Santa Eulària da por cerrado el operativo especial tras el desalojo del poblado chabolista Can Rova 2
Bienestar Social cierra el dispositivo pensado para los desalojados: "No quiere decir que no se atienda a nadie más, sino que, con los recursos habituales, se puede dar respuesta a la situación actual"

A raíz del desalojo del asentamiento ilegal de Can Rova 2 este martes, los Servicios Sociales de Santa Eulària ofrecieron alternativas habitacionales (en diferentes modalidades y con carácter temporal) para todas las 77 personas que han pedido ayuda estos días al Ayuntamiento. Esa era la cifra hasta el miércoles y este jueves el Ayuntamiento ha confirmado que continúa siendo la misma, y ha precisado que "Bienestar Social ha cerrado el operativo especial que tenía previsto para la atención de estas personas y ha vuelto a la 'normalidad' del día a día". Pero matiza que esto "no quiere decir que no se atienda a nadie más, sino que se entiende que, con los recursos habituales, se puede dar respuesta a la situación actual".
El Consistorio había reforzado el departamento de Bienestar Social hace más de una semana ante el desalojo inminente de Can Rova 2. "Para coordinar las acciones, el departamento cuenta con un equipo de 13 profesionales entre auxiliares administrativas, educadoras y trabajadoras sociales", informaba en una nota del miércoles. El desmantelamiento de la zona lo ha impulsado el Ayuntamiento ante la peligrosidad de sus precarias instalaciones (el 26 de junio hubo un incendio) y además el año pasado, en agosto de 2024, los propietarios de la finca interpusieron una denuncia por okupación ilegal ante la Guardia Civil.
Una de las opciones para los desalojados era la derivación al Centre d'Acollida Natzaret de Cáritas en Vila, que cuenta con habitaciones y salas comunes y donde también se puede estar durante el día. Allí permanecen cuatro mujeres y cuatro hijos provenientes de Can Rova 2.
Albergue de Cáritas
Ahora estas cuatro mujeres y sus hijos pueden estar alrededor de un mes en dicho albergue de Cáritas (es el periodo que se suele ofrecer a todos sus usuarios), si bien el plazo se puede flexibilizar en función de las casuísticas de cada persona, y tras una valoración de la trabajadora social encargada. Tal y como recogió recientemente Diario de Ibiza, se trata de una instalación de emergencia pensada, sobre todo, para mujeres con niños que no tienen vivienda, para que tengan un alojamiento temporal mientras se les acompaña en la búsqueda de una solución. Así, no es un recurso para el medio y largo plazo. Y es que, al tener carácter de emergencia, siempre debe tener disponibilidad para hacer frente a episodios como un macrodesalojo. "Con la entrada de estas ocho personas de Can Rova 2, ya están todas las plazas llenas", explica Gustavo Gómez, coordinador de Cáritas Diocesana en Ibiza. "De hecho, hay alguna persona más que había salido del asentamiento, al parecer con familia, con niños, que solicitó entrar, pero ya estábamos llenos y Santa Eulària les ofreció otro lugar", añade.
En el albergue, aparte del alojamiento como tal, se les puede ofrecer ser derivadas a los distintos programas sociales de Cáritas. "En principio se trata, más que nada, de acompañarlas en la búsqueda de otro espacio en el que estar. Nuestro espacio es algo puntual en el que, mientras tanto, pueden ir valorando todas las posibilidades y tomar decisiones, sabiendo la dificultad que tienen aquí, en la isla", explica Gómez.
Independientemente de si las usuarias de este albergue provienen de Can Rova 2 o no, hay, por un lado, quienes finalmente encuentran un techo después de su paso por el albergue, y también quienes se marchan de Ibiza, mayoritariamente a la Península, después de haber conseguido allí otro trabajo. «Ahora, tal y como está la isla, no hay una respuesta efectiva. Y lo que están haciendo muchas de las usuarias es irse a la Península», y alguna vuelve a su país, explicaba hace poco la trabajadora social del Centre d’Acollida Natzaret, Ana Belén Torres Álvarez.
Más de cien toneladas de residuos
El concejal de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento, Juan Carlos Roselló, expresó que las tareas de limpieza del solar que albergaba Can Rova 2 terminarían entre el jueves y el viernes. Seguramente, el viernes. "Trabajadores del departamento de Medio Ambiente y de distintas empresas continúan trabajando sobre el terreno con siete camiones, dos retropalas y una máquina giratoria para gestionar la retirada de residuos. A media mañana de este miércoles, ya se habían recogido 114 toneladas de desechos. Se estima que las tareas de limpieza y saneamiento se extenderán durante dos días más. También se ha llevado a cabo la limpieza de las fosas sépticas del asentamiento para evitar la contaminación del suelo", informaron el miércoles desde el Consistorio.
Las dos noches posteriores al desalojo, más de 20 personas han acampado a pocos metros de Can Rova 2, pegados al Can Rova original, donde comenzó todo, de donde fueron expulsados el pasado verano por orden judicial, tras lo que decidieron asentarse a pocos metros en un solar que sería bautizado como Can Rova 2. Ahora, aunque en menor medida, hay un grupo que ha hecho lo mismo. La madrugada del miércoles durmieron allí veinte personas y cuatro menores, según una de las mujeres asentadas en este campamento improvisado, que rechazó un alojamiento de "una semana" en Cala Bassa para ella y sus tres hijos al no contar con vehículo para desplazarse desde allí a las casas donde trabaja más al sur de la isla, en zonas como Vila o Sant Jordi, según relató a este diario. La madrugada del jueves algunas personas más (una de ellas menor de edad) se sumaron a este miniasentamiento pegado a Can Rova 1.
Esta mujer explica que ella y otra desalojada están en lista de espera para poder entrar al albergue de Cáritas, aunque también se les ofreció, para no esperar, plaza en otro tipo de alojamiento en la isla, aunque los han rechazado por ser de carácter temporal, "de una semana y un día", respectivamente. Explica que tienen previsto abandonar la zona, previsiblemente este viernes, para evitar la multa por acampar. "Me han dicho que puede ser que entre en el albergue la semana que viene", añade.
Este jueves la Policía Local ha informado a estas personas instaladas allí que la multa por acampar es de 750 euros y que deben abandonar la zona.
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