez explica que son necesarias iniciativas como la de este jueves en el colegio para lograr "su integración en la sociedad"

A la jornada inclusiva también acude el director de la escuela de verano, Pau Torres Serra, que explica el "enorme entusiasmo e ilusión" que sintió "cuando una de las monitoras propuso esta idea hace pocos días y se logró llegar a un acuerdo con bastante rapidez".

Serra, sin tiempo casi ni para acabarse de comerse una manzana, se muestra muy feliz al hablar sobre la actitud de los niños: "Nos hacen más caso hoy [ayer para el lector] que cualquier otro día de la escuela de verano. Es una jornada muy divertida y especial. La verdad es que los niños están superparticipativos y es una muy buena forma de acabar el verano".

"La sociedad los aísla"

El joven director muestra su preocupación al reflexionar sobre la situación actual de las personas con diversidad funcional, ya que "tienen muchas dificultades para integrarse al formar parte de una sociedad que los aísla". A pesar de ello, lanza un mensaje reivindicativo: "Debemos conseguir que no sean invisibles en este mundo".

La primera interacción entre los usuarios del centro de día y los pequeños es en el interior de una de las aulas del centro educativo. Este es el espacio para que ambos grupos se presenten. Esta primera toma de contacto, a pesar de la considerable diferencia generacional, es positiva desde el minuto uno. Los usuarios del centro de día, con la ayuda de los atentos terapeutas y auxiliares presentes, se dan a conocer de manera breve en un aula prácticamente llena.

"Me gusta mucho dibujar"

Este es el caso de Rocío, quien dice que le "gusta mucho dibujar". Al acabar la frase, la mayoría de los niños levantan las dos manos con gran energía. Esta es la manera de confesar que tienen un gusto en común con Rocío: el dibujo.

Una vez hechas las presentaciones llega el momento de salir al patio. En el exterior los monitores han organizado varios juegos tradicionales como el del pañuelo, el pollito inglés o, simplemente, intentar entrar en un círculo delimitado por cuerdas cuando no hay espacio para todos los participantes. Más allá de los ganadores, que es algo anecdótico, se evidencia una buena sintonía entre los usuarios del centro de día y los niños, a juzgar por las constantes risas.

Tras cerca de una hora de juegos, es el turno de volver al centro de día. Eso sí, antes se lleva a cabo un breve karaoke. Con este concluye una mañana de aprendizaje y mucha diversión. Antes de salir por la puerta del colegio, una de las auxiliares muestra su deseo "de repetir la experiencia" a una de las monitoras, que asiente con la cabeza y le contesta alegremente: "Además, somos vecinos".

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