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Cáritas Ibiza: «Ya vimos hace cinco años que la exclusión residencial iba en aumento»

Informes de Cáritas alertan desde hace tiempo del aumento de personas afectadas por la emergencia habitacional, para la que Cruz Roja pide «medidas estructurales»

Imagen de archivo de edificios en Eivissa. | VICENT MARÍ

Imagen de archivo de edificios en Eivissa. | VICENT MARÍ

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Ibiza

La dificultad para acceder a una vivienda asequible no es una problemática nueva ni exclusiva de Ibiza, pero se ha recrudecido en los últimos años. A modo de ejemplo, Cáritas ya detectó hace tiempo que la exclusión habitacional iba en aumento en la isla. «Tenemos informes hechos por nuestras trabajadoras sociales, de hace tal vez cinco años, en los que íbamos viendo cómo la exclusión residencial se iba haciendo patente cada vez más en nuestro día a día. Y así lo fuimos exponiendo en diversos foros», explica Gustavo Gómez, coordinador de esta entidad de la Iglesia católica. Se refiere, aclara, tanto a personas en «exclusión severa» como a trabajadores a quienes «les subían el alquiler y tenían que dejar su casa». «Los perfiles eran y son variados. El tema es el aumento que ha habido del número personas que quedan en exclusión residencial».

Sobre el primero de estos dos grupos, señala que hace cinco años tal vez podían acceder al alquiler de alguna habitación a través de una pensión pequeña, no contributiva, que tuvieran, sumado a la ayuda de Cáritas. «Hoy eso es imposible».

Soluciones estructurales

En todo caso, como apuntaba Gómez, no hace falta ser vulnerable para tener dificultados para encontrar un techo. En la misma línea apunta Mary Castaño, coordinadora insular de Cruz Roja en Ibiza: «Si una persona vive de alquiler, puede ser que le digan que el año que viene se termina el contrato o que pague más. Es decir, no tienes que ser una persona en exclusión o vulnerable, pero te conviertes en ello, porque te encuentras en la situación de decir: ¿y dónde me voy ahora?».

Concluye que es «un problema macro» y que por lo tanto las soluciones también deben ser de carácter «estructural». «Es una cuestión de contexto socioeconómico, no de un reducto de un grupo de personas o de gente de un cierto origen», añade Castaño.

La insularidad limita la captación de trabajadores asistenciales

Una de las consecuencias de la insularidad es que la captación de trabajadores de fuera requiere de un proceso mucho más complejo que moverse de un lugar a otro dentro de la Península para cubrir un puesto laboral, y más si hay que encontrar vivienda para toda una familia, señala Mary Castaño, coordinadora insular de Cruz Roja en Eivissa. Lo saben en esta y otras entidades sociales de la isla, ya que la falta de trabajadores por el alto coste de la vida, que hace mella en tantos sectores, también afecta al ámbito de lo social. «Al final, competir con trabajos estacionales vinculados a otro tipo de convenios u otras actividades, como puede ser la hostelería o la hotelería… En Cruz Roja no nos ha pasado, pero conozco a gente que tal vez ha dejado su trabajo con un perfil profesional social porque en un beach club le pagan más...Y, por otro lado, el coste de la vida en Eivissa, como el de la vivienda y demás, hace que cada vez sea más complicado» captar nuevos profesionales, añade.

En el caso de las profesiones asistenciales, la coordinadora de Cruz Roja propone ampliar la oferta formativa, al tiempo que señala que en la isla se pueden cursar diferentes grados medios y superiores y que es importante potenciarlos a la hora de orientar a los estudiantes de instituto que estén pensando en qué hacer con su futuro. De hecho, hace hincapié en que en Eivissa hay una importante oferta de trabajo en el ámbito de lo social. Tanto en entidades como en la Administración. «Quizás hay jóvenes que se preguntan dónde van a encontrar trabajo y piensan en el sector turístico. Tal vez la población que está a disposición de comenzar unos estudios no es consciente de que el social es un ámbito con mucha demanda de trabajadores». Además, fuera de Eivissa, hay muchas posibilidades en el ámbito universitario, como las carreras de Pedagogía, de Educación Social o Trabajo Social. En Cruz Roja hay estos puestos vacantes: uno de trabajador social; uno de graduado en el ámbito social (ya sea trabajador o educador social, por ejemplo; es decir, otro graduado); uno de integrador social y dos de monitores.

Gómez, por su parte, destaca que no es una situación digna vivir en un asentamiento y mucho menos que, además, «les cobren, como ocurría en Can Rova 1, por un trocito de tierra». «Eso atenta contra cualquiera de los derechos mínimos de una persona. Necesitamos darle una salida a estos campamentos que han proliferado y ahí es donde está la dificultad: por el coste de los alquileres, por los pocos que hay y por un enriquecimiento individual de las personas». Así, concluye que «por desgracia, ni en una semana ni en un año se va a arreglar todo esto».

Asentamientos chabolistas

Hace hincapié en que el desmantelamiento de los asentamientos debe ir acompañado, sí o sí, de una segunda parte: «Consiste en propiciar que todas estas personas tengan alojamientos dignos, ya sea teniendo más accesibilidad o construyendo pisos de la Administración, públicos, y que con ello se puedan paliar todas estas necesidades. Si se realiza la primera acción sin la segunda, se mueve el problema, como estamos viendo, de un lado a otro. Y en esas entiendo que estamos todos los estamentos y todas las administraciones, el tercer sector y la sociedad en general, que tenemos que intentar apoyar en la búsqueda de soluciones».

Así, pide más pisos públicos. El tercer sector, aunque lógicamente no tienen el rol de ofrecer pisos sociales, como sí hace la Administración, puede ser un apoyo ante problemáticas de este tipo.

Desde Cruz Roja, por ejemplo, Castaño explica que muchas veces ofrecen acompañamiento psicosocial: «Trabajar y no tener donde vivir afecta a la autoestima de cualquier persona. No tienes acceso, por ejemplo, a una higiene regularizada».

Asimismo, en un momento dado pueden ayudar a pagar alguna mensualidad del alquiler a trabajadores que no encuentran ni una habitación, así como derivar a otros itinerarios o programas de Cruz Roja. «Tal vez no puedes acceder a una habitación porque tienes un trabajo precario, y en ese caso se deriva a la persona al área de ocupación para tratar de mejorar sus competencias. También hay un itinerario para mejorar la autoestima de mujeres en situación de vulnerabilidad», cita como ejemplos.

Castaño subraya que la problemática residencial no está vinculada solo a los asentamientos: «A veces, muchas personas conviven en una habitación».

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