Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Museu Puget

Las Pitiusas de los 50, a través de la mirada de una viajera inglesa

La exposición ‘Monica Craig: Unos días de 1953 en Ibiza y Formentera’, comisariada por la directora del MACE, Elena Ruiz, y el fotógrafo Vicent Marí, permite hacerse una idea de cómo eran las Pitiusas hace 72 años gracias a las imágenes captadas por una británica «con muy buen ojo» en su visita a las islas

Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Hay pequeños tesoros que llegan por vía postal en un anodino sobre, sin levantar sospechas del valor de lo que contienen. Así ocurrió con el legado fotográfico de la británica Monica Craig, que desde ayer y hasta el 9 de noviembre se exhibe en el Museu Puget, en Dalt Vila. Elena Ruiz Sastre, la directora del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE) todavía recuerda el momento, en verano de 2023, en el que le entregaron la carta con remite de un tal Trevor Mulford, residente en la localidad de Fleet, en el condado inglés de Hampshire.

Cuando la abrió, se encontró con la sorpresa de que contenía cuatro postales y medio centenar de imágenes, en blanco y negro la mayoría y ocho en color, que retrataban una Ibiza y una Formentera que ya solo queda en el recuerdo de los mayores. Las fotografías, en cuyo reverso se habían anotado nombres de lugares y personas, iban acompañadas de una misiva manuscrita en inglés de Mulford. En ella revelaba quién había realizado aquellas instantáneas y cuándo. Las tomó su prima, Monica Craig, en 1953, en un viaje que hizo a Ibiza acompañada de su madre, Ivy, que aparece de espaldas en una de las imágenes expuestas en el Museu Puget, paseando por el campo en alguna zona próxima a Santa Eulària.

Elena Ruiz Sastre, en la inauguración en el Museu Puget, en Dalt Vila.

Elena Ruiz Sastre, en la inauguración en el Museu Puget, en Dalt Vila. / Toni Escobar

Durante su estancia en la isla, según el escrito de Mulford, se alojaron en una vivienda llamada Villa Clara, desde la que Craig tomó un par de fotos que aparecen juntas en la muestra y en las que se puede apreciar la bahía de Talamanca en todo su esplendor.

A tenor de los datos aportados en aquel texto, Ruiz supo que la autora de las imágenes ya había fallecido, en el año 2000, y que estaba enterrada en el cementerio de Old Basing , cerca de Basingstoke, en Hampshire, donde residió. Aquel detalle le dio a la directora del MACE una pista para averiguar más información de Craig. Entró en la web del camposanto, que tiene un servicio digital para rastrear tumbas, y descubrió que el nombre completo de la británica era Monica Eileen Craig, que había nacido el 12 de abril de 1925 y fallecido el 30 de noviembre de 2000 y que la habían enterrado con sus progenitores, Alan Charles Craig e Ivy Georgina Violet Craig.

En la carta, que Ruiz todavía conserva en su despacho del MACE, no hay muchos más detalles. «Espero que estas fotos le resulten interesantes para ver cómo era Ibiza en los años 50», concluye la misiva Mulford, añadiendo al final su móvil y dirección. «He intentado ponerme en contacto con él varias veces para confirmarle la recepción y agradecerle la donación, pero no he obtenido respuesta», explica Ruiz. Lo comenta después de mostrar dos imágenes que también iban en el sobre y que no se han incluido en la exposición ‘Monica Craig: Unos días de 1953 en Ibiza y Formentera’. En ellas se puede ver un edificio en obras en una ciudad que la directora del MACE conjetura que podría ser Londres.

Ruiz quiso contar con la opinión de un experto para que valorara el lote de imágenes donado por Mulford y se puso en contacto con Vicent Marí, que ha comisariado con ella la muestra. El fotógrafo de Diario de Ibiza le confirmó que aquel material valía oro. «Yo no he visto muchas imágenes de Ibiza y Formentara de los años 50 como estas y en color, menos», asegura Marí, al que le sorprendió lo bien conservadas que estaban y su gran calidad. «No solo es que sean fotos bien hechas, es que están tomadas en 1953 y por una mujer, que no era lo habitual en aquella época», resalta.

Dos cámaras distintas

Según su criterio, es probable que Craig hubiera trabajado con «dos cámaras distintas puesto que hay dos tipos de negativos». Lo que está claro, por la nitidez de las imágenes, es que las máquinas que empleó «eran bastante buenas». Que la inglesa tenía «muy buen ojo» salta a la vista para Marí solo con contemplar los encuadres, la composición y toda la información que aportan sus imágenes. «Cualquiera de sus fotografías se podrían publicar hoy en día en un periódico», asegura, resaltando el valor informativo del trabajo de Craig, de la que se desconoce si trabajó profesionalmente como fotógrafa.

Ruiz, por su parte, habla del «valor histórico y artístico» de las instantáneas de esta británica, a la que prefiere calificar como viajera, y no como turista, puesto que sus fotos reflejan «su clara intención de exploración» y que no se limitó a conocer las Pitiusas de forma superficial sino que se sumergió en su realidad cotidiana.

El fotógrafo Vicent Marí durante la inauguración.

El fotógrafo Vicent Marí durante la inauguración. / Toni Escobar

El itinerario

La exposición relata el recorrido que Craig y su madre hicieron por Ibiza y Formentera. Entre otros sitios, estuvieron en Vila. Allí visitaron el casco antiguo y, al parecer, Craig subió a lo más alto, porque hay una imagen en la que se aprecian las mismas vistas que se podrían observar desde el mirador de la catedral. La viajera inglesa también captó la plaza de Vila desde es Piló en el momento en que pasaba por allí un hombre con un caballo. De bajada por el portal de ses Taules se detuvo a retratar a tres sacerdotes de espaldas vestidos con sotana y sombrero.

Tanto a Ruiz como a Marí les gustan especialmente las fotos que Craig tomó en el puerto de Ibiza, como la que se ve, en primer plano, las cistelles de palangre y las redes puestas a secar y, al fondo, un grupo de hombres observando a otro pescando, un par de niños que contemplan la escena y un señor hablando con una mujer vestida de negro.

Son muy llamativas las imágenes que tomó en ses Salines, donde retrató a una cuadrilla de trabajadores cargando los vagones de sal. Probablemente en esa misma excursión, deduce Ruiz, Craig aprovechó para visitar Sant Jordi y retratar su iglesia. Siguiendo la ruta marcada por sus fotos, el espectador puede contemplar otras escenas y rincones de la isla, como el puerto de Sant Antoni y su parroquia, en color; el molino de Puig des Molins; o el templo de Puig de Missa, en Santa Eulària.

Una imagen de Mónica Craig en la que aparecen trabajadores de la salinera cargando vagones de sal.

Una imagen de Mónica Craig en la que aparecen trabajadores de la salinera cargando vagones de sal. / Toni Escobar

La sala IV del Museu Puget acoge las instantáneas que Craig captó en Formentera. Como se puede apreciar en ellas, viajó hasta allí con el ‘Manolito’, la barca de bou que cubría entonces la línea entre las dos islas. Además de sacar fotos de esta embarcación, retrató en un par de escenas el pequeño autobús que recogía a los pasajeros en el muelle, conocido como sa parrala d’en Paya.

La viajera británica estuvo en Sant Francesc y en la zona de es Pujols. Y tras las Pitiusas, Craig y su madre continuaron su periplo por Mallorca. Es lo que se deduce de una postal, colgada en la sala III, en la que se ve el patio del hotel Miramar, en el Port de Pollensa.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents