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El problema de la vivienda

Ruidos, trasiego de turistas y fiestas: problemas de convivencia por el realquiler vacacional en Ibiza

La delegación en Ibiza del Colegio de Administradores de Fincas confirma la problemática de los subarriendos, residenciales o turísticos, y alerta de los problemas de convivencia que generan

Imagen de archivo de edificios en el municipio de Sant Antoni.

Imagen de archivo de edificios en el municipio de Sant Antoni. / J.A. Riera

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Ibiza

El realquiler de habitaciones o viviendas completas no es una problemática puntual o excepcional, sino que está extendida, según han confirmado ya varios sectores. José Antonio Verdugo, codelegado en Ibiza del Colegio oficial de Administradores de Fincas de Balears, señala que a ellos también les consta que se dan este tipo de situaciones y de hecho se ha tratado en reuniones de vecinos, a las que acuden los profesionales de su sector.

Se refiere al realquiler vacacional y residencial. «Es verdad que sucede. También hay casos incluso de gente que alquila una vivienda todo el año y que durante los meses de verano la realquila para pagar la renta anual. Esos meses sobreexplotan la vivienda, por decirlo de alguna manera, pero claro, esto crea muchas molestias a los vecinos», expone. Pueden ser «el trasiego de personas, los ruidos o que hayan hecho alguna fiesta».

Hasta esta circunstancia, el primer paso es dar el aviso al propietario, que en muchas ocasiones desconoce lo que está ocurriendo en su vivienda. «Ahí deciden iniciar el proceso y mandan un burofax al inquilino advirtiéndole de que está incumpliendo el contrato, porque está prohibido expresamente el subarriendo total o parcial». Es más, afirma que «es muy raro» encontrar algún contrato en el que se permita el subarriendo, y destaca que hacerlo «causa inseguridad jurídica a las partes».

Prohibido por contrato

«Nosotros, como colegio, en las juntas aconsejamos a los propietarios que se hagan contratos con un inquilino. Y normalmente se incluye que no se permite el realquiler, porque es mucho más fácil hablar con una persona. Si permites el subarriendo, en caso de impago es muy difícil ver contra quién diriges tu reclamación», añade Verdugo.

Por otro lado, recuerda que también hay casos de realquiler a residentes o temporeros, no solo a turistas, y señala que están vinculados al alza de los precios de mercado. «Hay gente que prefiere no venir a trabajar en verano porque, aunque gana mucho dinero, también gasta mucho en alquiler y por el nivel de vida de aquí. Para hacer frente a esto, hay quien subarrienda aunque no esté permitido. Que dice: me están cobrando mucho, pues yo realquilo (...) La gente, si no tiene necesidad, no suele realquilar. Es más o menos lo que nosotros hemos detectado. No estamos a favor de esto, pero es un tema complicado. Es como una escalada que parece que no tiene fin».

Una escalada de precios en la que, en estos realquileres, muchas veces se trata del penúltimo yendo contra el último, y a menudo con precios muy abusivos también por parte del inquilino que realquila. La semana pasada, Diario de Ibiza publicaba el caso de un joven de la península que, tras vivir unos tres años en la isla, se marchó este febrero a su localidad de origen.

Habitación a 1.100 euros

En enero le avisaron de que tenía que dejar el apartamento donde vivía un poco antes del inicio de la temporada y comenzó una búsqueda de alojamiento en la que se encontró, sobre todo, habitaciones realquiladas que iban de los 800 a los 1.100 euros al mes. Las de 800 y 900 eran, además, compartidas.

Por eso, finalmente, decidió irse, como tantos otros residentes (nuevos o de toda la vida) que ya han explicado su situación en las páginas de Es Diari.

«Habría que juntar a las administraciones y estudiarlo con los colegios para ver qué solución podemos encontrar entre todos, para parar esto», concluye José Antonio Verdugo.

También ha habido casos de realquiler turístico que cuentan con el beneplácito o la complicidad de la propiedad, según han trasladado desde el Consell de Ibiza. «No sería la primera vez que multamos al inquilino y al propietario porque hemos obtenido pruebas que demostraban que había un entendimiento entre ambos y que uno y otro se lucraban», explicó el verano pasado Mariano Juan, vicepresidente y conseller insular de Lucha contra el Intrusismo.

«Quizás algunos hacen un poco la vista gorda, pero en el momento en el que hay quejas de la comunidad, lo normal es que actúen. Si no, la multa por alquiler turístico ilegal es solidaria y las cantidades no son ninguna broma», apunta, por su parte, Verdugo.

Y es que no colaborar con la labor inspectora del Consell u obstruirla enseguida levanta la sospecha de la implicación, también, del propietario en esta actividad ilegal. Las multas en estos casos se mueven, por normativa balear, entre los 50.000 y los 500.000 euros.

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