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Aniano Costa Mariné, el dueño de la barca más popular de Ibiza: "Llevo 57 años en el mar y todavía no me quiero jubilar"

Con más de 90 años de historia, la empresa Barcas de Talamanca ofrece diariamente sus servicios a miles de personas, entre ellas cruceristas. Su nieto, Aniano Costa, comparte su visión sobre la llegada de este tipo de turismo y repasa la historia de la compañía

Casi un siglo cruzando el Puerto de Ibiza.

Sergio G. Cañizares

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Alexandra Curalet

Ibiza

A sus 70 años, Aniano Costa Mariné continúa yendo todos los días al puerto de Ibiza. Nacido en la isla y nieto de Benjamín Costa Bailach, fundador de la histórica empresa Barcas de Talamanca, hoy coordina desde tierra los movimientos de lunas embarcaciones que dan servicio a miles de cruceristas que llegan al puerto cada semana. Lleva más de medio siglo vinculado al mar y aunque sus días de patrón mayor en alta mar han quedado atrás, su implicación no ha disminuido: "Sigo navegando, pero mi labor ahora es más bien de coordinación. Me quedo en tierra para que todo funcione: que haya barcos, que no falte gente y que no se generen esperas".

Mariné explica que este año la temporada se ha alargado gracias a la llegada de cruceros. "Antes empezábamos en mayo y terminábamos en octubre. Ahora, con los cruceros, empezamos el 27 de marzo, que coincidió con mi cumpleaños, y, si todo va bien, seguiremos hasta finales de noviembre", comenta.

La llegada de los cruceristas requiere una coordinación precisa y la gestiona junto a la empresa Trasmapi: "El miércoles pasado tuvimos aquí en Ibiza el Costa y el MSC. Entre ambos traían a más de 14.000 personas. Eso sin contar otros cruceros más pequeños. Nosotros somos la forma más rápida de transporte porque no tenemos tráfico por delante, pero cuando viene tanta gente, ni con 20 barcos damos abasto".

Además, destaca el problema que surge debido a la infraestructura del puerto: "No hay suficientes puentes y el puerto no está realmente preparado para cruceros. Está preparado para el transporte marítimo de pasajeros y carga rodada, pero no para los clientes de cruceros, ya que no caben todos. Sin embargo, para agilizar el tránsito, la Autoridad Portuaria ha establecido la norma de que los cruceros entren a partir de las once y media, además de la instalación de cuatro toldos más, ahora seis, en el embarcadero. La verdad es que están haciendo una labor magnífica" .

Aniano Costa saluda desde el barco City Boat.

Aniano Costa saluda desde el barco City Boat. / Marcelo Sastre

Historia familiar

"Mi abuelo inició este transporte en 1932 con unos pequeños barcos que tenía. Las primeras embarcaciones se utilizaban para traer arena y marès desde Formentera, y para llevar, de vuelta, cemento, grava y piedras para la construcción. Él mismo se encargaba de ello y, los fines de semana, colocaba bancos en la cubierta para llevar gente a Talamanca. Así nació Barcas de Talamanca", explica Mariné.

También comenta con emoción la historia familiar que alcanza casi el siglo: "Estamos cerca de cumplir 100 años. Siete años más. Me encantaría poder celebrar el centenario, aunque casi seguro que me habré jubilado antes. Eso realmente depende de cómo aguante el cuerpo", afirma.

Con una experiencia de más de medio siglo en el mar, las anécdotas no faltan. Entre ellas, una que recuerda con una sonrisa: "Estábamos en medio del puerto, yendo hacia Talamanca, cuando de repente vimos que se acercaba un barco de unos doce metros directamente hacia nosotros. Se nos acercó y, para mi sorpresa, el capitán de la embarcación llevaba un pequeño obsequio. Era una botella de licor griego. Me lo regalaron porque hacía unos días se había roto una madera del velero. Entonces Vicente Costa, que era nuestro calafate, le hizo el favor de ir y reparárselo con una pieza de sabina. Así que el dueño del barco mandó a uno de sus marineros para agradecer que le hubiera enviado a Vicente". También sonriendo añade: "Aún no lo he probado, lo guardo como recuerdo".

"No me quiero jubilar. Estoy de maravilla. Me gusta la actividad, tengo interés y me encanta la gente. Mis padres me enseñaron a atender bien al cliente, y es algo que nunca he dejado de hacer", concluye Costa Mariné.

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