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Recursos hídricos

Los residentes en Ibiza consumen 480 toneladas de plástico de agua embotellada al año

Alianza por el Agua destaca que la del grifo procedente de los servicios municipales «es potable y pasa los controles sanitarios» e inicia la campaña de concienciación ‘Menys plàstics, més aixeta’

Presentación de la campaña con Marina Moheno y Juan Calvo (delante) y Stefan Meier y Chris Dews (detrás).

Presentación de la campaña con Marina Moheno y Juan Calvo (delante) y Stefan Meier y Chris Dews (detrás). / VICENT MARÍ

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Sant Jordi

Alianza por el Agua inicia la campaña ‘Menys plàstic, més aixeta’ para alertar sobre el alto consumo de recipientes de plástico con agua embotellada y trasladar a los residentes de Ibiza que «el agua de grifo que proviene de los servicios municipales es potable». Así, busca promover su uso doméstico y comercial y abrir un debate en la población insular, en la que «perdura en la memoria» su mala calidad en periodos anteriores.

Según esta entidad, se estima que una persona consume tres kilogramos cada año de plástico de agua embotellada, «lo que para una población residente de 160.000 personas, como la isla de Ibiza» (sin contar a los turistas), implica «entre 450 y 500 toneladas de plástico» cada ejercicio. Concretamente, unas 480. Sostienen que «en Ibiza, el uso prioritario de agua desalada, que alcanza más del 70% del consumo urbano, ha posibilitado mejorar considerablemente la calidad del agua de grifo». «Sin embargo, la fuerte masificación turística, junto con la grave sequía, ha provocado una sobreexplotación de los acuíferos, que están al 35%. Y esta situación causa que todavía en muchos núcleos urbanos y barrios, así como en viviendas en suelo rústico, la calidad del agua potable sea deficiente».

En todo caso, «el agua del grifo que proviene de la red de suministro cumple todos los controles sanitarios». Y si el problema es el sabor o la dureza, «porque se trata de un agua muy calcárea, una solución a nivel doméstico puede ser una jarra con filtro. Esto muchas veces te posibilita poder beber agua del grifo sin tener que ir a comprar agua embotellada al supermercado, que es mucho más cara y genera grandes cantidades de plástico», explica Juan Calvo, director de Alianza por el Agua, en la presentación de la campaña, en el Centro Social Sa Carroca, junto con Marina Moheno (coordinadora técnica), Stefan Meier (secretario) y Chris Dews (vocal).

Situación distinta, añade Moheno, es la de quienes consiguen agua a través de una perforada. «En Ibiza, históricamente el agua no ha sido de calidad y hoy en día todavía se aprecia mucho la dureza de la cal, ya que es un agua muy calcárea; y en muchos casos, el cloro», añade Calvo, quien reitera, en todo caso, que hay soluciones domésticas. Resalta que «el agua desalada tiene un sabor muy neutral» y detalla que «municipios como Ibiza, donde el agua desalada es ya del 95%, y en invierno del 100%, el agua claramente se puede beber».

«En cambio, en municipios donde el agua desalada todavía es más reducida y hay que mezclarla con agua de acuíferos, que están como están, se nota más la dureza del agua calcárea». Y hace referencia, en este sentido, a Santa Eulària, donde el consumo de agua procedente de la desaladora en noviembre fue del 37%. «Ahora, en invierno, nos están dando este tipo de agua y estamos en alrededor del 45%, por lo que, dentro de las limitaciones, se está ampliando», dijo la alcaldesa Carmen Ferrer en febrero.

Calvo recuerda que importa el dónde (zona de la isla) y el cuándo (estación del año): «No es lo mismo en invierno, cuando no hay esa presión turística, que en verano, cuando las desaladadoras ya no dan abasto y se empieza a mezclar con agua de pozo. Hay barrios que todavía no están conectados a la red de agua desalada y sólo reciben agua de pozo. En cualquier caso, el control sanitario para que la de la red sea potable se cumple todo el año».

En el marco de la campaña, se prevé lanzar publicaciones y encuestas a través de las redes sociales de Alianza por el Agua dirigidas a residentes (se comenzó este martes), para conocer su percepción sobre el uso de agua del grifo, su barrio o pueblo de residencia y, sobre ello, sacar una imagen general del imaginario colectivo actual.

Como punto final habrá, a finales de junio, «una jornada de difusión en la que se invitará a expertos de la Administración pública, del mundo universitario y a asociaciones civiles», avanza Moheno. De todo ello saldrá un informe que se enviará a las administraciones para mejorar la gestión.

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