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Los empresarios de Ibiza piden que la ley de polígonos tenga reglamentos y presupuesto

La ley aprobada este miércoles por el Parlament que regula las áreas industriales es un punto de partida pero todavía queda el grueso del trabajo por hacer

El polígono de Montecristo, en Sant Antoni, en una imagen de archivo.

El polígono de Montecristo, en Sant Antoni, en una imagen de archivo. / Toni Escobar

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David Ventura

David Ventura

Ibiza

Después de que durante años los empresarios pitiusos hayan estado reclamando una ley de polígonos industriales, el pasado miércoles sus deseos se hicieron realidad: el Parlament balear aprobó, por fin, la Ley de gestión y modernización de las áreas de promoción industrial de las Illes Balears. Es decir, la Ley de Polígonos Industriales.

Sin embargo, esto no supone el final de un camino, sino más bien el comienzo. “Es una ley muy genérica. Ahora se deberá redactar y aprobar el reglamento. Lo que se ha aprobado es un poco las pautas sobre cómo se tienen que hacer las cosas. Además, no tiene apenas presupuesto. Creo que le han asignado una cantidad inicial de un millón de euros para todo Balears, lo que es una cifra simbólica”, explica Daniel Ramon, presidente de la recientemente creada Asociación de Áreas de Promoción Industrial de Eivissa y Formentera, vinculada a la Pimeef.

Al final, todo se reduce a lo que bien sabía el conde de Romanones, que dejó esa frase de “haga usted las leyes y déjeme a mí los reglamentos”. Es la escritura del reglamento que debe desarrollar la ley donde se concreta su aplicación e incidencia real. Y, además, debe venir acompañado de un presupuesto que permita que la fría letra se convierta en una realidad tangible. Pese a que esto acaba de empezar, Ramon se muestra optimista: “El conseller [Alejandro Sáenz de San Pedro] y el director general de Industria han venido a Eivissa, han visitado todos los polígonos, nos han pedido nuestra opinión y la han tenido en cuenta a la hora de hacer la ley. Nos han dicho también que nos enviarán los borradores de los reglamentos para que hagamos nuestras aportaciones”.

Características de la ley

El texto que se aprobó esta semana contempla la creación de las Entidades de Gestión y Modernización (EGM), para que los polígonos “se administren de una forma organizada y profesional”; el establecimiento de un sistema de colaboración público-privada que impulse convenios entre polígonos y ayuntamientos; promover sistemas de calidad para impulsar la competitividad de estas áreas, con el desarrollo de un Plan Autonómica de Competitividad; y crear un banco de todos los datos de las áreas industriales.

Para los empresarios pitiusos, la clave -al margen de la consignación presupuestaria- será en establecer una línea de trabajo con los ayuntamientos para aplicar las mejoras en los polígonos: “Los polígonos son áreas urbanas muy dejadas de la mano de dios. Hay que mejorar los servicios. Hay que colaborar con los ayuntamientos para que la gente pueda trabajar bien”.

Algunas propuestas son la instalación de un alumbrado más eficiente o iniciar un plan de energías renovables: “Aquí está todo por hacer, porque los tejados de las naves industriales son ideales para crear energía limpia y casi ser autosuficientes. Lo cierto es que muchas infraestructuras están envejecidas y todavía ves muchos techos de uralita”, explica Ramon.

A la búsqueda de suelo industrial

Sin embargo, para el portavoz de la asociación empresarial, la clave de todo pasa por la obtención de más suelo industrial: “En Eivissa no hay suelo industrial. Esto provoca que las empresas locales no puedan crecer ni tampoco ser eficientes. Al final, para algunos servicios tienes que recurrir a empresas de fuera porque las de aquí no pueden”.

Sin embargo, crear suelo industrial no es fácil. El nuevo plan urbanístico de Sant Josep prevé la ampliación del polígono del aeropuerto, pero a causa de la lentitud de una tramitación administrativa de estas características, no se sabe cuándo podría ser una realidad. Vila no tiene superficie disponible. “En Santa Eulària, en cambio, intentarán hacer una modificación puntual para ampliar las áreas de transición de los polígonos, y ganar un poco de espacio en Ca na Palava o en Can Negre”.

Mención aparte merece el caso del polígono de Montecristo, en Sant Antoni. El que debería ser el nudo industrial de referencia de la isla, todavía no ha podido ser recepcionado, pese a que el proyecto del polígono fue aprobado en 1998: “La empresa que hizo la infraestructura no solventó un problema de evacuación de aguas y después de veintipico años sigue sin recepcionar. Esto no puede ser”.

Una vez haya suelo industrial, se podría iniciar el proceso de liquidar los pequeños espacios industriales informales que salpican el paisaje ibicenco, y que estas empresas se trasladen a un polígono donde puedan trabajar en condiciones: “Pero esto ahora es imposible. No les puedes cerrar la nave y decirles que se vayan a un suelo industrial cuando no hay suelo industrial”, resume Ramon.

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