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Gastronomía

El flaó y las galletas de aceite, estrellas del verano en Ibiza

Los productos típicos que más se venden en las pastelerías locales son el flaó, las ensaimadas, las magdalenas ibicencas y las galletas de aceite. "Hay mucha gente que le gusta probar los productos de la zona", dice Maruja Serra, encargada de Bonanza

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Lucía Domínguez Rodríguez

Ibiza

El flaó, las ensaimadas, las magdalenas ibicencas y las galletas de aceite son los productos que más se venden en las pastelerías ibicencas. De hecho, "se venden más de quince kilos de galletas de aceite al día porque hay gente que llega a encargar dos o tres kilos de galletas", explica Maruja Serra, encargada de la pastelería Bonanza.

Cuenta que si estás un rato en la puerta puedes ver como de cinco clientes que entran, cuatro de ellos se las llevan. En cuanto a las magdalenas ibicencas, Nieves Clapés, dueña de la panadería y pastelería Can Vadell, explica que "al día se pueden vender aproximadamente unas 120 y hasta 200 magdalenas", y que muchos días a las seis de la tarde ya no les quedan.

Por otro lado, que el flaó sea lo más vendido tampoco sorprende, puesto que de los productos típicos este pastel "es el más popular en todos lados", confirma un responsable de Flor y Nata. ¿Y las ensaimadas? "Son más fáciles de llevar y duran más que el flaó", explica Maruja Serra, es por esa razón que tantas personas se las llevan ya sean lisas, de chocolate o de cabello de ángel.

Y es que los turistas, en general, preguntan mucho por cuáles son los productos típicos de Ibiza. A lo que en Bonanza no dudan en responderles con: "el flaó, las magdalenas ibicencas, las orelletes, las ensaimadas y la greixonera". "Hay mucha gente que le gusta probar los productos típicos del lugar y a mí también me gusta hacerlo cuando viajo", dice Serra con un sonrisa. Aun así, según Clapés es el turista español el que "pregunta mucho por los productos típicos".

Productos especiales

Las pastelerías también cuentan con productos especiales que venden solo en momentos concretos del año. Como es el caso del Forn Can Bufí o de Flor y Nata que para la fiesta de San Juan venden la coca de San Juan, "es dulce y tiene la misma fórmula del roscón de Reyes", añade el responsable de Flor y Nata. Por su parte, Can Vadell, durante el mes de agosto hace el 'ciriaco', la dueña explica que se trata de un pastel típico de Ibiza que solo tienen ellos y que hacen para la festividad de San Ciriaco (8 de agosto) desde hace unos 55 años. Consiste en un mantecado especial que elaboran ellos y al que le ponen una crema de almendra por dentro, luego lo adornan "un poco".

La dueña de Can Vadell, Nieves Clapés, junto a un trabajadora en la pastelería.

La dueña de Can Vadell, Nieves Clapés, junto a un trabajadora en la pastelería. / Marcelo Sastre

En Bonanza, en cambio, lo especial son los helados, granizados y la horchata, ya que son productos exclusivos del verano pero que "se venden bastante", comenta Serra. Aun así, este año no han abierto la heladería, por lo que los tienen dentro de un carrito de helados en la pastelería.

Otros productos que también se venden mucho en Bonanza son los buñuelos, los hojaldres, los merengues y las empanadas. De hecho, estas últimas están expuestas sin ningún cartel que identifique el sabor que tienen. Para un ojo inexperto es prácticamente imposible saber de qué está hecha cada una de ellas, según la encargada, cuentan con un código para identificarlas.

Si no tienen ninguna marca son de carne y guisantes. Pero si tienen tres pellizcos se trata de una de pollo. Las de pescado están marcadas con un tenedor y las de atún con dos marcas. También hay distintas formas, como los cocarrois, que son siempre de verduras. Las espinagadas de bacalao tienen puntos y si son de verdura carecen de ellos. Si presenta una forma alargada, son de verdura con gamba, peroro si es cuadrada son de lomo con col.

"Mi mejor clienta"

En esta pastelería lo que más se vende, tanto en verano como en invierno, son las galletas de aceite, un aperitivo que tan solo lleva "harina, aceite, agua, sal y un poco de levadura", además, según aclara Serra, cada galleta "se hace a mano sin utilizar ninguna máquina". "A los niños pequeños les gustan mucho", añade.

Relata que hay una niña muy pequeña que cada vez que llega delante de la pastelería frena el carrito para poder entrar y comprar sus ansiadas galletas de aceite. A lo que la encargada siempre le dice con una gran sonrisa: "Mi mejor clienta".

Trabajadoras de la pastelería Bonanza detrás del mostrador.

Trabajadoras de la pastelería Bonanza detrás del mostrador. / Marcelo Sastre

Y aunque venden todos estos productos, en verano apenas notan un aumento de las ventas. "Nosotros tenemos una venta lineal, ya que nuestro cliente es local y trabajamos todo el año", señala Lola González, encargada de las tiendas de Forn Can Bufí. Para Maruja Serra, "hay más gente en invierno que en verano", dice que esto se debe a que durante la temporada estival la gente está más repartida porque trabaja o se va de vacaciones.

Extranjeros

Nieves Clapés, puntualiza que en cuanto a las ventas, sí que viene gente más bien española y que cuando se van encargan ensaimadas o magdalenas ibicencas, por lo que tienen más gasto de ese material. Pero en cuanto a los clientes extranjeros "vienen pocos", ya que Can Vadell trabaja "con la gente de cada día", aunque con una excepción, aquellos extranjeros que vienen cada año porque tienen una casa en Ibiza.

Hay que destacar que tener un negocio artesanal de estas magnitudes es "sacrificado", señala Serra. "Tienes que trabajar toda la noche y si no tienen relevo generacional algunos cierran", apunta. En su caso, que tiene dos hijos estudiando, no sabe que hará. Así que no es raro escucharla decir que "pastelerías artesanas ya no quedan muchas".

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