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Medalla de Oro de la Ciudad de Ibiza | Miquel Àngel Roig-Francolí Compositor, teórico musical y pedagogo

Miquel Àngel Roig-Francolí: «Me molesta que al hablar de la música en Ibiza solo se mencione la electrónica»

El próximo 5 de agosto el compositor, musicólogo y profesor emérito de Teoría Musical y Composición de la University of Cincinnati recibirá la Medalla de Oro de la ciudad de Ibiza, un galardón que le hace «mucha ilusión» y que «ha sido una gran sorpresa»

Roig-Francolí con la partitura de ‘Cinco piezas para orquesta’.

Roig-Francolí con la partitura de ‘Cinco piezas para orquesta’. / Vicent Marí

Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Miquel Àngel Roig-Francolí (Eivissa, 1953) recuerda perfectamente cuándo y dónde recibió la grata e "inesperada noticia" de que el Ayuntamiento de Ibiza había decidido otorgarle la Medalla de Oro de la ciudad. Fue el pasado 2 de junio, mientras "estaba en la cola de pasaportes del aeropuerto de Santiago de Chile", cuando le llamó el alcalde de Vila, Rafael Triguero, para darle la buena nueva. Así lo recuerda en una entrevista a Diario de Ibiza el compositor, musicólogo y profesor emérito de Teoría Musical y Composición de la University of Cincinnati, que se jubiló el pasado 31 de mayo y que ahora disfruta de unas semanas de vacaciones en su isla.

Antes de nada, felicidades por la Medalla de Oro del Ayuntamiento de Ibiza. A lo largo de su carrera ha recibido unos cuantos reconocimientos, ¿pero que la ciudad donde nació le otorgue su máximo galardón le produce una especial ilusión?

Claro, es donde nací. Me produce mucha ilusión. Además, ha sido algo totalmente inesperado porque ya hace tiempo que me concedieron el premio Ramon Llull del Govern, en 2010, y la Medalla de Oro del Consell de Ibiza, en 2014. Este galardón ha sido una gran sorpresa y estoy muy agradecido.

¿Ya tiene preparado el discurso de aceptación?

Sí.

¿Me puede adelantar por dónde irán los tiros?

No te puedo adelantar nada, pero sí te puedo decir que va a ser interesante y no va a ser ni superficial ni vacío.

Ahora que se ha jubilado, ¿no le tienta quedarse a vivir en Ibiza?

Sí y no. Me tienta venir más a menudo de lo que venía ahora y es lo que voy a hacer. Lo que pasa es que llevo 43 años en Estados Unidos y estoy muy establecido ahí. No me veo viviendo aquí todo el año. Francamente, el invierno es mucho más interesante en Cincinnati que en Ibiza. No es que el invierno en la isla no tenga muchos atractivos que el verano no tiene, pero culturalmente Cincinnati es una ciudad muy viva con un ambiente musical realmente excepcional y me atrae mucho pasar los inviernos ahí.

«A nivel social, cultural y político, lo que está pasando en Estados Unidos es un esperpento»

¿No le echa para atrás el hecho de tener a Trump presidiendo Estados Unidos?

Bueno, ¿qué le vamos a hacer? Esto también pasará, esperemos. Lo veo como una cosa temporal en principio, a no ser que haya un verdadero desastre y que la cosa ya se convierta en una autocracia, en una dictadura, algo que, de momento, no veo claro que pueda pasar. En 2026 hay unas elecciones legislativas y si ganasen los demócratas, realmente la presidencia de Trump se quedaría un poco vaciada de contenido porque no le dejarían hacer cosas. Es decir que hay esperanza de que esto sea una cosa pasajera y que después las cosas vuelvan a un cauce más o menos democrático normal. Aunque va a costar mucho deshacer los entuertos increíbles que se están creando ahí. Hay mucha gente en Estados Unidos que me dice que qué suerte tengo de tener dos pasaportes y una casa en el extranjero porque, si llega el momento, puedo irme a vivir a España. A nivel social, cultural y político, lo que está pasando en Estados Unidos es un absoluto esperpento, es algo que no tiene explicación ni por dónde cogerlo, lo que pasa es que, a nivel personal, no ha llegado el momento de irme y voy aguantando. No me ha tocado muy directamente más que la angustia de ver cada día lo que está pasando y de leer las noticias. Leo las de Estados Unidos, las de España y las de Ibiza.

¿Y qué le asusta más, la actualidad de Estados Unidos o la de España?

Pues no sé, las dos dan que pensar. Salirse de Estados Unidos por la política y venir a España es un poco como lo de salir de Málaga y meterse en Malagón, con todos mis respetos para los malagueños.

El pasado mes de abril, con motivo de su jubilación, la Universidad de Cincinnati le rindió un homenaje con un congreso y un concierto sinfónico dedicado a su música. ¿Cómo resumiría estos 35 años de carrera docente?

Para un chico ibicenco que se fue de Ibiza en 1971, cuando en la isla no había prácticamente nada de lo que hay ahora para estudiar música formalmente, ha sido un privilegio salir y tener la posibilidad, primero, de formarme en Madrid y, después, de irme a Estados Unidos, hacer un doctorado allí e integrarme en el sistema universitario musical norteamericano, que es único porque hay muchísimos recursos y se da mucho valor a la investigación y creación. Te pongo un ejemplo, mi contrato como profesor era 40% de enseñanza, 40% de investigación y creación y 20% de servicio a la universidad en cuestiones administrativas. Otro privilegio increíble para mí es haber podido trabajar en dos de los mejores conservatorios de Estados Unidos, el de Cincinnati, donde he estado 25 años, y el Eastman School of Music.

¿Qué debería aprender España de Estados Unidos en lo que se refiere a formación musical?

Muchísimo. Lo primero sería que los conservatorios en España deberían dar títulos superiores universitarios, cosa que ahora no pasa. Los conservatorios en Estados Unidos son escuelas universitarias. Yo llevo en Cincinnati 25 años trabajando en una entidad que se llama la Facultad-Conservatorio de Música de la Universidad de Cincinnati. Nuestros títulos, ya sea el grado, el máster o el doctorado, son todos universitarios y en el mismo conservatorio están todos los instrumentos, todo el aspecto práctico, está la ópera, el teatro musical, pero también están los departamentos de investigación y teóricos. Nosotros enseñamos a intérpretes y a teóricos, las dos cosas y la energía es única, la sinergia que hay ahí es fabulosa. Además, la financiación de los conservatorios y de las universidades en general es mucho mayor que en España y también los fondos dedicados a la investigación.

Con Trump las cosas están cambiando porque parece haber declarado la guerra a la universidades, en especial a la de Harvard...

Es una tragedia lo que está pasando ahora en Estados Unidos y en las autocracias en general. Las universidades, al tener pensamiento crítico, suelen tender un poco a ser liberales y, por supuesto, un autócrata de extrema derecha no está interesado en nada de eso. Trump está atacando a las universidades y a la intelectualidad de una forma totalmente descomunal. Está centrándose particularmente en Harvard, que es la primera universidad del mundo con cientos de premios Nobel y una capacidad de investigación única en el mundo. Al cortar los fondos de investigación a Harvard, Trump está dañando muchísimo no solo a Estados Unidos, sino al mundo y al avance de la ciencia.

Imagen de archivo de Miquel Àngel Roig-Francolí, antes del estreno mundial de la Sinfonía 'De profundis' por la OSIB.

Imagen de archivo de Miquel Àngel Roig-Francolí, antes del estreno mundial de la Sinfonía 'De profundis' por la OSIB. / Jenny Catron

Ha posado para las fotos de esta entrevista con la partitura de ‘Cinco piezas para orquesta’, compuesta en 1980. ¿Qué ha supuesto esta obra en su carrera?

Fue un empujón muy grande para mi carrera a muchos niveles. Estudié cuatro años con un compositor fabuloso en Madrid, Miguel Ángel Coria, y con su dirección y supervisión escribí esta obra. Cuando la acabé me dijo que no tenía más que enseñarme, así que fue un poco una pieza de graduación con él. ¿Qué pasó con ella? Que inmediatamente ganó el Premio Nacional de Composición de Juventudes Musicales Española. Después, en 1981, la estrenó la Orquesta de Radio-Televisión Española en el Teatro Real de Madrid y en 1982 fue galardonada con el segundo premio en la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO. A raíz de este galardón se retransmitió en radios nacionales de casi todos los países que formaban parte del concurso.

¿De qué faceta se siente más orgulloso, la de compositor, la de pedagogo o la de musicólogo?

De las tres, son como tres hijos. No os voy a decir cuál es el favorito. Una de las cosas que me resulta más gratificante de mi carrera es haber tenido tres facetas muy relacionadas, pero muy distintas. Una es la de compositor; otra la de teórico musical, muy centrado en la música del Renacimiento europeo y español; y otra la de la enseñanza y la docencia, que se ha materializado en dos libros de texto universitarios que se conocen en toda América del Norte, América del Sur y Asia. Curiosamente, la faceta que me ha dado más renombre a nivel internacional es la de los libros de texto.

Ahora que se ha jubilado, ¿a qué faceta está dedicando más tiempo?

Hay un proyecto bastante monumental que siempre he tenido en el tintero y que no había podido abordar hasta ahora por falta de tiempo . Es un libro académico sobre la teoría y la pedagogía compositivas en el Renacimiento, que me puede llevar de cinco a siete años. Ya estoy trabajando en él. Es una obra importante y necesaria porque el periodo entre los siglos XV y XVI es uno de lo más ricos y más complejos de la composición de toda la historia de la música occidental, con unas técnicas impresionantes de las que todavía aprendemos. Va a ser un reto descomunal y un legado desde el punto de vista académico e histórico.

Lo comentaba antes, cuando se fue de Ibiza en los años 70 apenas había en la isla opciones para desarrollar una carrera profesional musical. Ahora, el panorama ha cambiado mucho. Tenemos conservatorio, patronato de música en Vila, escuelas de música en todos los municipios...¿Qué le parecen todos estos avances?

Me parecen una maravilla y muy necesarios. Ahora ya está claro que una persona joven que quiera tratar de hacer música y quiera convertirse en profesional, tiene en Ibiza las bases para poder empezar.

También habría que destacar que muchos músicos jóvenes ibicencos han regresado a la isla para promover festivales y ciclos de música...

Sí, me parece fantástico y les animo mucho a seguir haciéndolo. Cuando yo crecí y en las décadas siguientes básicamente había solo dos personas en Ibiza que tenían ese tipo de espíritu emprendedor, Juan Antonio Torres Planells, que, entre otras cosas, fue uno de los promotores del Patronato Municipal de Música de Ibiza y el impulsor de Pro-Música ,y Gilberto Tur Riera, que fue esencial también en la creación de estas entidades.

«Una sala de conciertos digna en el centro o cerca de la ciudad de Ibiza es esencial»

¿Hay algo que eche de menos en la isla musicalmente hablando?

Una cosa que me molesta mucho es que cuando se habla afuera o públicamente de la música en Ibiza, básicamente, solo se hace referencia a la música de discoteca, a lo que conocemos como Electronic Dance Music, cuando en realidad en la isla hay mucho más, empezando por el folclore ibicenco, que es antiquísimo y riquísimo y terminando por las formaciones como la Orquestra y la Banda Simfònica Ciutat d’Ibiza o toda la escena que hay de jazz y de grupos de pop y rock.

En cuanto a infraestructuras, ¿qué echa en falta?

Una sala de conciertos digna en el centro o cerca de la ciudad de Ibiza es absolutamente esencial. Can Ventosa es un sitio que ha cumplido su función, pero no es una infraestructura con un equipamiento moderno ni tiene un tamaño realmente suficiente para conciertos sinfónicos. El Pereyra, aunque es un paso adelante porque tiene una cierta calidad, sobre todo estética, tampoco cumple esa función porque el escenario es pequeño para una orquesta sinfónica.

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