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Solidaridad

Brazadas en Formentera para perder el miedo a la fibrosis quística

Del 27 al 29 de junio tiene lugar la anual ‘Vuelta a Formentera nadando contra la Fibrosis Quística’. Para esta vigesimosexta edición, el gran chapuzón reúne a 220 participantes. Además de recaudar fondos, este evento permite concienciar al público y desmontar mitos perjudiciales acerca de esta enfermedad.

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Ines Giraud

Este viernes 27 de junio dio comienzo la edición número 26 de 'La Vuelta a Formentera nadando contra la Fibrosis Quística’, a las 10.30 horas en es Cavall d’en Borràs. El chapuzón, organizado por la Fundación Respiralia, en colaboración con la Associació Balear de Fibrosi Quística, proseguirá hasta este domingo.

"Este año son veintiséis años de un evento que se ha consolidado a nivel mundial: tenemos gente que viene de muchos países, gente que está acostumbrada a hacer grandes eventos deportivos, competitivos, triatlones, el cruce a nado del Canal de Menorca... Siempre tienen marcado en rojo en el calendario este fin de semana para poder venir a la vuelta a Formentera, que es un evento completamente distinto al resto. Veintiséis años es una cifra importante para un evento, y quiere decir que tiene algo muy especial".

Pese a que sea un reto logístico, es preciso apoyar esta causa sumándose a la propuesta:"La natación es un deporte que siempre se ha considerado muy bueno para personas con fibrosis quística", cuenta Carlos Pons, el director gerente de la fundación. Es Pere Galiana, el primer fisioterapeuta de Respiralia, muy buen nadador y ex campeón de España, quien decidió cumplir su sueño de nadar alrededor de Formentera, haciéndolo además para dar a conocer esta enfermedad. Él también fue pionero en fisioterapia para tratar a personas con fibrosis quística en la asociación. Desde entonces, el evento se ha ido ampliando hasta llegar a unos 240 participantes, este año son 220 por razones logísticas, precisa Carlos Pons.

El objetivo de este evento es remediar el desconocimiento en torno a esta dolencia, también llamada mucoviscidosis. "Lo desconocido crea miedo, y el gran problema es que la gente piensa que es contagiosa", lamenta Carlos Pons. En realidad, esta es una enfermedad genética que se tiene desde antes de nacer. Por lo tanto, estar cerca de una persona con fibrosis quística no supone ningún riesgo. Sin embargo, quienes no padecen esta enfermedad sí pueden contagiar microorganismos nocivos a los que están enfermos. "Por eso son importantes este tipo de eventos para sensibilizar a la gente. Que se sepa que esta enfermedad no es contagiosa, y que podemos ayudar simplemente conociendo y manteniendo hábitos saludables para no empeorar a las personas con fibrosis quística", dice Carlos Pons.

El evento cuenta con una fiesta y un concierto, que también sirven para informar sobre esta enfermedad. Según el director: "Ya sean eventos culturales, sociales o deportivos, estamos dando a conocer esta dolencia. Sobre todo si participan en ellos autoridades, representantes de las instituciones públicas... los medios siempre suelen venir y nos ayudan a que la gente tenga un conocimiento que les permita no tener ese miedo, esas dudas que tengan cuando están con una persona con fibrosis quística."

Un evento inclusivo

Este evento es inclusivo, integrador y no competitivo; puede participar cualquier persona. Todo el mundo. Así pues, dependiendo del año, acuden más o menos personas afectadas. "Al ser una enfermedad degenerativa crónica, dependerá del estado de salud de esta persona que pueda venir o no", destaca Carlos Pons. Además, si muchas personas con fibrosis quística participan en el evento, aumenta el riesgo de una infección cruzada. "No podemos abrir el abanico a todas las personas con esta dolencia, sino que tenemos que ser razonables y limitar un poco el número", justifica el director. Este año, tan solo tres personas con la enfermedad participarán en la vuelta a nado a la isla. El máximo ha sido once. "Lo que sí vienen son muchas familias en las que hay un enfermo a colaborar y nadar, así como profesionales que trabajan con nosotros, se suman al voluntariado o participan en la edición", añade Carlos Pons.

Varias participantes antes de la vuelta a Formentera.

Varias participantes antes de la vuelta a Formentera. / Fundación Respiralia

Foto de grupo antes de meterse en el agua.

Foto de grupo antes de meterse en el agua. / Fundación Respiralia

Uno de los nadadores muestra su tatuaje de Formentera.

Uno de los nadadores muestra su tatuaje de Formentera. / Fundación Respiralia

Un compromiso con el medio ambiente

La asociación Respiralia está comprometida con los Objetivos de Desarrollo Sostenible que, a primera vista, no tienen un vínculo directo con la lucha contra la enfermedad: por ejemplo producción y consumo responsable, igualdad de género o acción para el clima. "A través de nuestro compromiso con el medio ambiente, con la protección del medio ambiente, estamos mejorando el entorno de las personas con fibrosis quística. Estas tienen mucha tendencia a coger cualquier microorgansimo nocivo que esté a su alrededor. Por tanto, respetando el medioambiente y teniendo hábitos saludables ayudamos a proteger a las personas con mucoviscidosis. No es solo darles los tratamientos diarios que necesitan, sino, además, en su vida cotidiana intentar que su alrededor sea un entorno saludable", explica Carlos Pons.

Alojamiento de los participantes en el polideportivo.

Alojamiento de los participantes en el polideportivo. / Fundación Respiralia

Carlos Pons y Teresa Llul

Carlos Pons y Teresa Llul / Fundación Respiralia

Según él, los propios participantes de la vuelta a Formentera han creado el concepto de "espíritu respiralia". Combina varios valores como convivencia: los participantes duermen tres días en un pabellón con todo el mundo, encima de un colchón, prescindiendo de comodidades. La solidaridad también es central: vienen a nadar por una causa, y se ayudan entre ellos: "La gente que nada muy bien se queda al lado de las personas con fibrosis quística, o con cualquier patología, y les ayudan a terminar la etapa. Incluso si no pueden, dicen ‘agárrate a mi boya’ para que puedan llegar y decir que han completado una etapa", relata Carlos Pons. "Este ambiente se ha creado de forma espontánea porque los participantes han entendido que no es un evento competitivo, sino un evento integrador y solidario, y esto es lo más destacable del espíritu respiralia", concluye.

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