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Educación

La recompensa de un año «muy duro» para los mejores de la PAU de Ibiza

El Govern recibió ayer a los 12 alumnos con las mejores notas de Balears en los exámenes de acceso a la universidad de este año en un acto celebrado en el Consolat de Mar (Mallorca). Entre los estudiantes reconocidos figuran tres alumnos de Ibiza y tres de Formentera, que obtuvieron entre un 9,64 y un 8,14 en la PAU.

El acto en el Consolat de Mar, en Palma, con los jóvenes que han obtenido las mejores notas de Balears.

El acto en el Consolat de Mar, en Palma, con los jóvenes que han obtenido las mejores notas de Balears. / Caib

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Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Ibiza

Los alumnos que hace un mes terminaron sus exámenes de la PAU 2025 ya disfrutan de sus vacaciones de verano y en la agenda de doce de ellos, tres de cada isla de Balears, figuraba este lunes una cita especial en el Consolat de Mar, en Mallorca, para recibir la enhorabuena de la presidenta del Govern, Margalida Prohens, y el conseller de Educación y Universidades, Antoni Vera, por haber obtenido las mejores notas. Entre ellas destacan las de tres ibicencos: Júlia Serra Yern (9,64), Tanit Prats Serra (9,47) y Erik Palberg Rodríguez (9,44). Y las de tres formenterenses: Kiara Berazategui (8,31), Hèctor Jiménez Hereu (8,31) y Blanca Barsanti Autunno (8,14). Tras el acto, al que no pudieron asistir todos, Diario de Ibiza pudo contactar con los reconocidos de Ibiza para conocer si, tras superar con éxito la PAU, podrán estudiar la carrera de sus sueños.

El acto en el Consolat de Mar, en Palma, con los jóvenes que han obtenido las mejores notas de Balears. | CAIB

La joven Júlia Serra Yern. / DI

Por 0,42 décimas, Júlia Serra responde con emoción que sí, que su esfuerzo de los últimos dos años le ha dado la nota para elegir la carrera que quería. Desde pequeña Serra tiene «facilidad» para las mates y, como amante del razonamiento y la lógica, en cuarto de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) decidió que esto era lo que quería estudiar, algo que espera hacer en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC), con su media ponderada de 13,24. Justo ayer terminó el plazo de inscripción en esta universidad, por lo que en breves sabrá si podrá matricularse en la que es su primera opción.

Además de la habilidad que tiene desde pequeña, Serra señala que comparte la pasión por los números con su tío Santi de la Osa y su madrina Mónica Yern, a quienes agradece la ayuda que le han brindado en todo este tiempo. Como a ellos, la joven también tiene en mente a sus familiares y amigos por el apoyo que le han dado en este año de mucha «presión», «estudiar hasta las tantas de la noche» y «poco salir de casa».

Un año «muy difícil»

Para Serra, que cursó la ESO en el IES Balàfia y Bachillerato en el IES Algarb, este último año ha sido «muy difícil» porque, a pesar de tener notas excelentes en los cursos anteriores, al llegar a Bachillerato ya sabía que las notas que sacaría determinarían su futuro: «Es mucho estrés, mucho agobio, mucha presión... Sobre todo cuando sabes que te piden una nota muy alta y que no te puedes permitir ningún margen de error».

En este sentido, indica que no estaba muy preocupada por los cambios que presentaba la PAU este año, como el que las faltas de ortografía penalizasen, pero confiesa que, como es muy autoexigente, cuando por fin vio sus notas no quedó «satisfecha» porque algunas de las calificaciones no se correspondían con las que sacó durante el curso. Sin embargo, sacó un 10 en asignaturas como Historia de España o Catalán, que para ella estaban entre las más complicadas. Ahora, más «consciente» de sus buenos resultados, piensa incluso en hacer en unos años un máster de nuevas tecnologías o Inteligencia Artificial.

También apasionado de las Ciencias y las Tecnologías es Erik Palberg que, igual que Serra, estudió en el Algarb y soñaba con hacer Matemáticas en la UPC. En su caso, su nota con las ponderadas supera por 0,62 décimas la nota de corte de la universidad, por lo que también espera entrar en la Politécnica de Barcelona con su 13,44.

El joven Erik Palberg Rodríguez . | DI

El joven Erik Palberg Rodríguez . | DI

Palberg es de los jóvenes que no pudo asistir al acto de este lunes porque desde hace unos días disfruta de sus merecidas vacaciones, aunque todavía no olvida el esfuerzo hecho estos últimos meses: «En Primero [de Bachillerato] no había tanta presión pero en Segundo y sobre todo los últimos trimestres han sido los más intensos y se ha notado más el desgaste físico y mental», indica.

La cantidad de temario

Para él, Historia de España también era la asignatura más difícil «por la cantidad de temarios» que había que estudiar, por lo que revela que se llevó una «pequeña sorpresa» al ver que le había ido «muy bien», igual que el resto de notas que salieron «mejor» de lo que esperaba. Entre las que más le importaban, tiene dos dieces, uno en Mates y otro en Mates aplicadas a Ciencias Sociales.

Tanit Prats también se quedó «muy contenta» con sus notas, entre las que figura un diez en Lengua Catalana y otro en Historia de Filosofía. Para ella, la más temida era Lengua Castellana «porque con el cambio de Selectividad había que estudiar un 90% de todo y la ortografía quitaba bastante por faltas», comenta, aunque en su caso no tuvo ninguna penalización de este tipo.

Prats estudió la ESO en el Colegio Santísima Trinidad de Sant Antoni y cursó Bachillerato en Nuestra Señora de la Consolación, dos centros de los que considera que salió «muy preparada» y que le ayudaron a adaptarse a la «montaña cuesta arriba» que para ella ha sido Segundo de Bachillerato: «Era estudio constante, estrés constante... Y mucha voluntad propia, porque tenía a compañeros que igual quedaban cada fin de semana y yo decía que no. Me salté comidas familiares por estudiar... Por lo que ha sido un año duro, en el que me decía que era el peor año de mi vida pero que al menos lo iba a superar bien».

La presidenta, Margalida Prohens, entrega un obsequio a la ibicenca Tanit Prats Serra.

La presidenta, Margalida Prohens, entrega un obsequio a la ibicenca Tanit Prats Serra. / Caib

Cuando Prats comprobó sus notas supo que su sacrificio valió más que la pena porque quería entrar en el doble grado de Educación Infantil y Educación Primaria en la Universitat de les Illes Balears (UIB), en Mallorca, y su nota ha superado con creces la fijada de corte: «En total me dio un 12, 47 y me pedían un 10,50», indica ahora ya con tranquilidad.

De este modo, va a cumplir el sueño que sabía que quería alcanzar desde la infancia: «Le daba clase a mis peluches, a mis primos pequeños, a mis abuelos... Y creo que tuve profesores muy buenos que me inspiraron», añade. Gracias a todo ello, ahora está dispuesta a disfrutar el verano y recuperar todo lo que cambió durante este tiempo por los apuntes y los libros: «Cada día intento quedar con mis amigos, mi pareja, mis padres... Y también tener tiempo para mí, para tumbarme en el sofá y no moverme, no tener ninguna responsabilidad... Que es algo que he echado mucho demenos este curso».

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