Ibiza
Un enigma de alto voltaje: así fue el desconcertante incendio del Cetis en Ibiza
El fuego obligó a mantener un gran despliegue en la zona hasta que se encontró el motivo

Guillermo Sáez

El incendio declarado el jueves a primera hora en el aparcamiento subterráneo del Cetis obligó a desalojar el edificio y mantener cortadas todas las calles aledañas durante más de cuatro horas.
A las 8.38 de la mañana, el 112 recibió el aviso de que se había detectado fuego en uno de los accesos del parking, situado en el tramo de la calle Canarias que va de la calle Sant Cristòfol a la calle de Vicent Serra i Orvay, justo entre el colegio Sa Graduada y el instituto Sa Colomina.
La enorme columna de humo negro pronto se hizo visible en toda la ciudad y obligó a los responsables de ambos centros educativos a tomar medidas de precaución, como desplazar a todos los alumnos lo más lejos posible del epicentro del incendio, ya fuera en el patio exterior o en otras aulas.

Las imágenes del incendio del aparcamiento del Cetis en Ibiza /
No se llegaron a evacuar, pero sí fue necesario vaciar el edificio Cetis, donde tienen su sede la Policía Local de Ibiza, parte de los juzgados, otras dependencias municipales así como otros organismos públicos y también privados.
Un enigma desconcertante
La alarma se extendió en la zona porque se escucharon nítidamente una decena de explosiones que hicieron temer que fuera un problema más grave de lo que finalmente resultó, como la hipótesis de que estuvieran ardiendo vehículos en el interior del aparcamiento.
Este extremo se logró evitar gracias al buen funcionamiento de las medidas preventivas, sobre todo a las puertas cortafuegos que mantenían estanco el cuadro eléctrico del aparcamiento, donde se originó el fuego de forma accidental, según confirmaron posteriormente los bomberos, que desplazaron hasta la zona dos camiones y ocho efectivos.
«El incendio eléctrico ha ocurrido en la planta -1 del aparcamiento subterráneo. Ahí es donde están dos armarios con la entrada de corriente, el contador y mucho cableado eléctrico de grandes dimensiones. Se ha producido un fuego que ha quemado todo lo que había dentro de los armarios y eso ha generado una gran cantidad de humo», detalló el jefe del Parque Insular de Bomberos, Miguel Sevilla, una vez resuelto el suceso.
Y no fue fácil dar por finiquitado el incidente. Los primeros en intentarlo, antes incluso de que llegaran los dos camiones y ocho efectivos de los bomberos, fueron dos técnicos que estaban arreglando una farola cerca del Cetis.
Se dirigieron al foco del fuego e intentaron desconectar el cuadro eléctrico para evitar que el suceso fuera a más, pero enseguida confirmaron que era imposible. Mientras tanto, agentes de la Policía Nacional y la Policía Local acordonaban y cortaban las calles cercanas para asegurar un perímetro de seguridad.
Hasta la zona también se desplazaron miembros de Protección Civil, del SAMU 061 e incluso del servicio de grúa municipal, por si había que retirar vehículos. Sobre las 10.30 de la mañana, dejó de salir humo por el acceso al parking donde se encontraba el cuadro eléctrico y parecía que el incendio ya estaba finiquitado, pero los bomberos aún tuvieron que trabajar otras dos horas y media para resolver la situación.
El transformador oculto
El motivo era que no lograban cortar el suministro eléctrico y los cables de alta tensión seguían «pegando buenas hostias», como describía muy gráficamente el jefe de bomberos. A las 12 de la mañana llegó una unidad de la Policía Científica para aportar su granito de arena a la resolución del misterio, pero la única manera de conseguirlo fue ponerse en contacto con la propiedad del aparcamiento.
Finalmente, los bomberos se pudieron comunicar con el ingeniero que había diseñado el entramado eléctrico de la instalación. Les explicó que existía un segundo transformador que conmutaba con el principal, una medida de seguridad pensada para asegurar el suministro eléctrico en caso de interrupción. Encontrada la clave del enigma, los bomberos desconectaron este aparato y lograron interrumpir el suministro eléctrico.

Sergio G. Cañizares
La solución llegó al filo de la una de la tarde. Para entonces, los funcionarios que trabajan en el Cetis ya habían sido enviados a seguir teletrabajando en sus domicilios y los juzgados que tienen su sede en el edificio habían dictaminado el aplazamiento de todas sus vistas.
A las 13.30 horas se levantó el cordón policial y únicamente quedó precintada la entrada al aparcamiento que había sido pasto de las llamas. Los alumnos pudieron volver a sus casas y los comercios de la zona también recuperaron su actividad, caso del bar sa Colomina. Su dueño, Marcelino, se tomó con filosofía la propuesta de pedir una indemnización por la mañana perdida sin clientes: «Total, me jubilo pronto... Por cierto, tengo el bar en venta».
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