CLUB DIARIO | Gestión del agua
Luis Babiano, gerente de Aeopas: «Donde el agua es el talón de Aquiles no se puede perder un 30% en la red»
Participa en una jornada de debate que se celebra el próximo 25 de junio en el Club Diario, a las 9.30 horas.

Luis Babiano intervendrá en la jornada que se celebra en el Club Diario. | DI / DI

En el marco de la campaña de concienciación ‘Menys plàstic, més aixeta’ de la Alianza por el Agua, el próximo miércoles 25 de junio se celebra desde las 9.30 horas en el Club Diario una jornada de debate sobre la gestión del agua y los residuos en la isla, en la que Luis Babiano participará junto a otros expertos.
Ibiza empezó el año con las reservas hídricas en mínimos históricos, ¿cómo afecta el cambio climático al agua potable?
El agua es el vector que más está sufriendo el impacto del cambio climático. No sólo por el desabastecimiento sino fundamentalmente por los fuertes episodios de fenómenos extremos que se están dando. En estos momentos hay sequías en Finlandia, en Inglaterra, en el norte de Europa... Tres de cada cinco personas en el mundo ya están sufriendo la sequía y hemos visto los fenómenos de fuerte impacto de inundaciones como la dana... Estamos ante un cóctel muy evidente de situaciones anómalas que repercuten sobre la gestión del agua y este vector precisa también de una transición, que denominamos hídrica, igual que está la energética. No obstante, existe muy poca conciencia en torno a la transición hídrica.
¿Cómo afecta esa climatología adversa a los pozos o acuíferos de Ibiza?
La fragilidad de una isla es tremenda. No solo por los fenómenos extremos, sino por situaciones como la subida del mar, las olas de calor, la dependencia energética... Todo hace que las políticas de emergencia climática y de transición hídrica sean prioritarias ante esta fragilidad, sobre todo en una isla que tiene muchísimo dinamismo económico, que lleva a duplicar su población en verano.
Este dinamismo convive con la fragilidad de los ecosistemas...
Si queremos que la variable económica cohabite en el tiempo con la vida ordinaria necesitamos priorizar todo en términos de gobernanza y, con el cambio climático, necesitamos invertir muchísimo en mitigación y adaptación, no sólo para tener la noción de que el agua no llega al grifo o a la ducha, sino también para que el agua tenga presencia en muchos de los espacios ordinarios de las ciudades a través de fuentes, en arboledas, en zonas de sombra... Con lo cual la gestión del agua ya no es una gestión típica de fontaneros o de ingenieros, es casi ecosistémica.
En la isla hay administraciones que delegan esta gestión en empresas privadas porque no se ven capaces de asumirla, ¿qué opina?
Ante el fenómeno climático vamos a necesitar muchísima planificación, un foro de debate que incluya a pequeños y grandes empresarios, a los ciudadanos, al sistema educativo, a la sanidad... Para conseguir consensos, porque habrá que tomar fuertes decisiones y habrá que invertir muchísimo. También hace falta transparencia, porque si vamos a invertir equis millones, eso luego va a ir a las tarifas de los ciudadanos y conviene que estén dispuestos a pagar, pero también que se pague en un justiprecio, a través de competencias y de manera transparente. Esto todo sólo se puede hacer desde lo público, porque cuando se encarga una empresa, ésta se queda 20 años, se le compran todos los servicios y es ésta quien dice cómo se tienen que hacer las cosas, lo que implica una dependencia.
¿Qué consecuencias tiene esto?
Una isla boyante, sin ningún problema de rentas, donde el agua es el talón de Aquiles para el ciudadano medio y para el desarrollo de la isla... Tras años de privatización no se puede consentir un 30% de media de pérdidas en la red. Significa que es un sistema que ha fracasado, que no se ha invertido... Aquí la clave es la garantía y la sostenibilidad en el tiempo y, para ello, la inversión es un motor.
El Govern ha destinado 34 millones para mejorar el ciclo del agua en Ibiza, una inversión que se financia a través del Impuesto de Turismo Sostenible, ¿es el pez que se muerde la cola?
La discusión del modelo de desarrollo de la isla la tienen que debatir las personas que viven allí. Como operador, si tú tienes una fuerte población y una fuerte demanda de agua, tú tienes que priorizar en gobernanza y en optimización de recursos. Y cuando tú tienes un 30% de pérdida, no estás optimizando en eso. Hay que invertir en grandes infraestructuras y en un sistema de alcantarillado que es muy deficiente y que crea fuertes impactos, muchas veces invisibles, dentro de la isla, porque al final está penetrando en los acuíferos, y son acuíferos muy sobreexplotados. A veces hemos tirado de los acuíferos cuando podríamos haber estado tirando de desalación. Hay problemas de gobernanza que evidencian que el agua tiene que estar en la agenda diaria.
¿Es la desalación una solución?
Soy de los que opina que las tres desaladoras de Ibiza han producido un gran cambio en la isla. Hace 20 años el agua tenía unos niveles de salinidad tremendos, los acuíferos tenían una sobreexplotación abismal y construir una ciudad saludable con ese vector era imposible. La desalación ha puesto los pilares para esa situación, pero, a partir de ahí, no puedes seguir desalando agua sin tener estrategias de reducción de la demanda, y la primera reducción de la demanda es la pérdida de la red. Luego tenemos un tema no sólo del número de visitantes sino de la ausencia de corresponsabilidad del turismo.
¿A qué se refiere?
Si en la entrada del puerto de Ibiza, en el aeropuerto, tuviéramos campañas permanentes sobre la fragilidad de la isla, esto ayudaría a poner en contexto a quien viene aquí de vacaciones. No se trata de una estigmatización, se trata de saber que al turismo hay que exigirle también una corresponsabilidad con los espacios que visita.
Sean turistas o no, aquí cuesta beber agua de grifo. Es un tema que tratarán el próximo día 25, ¿cómo se anima a la gente a beber esa agua?
Hay que pensar al revés. Estamos hablando de una isla, ¿sabemos el impacto que tiene meter agua embotellada aquí? No es solo concienciar, sino que debemos crear políticas activas en favor de los grifos y para ello hay que servir durante todo el año agua de calidad. Para eso, hay tecnología disponible y, en una isla importante como Ibiza, hay recursos económicos. Lo que no se puede es tener agua de calidad que da la desaladora, que ha mejorado sustancialmente el sabor del agua y, por ahorrar determinados meses el consumo energético, utilizar el agua de pozo salinizada, que hace que la calidad fluctúe muchísimo y eso lleva a que la gente no tenga confianza en el agua de grifo. Faltan políticas activas de fomento de consumo del agua del grifo y eso no se está haciendo.
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