Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La plaga de serpientes golpea con fuerza también Mallorca

Las culebras invasoras provocan el temor de los payeses mallorquines que ven sus fincas invadidas por ejemplares de más de metro y medio

El COFIB no da abasta y traslada a los particulares la responsabilidad de capturar las culebras

Una serpiente de herradura de metro y medio en una finca de Sineu.

Una serpiente de herradura de metro y medio en una finca de Sineu. / DM

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Pere Morell

Palma

Mallorca ha sido, durante muchos siglos, una zona libre de amenazas animales. Tanto era así, que el mayor peligro para los niños en una excursión era acabar con la picadura de una medusa. No obstante, la globalización y la expansión del comercio han traído consigo varias especies invasoras que amenazan con desequilibrar el ecosistema.

Las serpientes invasoras son uno de los animales que más temor provocan entre la población. Nuestra conexión evolutiva con los primates nos ha transmitido un miedo natural hacia estos seres que se arrastran por la tierra.

La serpiente de herradura llegó a principios del siglo XXI a las Balears, introducida con la llegada de olivos y otros árboles procedentes de la Península. En pocos años, casi ha aniquilado a la lagartija, el emblema pitiuso. Su expansión en Mallorca ya provoca preocupación entre los payeses.

Las serpientes blancas también han llegado a Mallorca.

Las serpientes blancas también han llegado a Mallorca. / DM

«Cuando llegaron estas serpientes no se atacó el problema de raíz y ahora se han extendido, hay por un tubo y dan miedo», asegura Joan Ginard. El hombre tiene una finca en Sineu y afirma que las serpientes están provocando que sus nietos no quieran ir al lugar: «No les hace ninguna gracia». Asimismo, Ginard señala que la expansión de las sierpes en el Pla es cada vez más evidente.

«En Maria de la Salut encontraron una en el rebost, en medio del pueblo. Yo ya he visto tres en un mes», comenta, y añade con preocupación: «Una señora de Ibiza dice que ha capturado 90 serpientes con trampas en solo un mes, pero que en todo ese tiempo solo ha visto una. Yo no sé cuántas habrá entonces en Mallorca, si yo ya he visto tres».

Falta de recursos

El Consorci de Recuperació de Fauna de les Illes Balears (COFIB) no da abasto. Ginard denuncia que la organización traslada a los particulares la responsabilidad de capturar a las culebras. «Te dan las jaulas, pero como van escasos de recursos, nos dicen que no podrán venir a recogerlas. Por lo tanto, tenemos que llevarlas nosotros a su sede o matarlas».

Asimismo, Ginard explica que esto ha abierto la puerta a un nuevo oficio: el de matar serpientes. «Hay empresas privadas que te piden 350 euros por eliminar a las culebras. Se ha montado todo un negocio alrededor».

El director de la Fundació Natura Parc, Mariano Mas, asegura que están atados de manos: «A través del COFIB dejamos las jaulas en el depósito para que las recojan los particulares. No podemos tomar medidas más contundentes porque estas serpientes no están catalogadas como especie invasora».

Mas afirma que el aumento de serpientes ha sido inmenso en los últimos tiempos: «Antes las veíamos esporádicamente; ahora matamos una por semana».

Solicitan refuerzos

«Es necesario que se destinen más recursos al COFIB para luchar contra esta plaga de serpientes», explica Nicolau Cerdà, miembro de la Associació de Productors i Productores d’Agricultura Ecològica de Mallorca (APAEMA).

El payés explica que en los últimos años también se ha expandido otra culebra invasora: «Han encontrado serpientes verdes en l’Albufera d’Alcúdia y en Artà».

Serpiente verde

Serpiente verde / DM

Cerdà aclara que estas son serpientes que pueden llegar a medir dos metros, muy diferentes a las autóctonas, que son pequeñas y escapan al ver a un humano: «Si las ve un niño, puede asustarse mucho».

Peligro para el ecosistema

Aunque ninguna de las serpientes invasoras es peligrosa para los humanos, sí lo son para el delicado ecosistema isleño. «Estas culebras son beneficiosas para el campo de la Península, pero en una isla como Mallorca, sin ningún depredador, se vuelven voraces y cazan toda la fauna», explica Cerdà.

«No tienen ningún competidor y provocan desequilibrios en la naturaleza. A la sargantana casi la han aniquilado, y toda la pequeña fauna —como dragones, anfibios o aves pequeñas como polluelos, gorriones o perdices— se la cargan», aclara Cerdà.

El agricultor advierte también de las consecuencias que esto puede tener para los humanos: «Los dragones y las ranas controlan la población de insectos. Si desaparecen, podríamos enfrentarnos a plagas de mosquitos, entre otros problemas».

Cuando un periodista busca ‘serpientes de verano’ no espera encontrar una de verdad. Mallorca, la vieja isla de la calma, ahora es tierra de culebras. Otra más de las grandes riquezas que debemos agradecerle a la globalización.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents