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Medio ambiente

El Govern toma medidas para tratar de evitar los olores de la nueva depuradora de Ibiza

Prevé instalar de inmediato filtros en los registros por donde sale el aire viciado de la canalización

También se planifican de cara al verano medidas de desodorización del bombeo

Instalaciones de la depuradora de sa Coma.

Instalaciones de la depuradora de sa Coma. / Miteco

Eugenio Rodríguez Martos

Eugenio Rodríguez Martos

Ibiza

La conselleria balear del Mar y del Ciclo del Agua prevé acometer en breve una serie de mejoras para atajar los olores del entorno de la nueva depuradora de sa Coma. Esta infraestructura, que se puso en marcha progresivamente a partir de febrero del año pasado, no ha sido siquiera inaugurada.

Y cuando parecía que los problemas de olores de la antigua depuradora ya iban a ser historia, pocos meses después del inicio de la actividad de la nueva, en septiembre, diversas asociaciones de vecinos denunciaron las molestias por el hedor que también desprendía esta nueva instalación. De hecho, se presentaron más de 400 firmas en el Consell para pedir soluciones a este viejo problema trasladado a la zona de sa Coma y el entorno del polígono de Montecristo.

Tras geolocalizar los puntos en los que se denunciaron los olores y buscar las posibles causas, la conselleria considera que el problema radica en los puntos donde se purga aire de la canalización que conduce las aguas residuales hacia la depuradora. Según explica Emeterio Moles, gerente de la Agencia Balear del Agua (Abaqua), empresa pública dependiente de la conselleria balear del Mar y Ciclo del Agua, las conducciones, tanto las de saneamiento como las de agua potable, tienen diversas «ventosas» en su recorrido por las que se expulsa el aire que se acumula en su interior.

¿Qué ocurre? «Este aire, en contacto con las aguas residuales, se va viciando y al salir al exterior [por registros] se difunde», señala Moles para explicar el mecanismo por el cual, según los técnicos, se producirían los olores que han provocado las quejas de los vecinos.

Filtros de carbón activo

Para solucionar este problema (aunque desde hace meses no se han recibido quejas, según la conselleria), la nueva adjudicataria del servicio de mantenimiento de la planta (la Unión Temporal de Empresas formada por Facsa, Excavaciones Bufí e Islasfalto) instalarán de inmediato, según Moles, unos filtros de carbón activo en los registros por los que sale el aire viciado. Se trata del mismo principio que se emplea para desodorizar las depuradoras. Estos filtros no sólo se van a instalar en los registros ubicados en los puntos donde los vecinos han denunciado olores sino también en los que se encuentran más próximos.

En todo caso, ante la llegada del verano, Abaqua contempla más medidas para paliar los posibles olores en el caso de que esta primera intervención «quirúrgica» en los puntos donde se han registrado las quejas no sea suficiente. Con el aumento de la temperatura, las reacciones químicas y la descomposición van «más rápido», lo que afecta también, según Moles, a los olores.

«No tenemos la experiencia de otros años», resalta el gerente de Abaqua, en alusión a que hasta hace unos dos meses la planta no funcionaba con el cien por cien del caudal previsto. Para ello, la empresa pública de la conselleria del Mar y Ciclo del Agua prevé, como «medida preventiva», la instalación de sistemas de dosificación de reactivos en los bombeos de agua.

En concreto, hay diversos motores de impulsión municipales: cuatro, que se canalizan en uno, desde Ibiza. Así, estos puntos de impulsión se ubican en Talamanca, el puerto, el colector cero y Jesús. Desde estos cuatro puntos se impulsa el agua hacia el bombeo central, construido en las instalaciones de la antigua depuradora, desde donde el caudal de fecales se canaliza hacia la planta de sa Coma, situada a una altura de 100 metros. Salvo en el bombeo de Jesús, por su escasa incidencia, en los otros tres está previsto la instalación de un sistema de dosificación de reactivos por si fuera necesario actuar para paliar posibles olores.

El gerente de Abaqua indica que el problema de los olores «no es de la depuradora», cuyas instalaciones cuentan con sistemas de desodorización que ‘limpian’ el aire que sale al exterior, sino del agua que llega a la planta.

Elevada salinidad

Otro problema que afecta al caudal que se impulsa hacia la depuradora de sa Coma es su elevada concentración de sal. Aunque, a diferencia de la vieja depuradora, actualmente «se cumplen sobradamente los parámetros de depuración» que establece la normativa, la salinidad de las aguas fecales de Ibiza impide su reutilización para el cultivo.

El proceso de depuración depende de bacterias que se nutren de los restos fecales. Cuanto menos salina sea el agua, más bacterias proliferan, lo que contribuye a una mejor calidad en el proceso de depuración. De todos modos, insiste el gerente de Abaqua, actualmente el agua que llega a la planta de sa Coma se depura con holgada calidad. Otra cosa es que no se pueda dar una segunda vida a dicho caudal. Hay que tener en cuenta que la conselleria de Agricultura no permite destinar el agua a riego cuando esta se sitúa por encima de los 3.000 microsiemens de conductividad, cuando en la depuradora de sa Coma se supera más del doble, con más de 7.000.

No obstante, el gerente de Abaqua también destaca que, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Ibiza, «ha disminuido mucho» la salinidad del agua que llega a la depuradora, aunque «aún se esté lejos de lograr que se pueda reutilizar». En concreto, con la reparación de fracturas en pozos de registro y malas conexiones de la red municipal de saneamiento, se han reducido las filtraciones del agua del mar en las conducciones en una media de 3.000 metros cúbicos a diario.

Ya llega el agua de Talamanca

La depuradora de sa Coma, construida por el Ministerio de Transición Ecológica, se puso en marcha, gradualmente, en período de prueba en febrero del año pasado. El pasado mes de noviembre, el Ministerio entregó la infraestructura a la Comunitat Autònoma para que esta asumiera su gestión.Inicialmente, debido a la alta salinidad de las fecales de Talamanca y al riesgo de que, por culpa de ello, no se cumplieran los parámetros de depuración que marca la normativa, el Ministerio entregó la planta al Govern sin tratar este caudal. Si el agua de mar puede tener una conductividad de 50.000 microsiemens, la de Talamanca tenía 30.000, según Moles.Por ello, la antigua depuradora de Vila siguió tratando el agua de Talamanca, pero tras la reducción de las filtraciones del agua de mar en la red, hace unos dos meses la planta de sa Coma también asumió este caudal.

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