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Agricultura en Ibiza: Temporada de ensayos de riego con la balsa de sa Rota

Tras más de dos décadas sin funcionar debido a su alta salinidad, un grupo de agricultores empieza a aprovechar para sus cultivos el agua depurada, a la que se la inyectado un aporte de la desaladora

La balsa de sa Rota, en Santa Eulària, en una imagen de archivo. | DANIEL ESPINOSA

La balsa de sa Rota, en Santa Eulària, en una imagen de archivo. | DANIEL ESPINOSA

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Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

Tres décadas después de su inauguración y tras una fallida etapa inicial, el agua depurada de la balsa de sa Rota se está aprovechando para la agricultura. Eso sí, todavía se encuentra en fase de pruebas y, para que sea apta, se le han tenido que inyectar hasta 87.000 metros cúbicos de agua desalada, casi la mitad de su capacidad.

El presidente de la comunidad de regantes Franja Verde, Miquel Colomar, se muestra esperanzado y confía en que, de cara a la próxima temporada de riego, a partir de primavera, se pueda recurrir plenamente a este recurso. Él ha sido uno de los primeros en iniciar esta etapa experimental y a finales de mayo empezó a recibir agua de la balsa. En estos momentos ya utiliza un 70% para sus cítricos, mientras que el resto es de su propia perforada.

Los otros 18 integrantes de la comunidad están incorporando este aporte a sus explotaciones en función de las posibilidades. Está siendo un proceso progresivo, ya que estos ensayos han comenzado cuando se encontraban en plena campaña.

«Es el momento en que estamos con más trabajo, con lo que algunos no han podido adaptar sus cabezales de riego», explica Colomar. Él mismo ha debido instalar una buena extensión de manguera para conectarse a uno de los 45 hidrantes que reparten el agua de la red.

«A partir de ahora, irán entrando más regantes y es posible que surja alguna avería por los diferentes tipos de presión del agua», señala. Estos incidentes eran esperables, como alguna que otra fuga que se han encontrado: «Es una instalación que ya tiene años y ha estado mucho tiempo en desuso».

Orígenes

De hecho, la comunidad de regantes, que se creó expresamente para aprovechar la balsa de sa Rota, dejó de aprovecharla poco tiempo después de su puesta en marcha. Se toparon con que adolecía de un exceso de salinidad y llegaron a perder cosechas.

Desde entonces, no faltaron las inversiones públicas y repetidas actuaciones para corregir el problema, sin éxito. El agua que llega a la depuradora de Santa Eulària, como a las otras de la isla, cuenta con demasiada salinidad, principalmente por las filtraciones en sus redes de alcantarillado municipales.

Por ello, en su momento llegó a plantearse instalar una desaladora en la propia depuradora para que el caudal resultante fuera óptimo para el regadío. Finalmente, a instancias del Consell de Ibiza se optó por otra solución también compleja y costosa: inyectar agua desalada a la balsa para compensar el nivel de cloruros.

El verano pasado se inició el proceso y se empezó a llenar solo con el aporte de la desalinizadora de Santa Eulària. En plena temporada, el agua que llega a la depuradora está más salada que nunca, así que hubo que esperar a final de septiembre para que pudiera reenviarse a la balsa.

Desde entonces, se ha ido analizando su calidad hasta confirmar que es reutilizable para el riego. «Los propios agricultores también estamos en pruebas para comprobar el comportamiento de las plantas y qué porcentaje de abono modificamos», indica Colomar.

Abonos

Debido al aporte de la depuradora, el agua que les llega de la balsa cuenta con más nutrientes que la de sus perforadas, con lo que se debe rebajar la fertilización del suelo. Para ello, la comunidad de regantes recurre al asesoramiento de un ingeniero, contratado expresamente para temas de riego. Como miembro de la Cooperativa Agrícola de Santa Eulària, Colomar también recibe servicio técnico específico para sus frutales.

De momento, reciben el agua sin coste alguno durante la fase de pruebas. En el conjunto de Balears, es habitual que las comunidades de regantes establezcan una tasa para pagar el mantenimiento de la red.

De la balsa de sa Rota parten ocho kilómetros de canalizaciones que, inicialmente, podían dar cobertura a 35 regantes, con una superficie regable estimada de 114 hectáreas. No obstante, cabe tener en cuenta que esta comunidad se ha reducido a 19 miembros.

Próximamente, una parte de la balsa se cubrirá con placas solares flotantes, que servirán para que la infraestructura y el sistema de riego se autoabastezcan de energía. Además, se poblará con carpas para mantener en equilibrio el ecosistema acuífero y servirá como reservorio de aves y corredor de abejas. Su función no queda allí, ya que se suma como recurso para la extinción de incendios como punto de carga para los helicópteros del Ibanat.

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