La noche en que Brian Wilson tuvo que repetir una canción ocho veces en Ibiza
El recién fallecido ‘beach boy’ tocó una vez en la isla, en el marco del Festival Ibiza 92, más recordado por el ‘Barcelona’ de Mercury y la Caballé
Un concierto accidentado en la discoteca KU en una noche tormentosa en la que compartió escenario con Suzanne Vega, Chris Rea o The Moody Blues

Fotograma del vídeo oficial del festival del concierto de Brian Wilson en KU / DI

«Amor y compasión, eso es lo que necesitas esta noche / Entonces, amor y compasión para ti y tus amigos esta noche». Es el estribillo de ‘Love and Mercy’, la primera de la dos canciones que Brian Wilson, exlíder de los Beach Boys fallecido este miércoles, interpretó en su único concierto en Ibiza, el 30 de septiembre de 1988 en la discoteca KU, hoy UNVRS. Una noche en la que, precisamente, necesitó de amor y de compasión porque todo se torció desde el inicio. Terminó desesperado porque tuvo que repetir hasta en ocho ocasiones la grabación del tema.
Fue en el marco de la segunda edición del Festival Ibiza 92, concebido como un programa de televisión musical y festivo previo a las Olimpiadas de Barcelona. En la primera, la de 1987, se había reunido a Freddie Mercury y Montserrat Caballé para la icónica ‘Barcelona’ y en esta segunda se intentó repetir el bombazo juntando a Tina Turner y Plácido Domingo, pero no se logró llegar a un acuerdo con los artistas: «El dúo era inviable porque ninguno quería trabajar para el otro y existían además problemas de concertación musical», alegó el inventor del Festival, Pino Sagliocco, en la rueda de prensa previa, en la que lanzó un duro ataque a RTVE por desentenderse del programa. Al final se hizo cargo el Canale 5 de Berlusconi, que lo produjo para diferentes televisiones, incluidas MTV, la BBC o la japonesa NHK, para que se emitiera en 135 países.
Pero el cartel, repartido en dos noches, tenía estrellas más que suficientes: Breathe, Suzanne Vega, Chris Rea, The Moody Blues, Tom Tom Club y el propio Wilson para la primera, entre otros. Además de un sorprendente Steve Earle antes de convertirse en pope del sonido americana, y Danza Invisible como representación patria, aunque la idea inicial era contar con Mecano y Radio Futura.

Wilson saluda tras acabar el miniconcierto / KU Managers
En la segunda noche actuaron entre otros Ofra Aza, Belinda Carlisle, Robert Palmer, Siouxie & The Banshees, Natalie Cole, Matt Bianco, Prefab Sprout y Spandau Ballet, para cerrar con Locomía paseando la bandera olímpica.
Brian Wilson acababa de lanzar su primer disco en solitario tras la disolución de los Beach Boys y años de lucha contra las adicciones y los problemas mentales y ‘Love and Mercy’ era el primer single. Una canción de tono espiritual y tintes góspel que no llegó a escalar en las listas americanas. Muy lejos de los días de alegría e indolencia surfera de sus inicios y de la experimentación gozosa de títulos como ‘Pet Sounds’ o ‘Smile’.
El tema estaba firmado a medias con su psiquiatra, Eugene Landy, y la hija de éste. La relación con Landy fue muy controvertida, ya que se acusaba al médico de ejercer un férreo control sobre Wilson.
Acompañado de su psiquiatra
De hecho, cuando aterrizó en Eivissa el 26 de septiembre de 1988 Wilson iba acompañado de Landy, un mánager con malas pulgas y una pequeña corte de cuatro ayudantes. Mientras le recogían las maletas concedió la única entrevista en la isla a Juan Suárez, periodista de Diario de Ibiza y presentador del festival.
«Alto, desgarbado, genuinamente americano, con pantalón tejano, camiseta y botines, Brian Wilson pasó inadvertido para muchos como un turista más», así introduce Suárez aquel encuentro en el diario del 27 de septiembre de 1988. «Era parco en palabras. No me pareció el tipo más simpático del mundo y no tenía muy claro ni dónde estaba ni a qué había venido», comenta Suárez casi 37 años después, tras conocerse la muerte de Wilson. Al parecer por lo primero que se preocupó el mito californiano fue por saber si habría agua mineral y un hotel confortable. «No sabía nada de la isla», insiste Suárez y Wilson le contesta desde la hemeroteca: «Realmente no conozco nada de Ibiza, todo lo que descubra será nuevo para mí, pero he oído que se pueden encontrar cosas bellas en esta isla», explicó a la pregunta del periodista.
En la entrevista habla escuetamente del inicio de su carrera en solitario, aunque no lo considera un «abandono» de los Beach Boys: «Pretendo que la gente me conozca sentado tras el piano, cantando mis canciones y moviéndome como solista tras un micrófono. Puede ser una sensación maravillosa que quiero transmitir con ‘buenas vibraciones’», dice.
Sólo Julio Iglesias
El final de la entrevista es abrupto. Tras contar lo único que conoce de la música española: Julio Iglesias, con el que había grabado ‘The Air That I Breathe’, de Albert Hammond, en Los Angeles, Suárez le pregunta si conoce el flamenco: «¿Qué es eso?», responde Wilson, y entonces llega su séquito con las maletas, el mánager lo agarra del brazo y se lo lleva sin un adiós.
«Siempre he dicho que para hacer una buena entrevista a un artista tienes que evitar al mánager y este caso es paradigmático. El mánager era un señor antipático y caprichoso que hubiera hecho buenas migas con el de Queen, Jim Beach, que el año anterior me empujó vestido a la piscina del Hotel Pike’s por preguntarle algo a Mercury», cuenta Suárez entre risas.
Pero vayamos al día de autos. La jornada amaneció plomiza y no mejoró. El escenario se había montado en la parte descubierta de KU, pero a la hora prevista del inicio del festival, las ocho de la tarde, jarreaba. Los técnicos tuvieron que emplearse a fondo para montar e iluminar un escenario más pequeño bajo techo y a las 22 horas, por fin, los británicos Breathe pisaban las tablas.
Voz en vivo, coros enlatados
Cada artista tocaba dos o tres canciones y Wilson era el segundo en la lista, por lo que sobre las 22.30 estaba sentado al piano en una pequeña pista de baile, rodeado de chicas guapas -televisión obliga-. Pero ahí comenzó el problema con el dichoso semidirecto. El genio de Hawthorne no lograba sincronizar su voz y el piano en vivo con los coros espirituales de la canción enlatados. El director del programa, Ken Ehrlich, cortó la grabación hasta en ocho ocasiones para volver a empezar, ante la desesperación de Wilson y del público.
De hecho, en el vídeo oficial que se emitió después de aquella noche se puede ver al beach boy claramente descolocado, lanzando constantes miradas furtivas a algo que hay detrás de las cámaras y que hoy intuimos que es Ehrlich conteniendo la respiración. A su alrededor las chicas se contonean con las manos entrelazadas, aunque alguna no puede reprimir la expresión de tedio. Nada más acabar se oye una gran explosión de júbilo. Wilson se levanta como empujado por un muelle y saluda eufórico brazos en alto.
Tras Wilson actuaron Suzanne Vega y Steve Earle. A las dos de la mañana había dejado de llover y Chris Rea pidió volver al escenario grande, con la consiguiente paliza para los técnicos. La festiva ‘Reina del Caribe’ cerró la noche pasadas las cuatro de la mañana mientras comenzaba a lloviznar suavemente.
Al día siguiente Wilson voló de nuevo rumbo a Los Angeles. Nunca se supo su impresión sobre Ibiza o si recordaba que había estado una vez en la isla.
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