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Los «matices» de olores y las moscas de Ca na Putxa

Con el aumento de las temperaturas y el cambio en la dirección del viento, los vecinos de la plataforma ‘Hay soluciones para el vertedero de Ibiza’ sufren de nuevo las consecuencias de vivir en el entorno de las instalaciones del vertedero insular.

La trampa de moscas, con decenas de ejemplares tras sólo cinco días.

La trampa de moscas, con decenas de ejemplares tras sólo cinco días. / DI

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Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Santa Eulària

Los días excepcionalmente cálidos y el viento suave ofrecen la combinación perfecta para que los residentes de las viviendas cercanas al vertedero de Ca na Putxa estén «hasta las narices». «Es espantoso el olor a huevo podrido», denuncia un vecino de Cas Cómodo que es miembro de la plataforma ‘Hay soluciones para el vertedero de Ibiza’, que desde 2023 une a los habitantes de las urbanizaciones adyacentes para reclamar medidas contra las molestias que produce esta instalación. «No puedes estar con las ventanas abiertas. Para desayunar fuera tienes que ponerte manga larga porque te comen las moscas», continúa este vecino, que añade que el guardián de la urbanización «tiene que estar con mascarilla por las noches» del fuerte y nauseabundo olor.

Para mostrar la gran cantidad de moscas que se acumulan en el entorno de su casa, comparte con Diario de Ibiza la imagen de una trampa para estos insectos que, según explica, sólo lleva cinco días en su patio y ya reúne una gran cantidad de ejemplares. Con poca paciencia, el vecino ironiza: «Podemos inventar un nuevo plato e igual que la experiencia de Palma en la que se comen ojos de gusano y cosas por el estilo, vamos a inventar uno que lleve moscas de vertedero».

El calor y el viento

«Cuando llega el verano, con el calor y con el viento que sopla del sur, suave, es lo peor, porque arrastra el olor y huele en toda la urbanización de Roca Llisa», comenta otro vecino (prefieren no dar sus nombres), en este caso de esta última zona, en la que optan por cerrar «todo» por las noches porque es la única solución.

Este residente ya sabe que «si sopla de Levante, va a oler más en la zona de Can Fornet y, si sopla más del oeste, olerá más en Roca Llisa y todo el valle que va hacia Cala Llonga». Además, tiene en cuenta que según el día varía el tufo: «Hay diferentes olores. A veces huele a amoniaco, otras a metano, otras a basura descompuesta... Hay diferentes matices, pero todos muy desagradables para la cabeza».

Este segundo vecino también comenta el problema que supone el olor de los animales muertos, que se acumulan en una zona determinada del vertedero. «Cuando bajas por la carretera para ir al golf, a la derecha hay una especie de jardín que no crece y que es donde se tira ese tipo de residuo», explica el primero. «Los tapan con tierra, pero siempre suelta olor a las proximidades», detalla el de Roca Llisa.

En esta línea, el vecino de Cas Cómodo apunta la necesidad de que se hagan recogidas selectivas, que todavía no están implementadas en todos los municipios de la isla: «Tiene muchísimo sentido para reducir la cantidad de basura que van al vertedero», porque señala que hoy en día la mitad de los residuos que se producen en Ibiza «van al vertedero para ser tratados».

Asimismo, el segundo vecino aprovecha para reiterar su «deseo» de que el rechazo de la isla se lleve a Son Reus: «La incineradora de Mallorca lleva 25 años funcionando y le sobra espacio, necesita que le llevemos ese rechazo. Está a 150 kilómetros de Ibiza y tenemos ya una incineradora en Balears. Es absurdo que haya quienes estén a favor de que se instale otra en Ibiza».

Sin entrar mucho en detalle de lo que ello supondría, los vecinos critican que el olor en el entorno de Ca na Putxa «es un problema de salud pública», que uno de ellos recuerda que sucede «desde que en 2021 se instaló la planta de selección de residuos más la de compostaje, que no está en atmósfera negativa y está abierta, por lo que con la podredumbre, se nota más el olor».

También denuncian la acumulación de plásticos durante semanas, hasta que la empresa Ecoembes los retira para reciclarlos: «Están al aire libre y crean larvas de mosca por la humedad de la noche». Y apuntan al «problema de fondo» relacionado con los filtros de las chimeneas de gas del vertedero: «Son de alta calidad pero tienen filtros de brezo en lugar de filtros de carbono activo, que desde hace cuatro años decimos que son la solución».

Biofiltros para frenar el olor

La plataforma publicó a finales de junio en su web que el Consell de Ibiza tiene previsto presentar proximamente el proyecto a los vecinos, que hoy comentan que tiene un presupuesto de 17 millones y que esperan con ansia que se ejecute el año que viene. «Seguimos la tramitación ambiental para poderlos instalar. Tenemos el dinero y el proyecto pero hace falta esta tramitación», explican fuentes del Consell de Ibiza.

Respecto a la zona en la que se depositan los animales, desde la institución indican que se trata de «una celda del vertedero que lleva muchos años abierta y está cerca de llegar a su máximo, y en ese momento se cerrará».

Asimismo, señalan que no consta una incidencia reciente que explique el aumento de los malos olores pero indican que la UTE que gestiona la instalación explicó esta semana al Consell que «no ha habido viento durante muchos días y que cuando de repente lo hace, se disipa el olor», algo que no es extraordinario.

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