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Patronal de Ibiza: «Turistas de toda la vida me dicen que esta isla ya es muy cara»

Patronales y sindicatos de Ibiza reflexionan sobre el cambio de la oferta turística en la isla en los últimos años y del auge de los viajes de corta duración por encima de los que solían hacer las familias, de una o dos semanas

Imagen de archivo de turistas paseando por el barrio de la Marina, en Ibiza.

Imagen de archivo de turistas paseando por el barrio de la Marina, en Ibiza. / Vicent Marí

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Ibiza

«Clientes nuestros, de turismo familiar, que han venido toda la vida y que repiten año tras año, me están diciendo que Ibiza es muy cara para ellos y que con lo que se gastan aquí en una semana se pueden ir a otro lugar quince días», señala Miquel Tur, presidente de Pimeef Restauración. Un testimonio que va en la misma línea de lo expresado recientemente por otras voces del sector privado que forman parte, de un modo u otro, de la industria turística. Los diferentes sectores confirman que los viajes a día de hoy son de corta duración. Un cambio de tendencia que ya parece estar plenamente consolidado, y no solo en Ibiza. Se viaja más a lo largo del año, pero por menos días en cada ocasión.

Esto, apunta Tur, está relacionado con el hecho de que el visitante llega a la isla con el gasto ya planificado, puesto que no hay tiempo para recorrer la isla de forma más o menos aleatoria e ir gastando en muchos negocios locales. En otras palabras, el dinero se destina fundamentalmente al alojamiento y al local o locales de moda que visite el turista en esa corta experiencia. Tanto Pimeef Restauración como la delegación pitiusa de la Agrupación empresarial de alquiler de vehículos con y sin conductor de Balears (Aevab) confirman que esto ha hecho mella en ellos. Y es que provoca una mayor irregularidad en el nivel de actividad.

«Cambio estructural»

Alicia Reina, presidenta en Balears de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH) y doctora en Turismo, coincide en que hay menos improvisación en el gasto: «Estamos viendo un cambio estructural en la forma de viajar: turistas que planifican más, que priorizan experiencias concretas y que, en muchos casos, ya llegan con su gasto cerrado desde origen». Además, sobre el perfil del visitante, sostiene que «el reto no es elegir entre turismo familiar o turismo de alto poder adquisitivo, sino ofrecer propuestas diferenciadas para cada tipo, sin perder de vista la cohesión social, la identidad del destino y la sostenibilidad a largo plazo (...) Ibiza siempre ha sido una isla diversa, capaz de atraer a perfiles muy distintos, y las familias son parte esencial de ese equilibrio».

En el sector de la restauración, también hay un segmento orientado al lujo o, como mínimo, alejado del modelo de restaurante tradicional de Ibiza, pero Tur matiza que existe el perfil de restaurante local típico que conserva un volumen de clientela fiel. «La gente local nos salva a muchos. Los negocios capaces de tener una base de clientela local suficientemente potente, salvamos bastante la situación, así que tampoco creo que el restaurante tradicional de Ibiza esté en peligro». Sin embargo, tilda de «extraño» que su sector y el hotelero formen parte de un mismo marco jurídico laboral: «Al sector hotelero, por normativa, no se le permite crecer, de forma que el número de plazas y la competencia que puede tener dentro de la isla son aspectos que están limitados. En cambio, en nuestro sector puede continuar incrementándose el número de locales, sin límite, siempre y cuando se cumplan las normativas urbanísticas y locales de cada municipio».

Así, se muestra favorable a establecer límites «en muchos frentes», incluido su sector: «La contención es necesaria». Destaca que los niveles de crecimiento que se han registrado en Ibiza en los últimos 20 años «son inasumibles para los próximos 20»: «Tendrá que haber cada vez más limitaciones al crecimiento en número para poder controlarlo. Somos una isla y los recursos son limitados. No hay espacio para mantener una economía que crezca indefinidamente».

Competir contra cadenas

«Hay mucha inversión de fuera, de, por ejemplo, cadenas grandes, de manera que para los de aquí es mucho más difícil competir», observa, por su parte, Joan Roig, presidente en Ibiza de la Federación Empresarial de Restauración de las Illes Balears (Ferib). Estos negocios «ofrecen precios para un sector de gente y no habrá para todos» la suficiente clientela de este tipo (de alto poder adquisitivo): «Si perdemos la clientela mediana, como la familiar, el reparto es más desigual para todos».

Sobre el encarecimiento de la isla como destino, Tur subraya que se refiere al pack en su totalidad: «No hablo de los precios de hotel ni de las discotecas, sino de los precios de Ibiza como destino, de forma conjunta. Mucha gente ahora se replantea esto de venir a Ibiza una semana o diez días, porque seguramente el coste es muy elevado».

Ana López, secretaria de Acción Sindical de CCOO en las Pitiusas, explica que «la reducción de la duración de las estancias les duplica el trabajo a las camareras de pisos, porque hay muchas más salidas, que es donde tienen el trabajo más fuerte». Algo que confirma también UGT. «Esto lo hemos detectado precisamente desde que ha ido cambiando el turismo. Siempre ha habido turismo familiar en el municipio de Santa Eulària y ahí, donde tenemos varias representaciones sindicales, es desde más nos lo han trasladado. Las estancias son mucho más cortas», añade López de CCOO. En algún caso, incluso con reservas «de una noche». «Es más trabajo para todos en un hotel, pero sobre todo entre las camareras de piso y en recepción», reitera.

Alicia Reina declara que «el turismo familiar no está en peligro», pero que «sí necesita ser cuidado con inteligencia»: «El turismo familiar no solo dinamiza el consumo local en múltiples sectores, como restauración, comercio y ocio diurno, sino que también contribuye a una imagen de destino seguro, acogedor y de calidad».

Subida de precios

Y si bien los precios «han subido en los últimos años», subraya que «también lo ha hecho la calidad de la oferta, con mejores instalaciones, servicios más personalizados, más seguridad y una mayor apuesta por la sostenibilidad». En todo caso, matiza que es importante conseguir un equilibrio. «Tener precios exigentes está bien si esos precios se corresponden con un alto valor percibido. Pero también debemos garantizar que Ibiza continúe siendo accesible para familias que, sin buscar lujo ostentoso, valoran una experiencia auténtica y bien cuidada».

Para Enrique Lorenzo, secretario general de USO en Ibiza y Formentera, el ‘no crecimiento’ se queda corto, es «poco ambicioso»: «Hay que ir hacia el decrecimiento, con los pros y contras que eso puede tener».

Y para UGT, ¿hay margen de crecimiento del turismo en Ibiza? «Si crecemos más, tendremos que salir de la isla. Estamos desbordados», responde Guadalupe López, secretaria general de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo (FeSMC) de UGT en las Pitiusas. Sobre el cambio en el perfil del visitante, expresa: «No podemos diseñar una isla en la que todo sea para el lujo. Creo que todos los trabajadores tienen derecho a viajar y a ir de vacaciones».

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