Costa
Bañistas en una playa precintada de Ibiza
Turistas y algún que otro residente continúan acercándose a la playa es Bol Nou, donde, al llegar, se dan cuenta de la prohibición de acceso a la zona por peligro de desprendimientos
El Ayuntamiento está «trabajando con un gabinete de ingeniería estudiando alternativas para asegurar la playa»

Galería: Gente en es Bol Nou, a pesar del cierre por riesgo de desprendimientos / Vicent Marí

La playa de es Bol Nou continúa cerrada por riesgo de desprendimientos, para decepción de muchos turistas y también algún que otro residente que este domingo por la mañana van llegando, a cuenta gotas, a este enclave de la costa del municipio de Sant Josep. Este diario conversa con dos parejas y dos familias que llegan a es Bol Nou preparados para tomar el sol y darse un baño. Y no son los únicos. Hasta que se topan con una barrera de madera que indica claramente «Prohibido el paso, peligro de desprendimientos» en cuatro idiomas.

Barrera con cartel informativo en el acceso oficial a la playa en una imagen de este domingo. / T. ESCANDELL
Francois y Corinne, matrimonio francés que vive parte del año en Ibiza desde hace más de dos décadas, tenían reserva para las dos del mediodía en el restaurante Sa Caleta. Vienen equipados para pasar la mañana en es Bol Nou, lugar ya muy conocido para ellos, y el cartel les pilla por sorpresa. «Iremos a bañarnos a es Codolar o no sé... a alguna cercana para luego venir al restaurante», explican poco antes de darse la vuelta. También hay quienes, a pesar de la restricción, acceden igualmente a la playa. Así se muestra en las imágenes tomadas este sábado y que acompañan este reportaje, donde aparecen varios grupos de personas en la parte con riesgo de desprendimiento. Tal vez algunos acceden a pie o nadando desde otros puntos cercanos, sin toparse, por tanto, con la valla colocada en la bajada que hay justo delante del restaurante para acceder a la playa. Es el punto de entrada oficial.

Otra vista de la playa este sábado. / VICENT MARÍ
«Es mejor así»
Hace años que se colocaron señales advirtiendo del peligro que implica tumbarse a tomar el sol o dejar las pertenencias bajo el acantilado, aunque en ocasiones había quienes, en busca de la sombra, se lo saltaban. «Como hay un peligro, entendemos que la playa esté cerrada. Es mejor así. (...) Es una pena no saberlo de antes», añade el matrimonio francés.
Desde el Ayuntamiento de Sant Josep lamentan que hay mucha «irresponsabilidad» por mucho que se haya instalado una barrera con cartel informativo. El responsable del mencionado restaurante (el único en la zona), Jordi Cardona, señala que la Policía Local acude «casi cada día» a esta playa: «Antes de que comenzase la temporada, cuando todavía estaban más tranquilos, en mayo, pues sí que hacían un reconocimiento un poco más exhaustivo, pero ahora vienen, se asoman y si no ven a nadie se van. Si ven a alguien, pues les avisan con el silbato y les hacen salir. No tengo constancia de que hayan puesto multas, pero vienen cada día».
Cardona añade que las personas que se dan media vuelta son más que quienes acceden a la playa. «Hay gente de los barcos que baja en paddle surf o dingui y ve una playa vacía y de vez en cuando se ve a alguna persona nadando», observa. El Ayuntamiento asegura que «la Policía Local continúa yendo al lugar, identificando a las personas y sancionando». Ayer por la mañana , este diario no vio a nadie incumpliendo la prohibición durante la alrededor de hora y media que estuvo en la playa (hasta las 11.30 horas).
Este domingo también tenían intención de bañarse en esta playa Alberto Pérez y Alicia con su hija Lara, una familia de Barcelona que viene cada año a la isla desde hace unas dos décadas, «siempre más o menos en estas fechas, en Sant Joan». «Ahora buscaremos otra playa y ya está. Tal vez Cala Jondal. Alguna cercana», explica Alicia. Están de vacaciones, sonrientes, y esto no les fastidia para nada el día. A pocos metros, una turista alemana explica que estuvo en es Bol Nou hace unos seis años con su marido (esta es su tercera vez en Ibiza) y que como mantenían buen recuerdo de la zona, querían repetir. «No sabíamos nada de que estuviese cerrada, es una pena que no lo hayamos leído antes en algún sitio».
No mucho después llegan tres jóvenes italianos que no conocían la isla de antes. La señalización que prohíbe el paso tampoco es que les haya fastidiado mucho, ya que venían más que nada a encontrar un túnel escondido de antiguo uso militar que se suele usar como mirador para sacar fotos de la playa desde el acantilado. Antes de dicho túnel no hay señalización que prohíba el paso, pero un transeúnte se da media vuelta después de hacer el amago de entrar. Explica que, por precaución, le parece lo mejor. Y es que, como la gran mayoría de quienes visitan la playa de es Bol Nou, viene desde la parte del restaurante y ya ha visto, por tanto, el cartel que avisa del peligro de desprendimiento en la zona. Finalmente, un grupo de cuatro adultos que vienen con dos hijos pequeños a esta playa también se marcha pocos minutos después de haber aparcado. «Soy residente y no había visto esto anunciado en ninguna parte», explica una mujer de dicho grupo.
Esta situación, confirma Cardona, ha afectado a su restaurante: «Abrimos durante todo el año y en invierno tenemos un ritmo de trabajo muy bueno; en verano, tenemos un ritmo de trabajo de restaurante de playa». Y ahora, añade, han perdido mucha clientela familiar, lo que se traduce en que tienen «un 50% o 60% menos de clientela en el restaurante que cualquier otro año» en este momento de la temporada. «Pero bueno, cuando nos informaron de esto, era lo que esperábamos, porque las familias se mueven por las ganas de comer y disfrutar, pero también para que sus hijos puedan ir a la playa».
Cierre el 26 de abril
«Lo que no puede ser es que la gente que quiera ir a esta playa corra un riesgo. Conjuntamente, y tras el informe que hemos recibido por parte de la Demarcación de Costas, no tenemos más remedio que cerrar esta zona de baño», explicó en abril el alcalde, Vicent Roig. El 26 de ese mes se hizo efectivo el cierre.
«El día que se cumplieron los dos meses del cierre me informaron que el día 15 de julio la empresa que ha contratado el Ayuntamiento [para estudiar qué hacer] ya tendrá información suficiente como para presentar una serie de medidas y el Consistorio podrá empezar a tomar decisiones de qué medidas quiere seguir», explica Cardona, quien se muestra favorable a la prohibición de acceder a la playa dada la peligrosidad existente, pero añade: «Si tuviésemos que hacer una crítica, como empresa y también como vecinos y usuarios de la playa, habría sido perfecto que la decisión se hubiera tomado el 31 de octubre para trabajar en ello durante todo el invierno y tener la playa abierta en verano». Así, desea que este invierno se pueda hacer una intervención y «tener una playa segura» el próximo año. «Para mí, como empresario, lo más importante no es tener un 50% menos de facturación. Eso es indiferente, lo más importante es tener una playa en la que no pueda pasar una desgracia». Es partidario de «hacer una intervención no muy agresiva, pero al menos que sea segura para que no ocurra desgracia», reitera.
El Ayuntamiento señala que está «trabajando con un gabinete de ingeniería estudiando alternativas para asegurar la playa». «Costas, del Ministerio [de Transición Ecológica y Reto Demográfico], tendrá que autorizar y participar en asegurar la zona aunque tampoco vemos mucho ímpetu. Lo que tenemos claro es que la seguridad está por encima de todo», añade el equipo de gobierno municipal. «En el momento en el que tengamos la información completa del estudio que hemos encargado [para lo que han hecho falta los trámites administrativos previos], se les transmitirá [al restaurante Sa Caleta], como hemos hecho hasta ahora», concluye el Consistorio josepí.
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