Vivienda | Una mirada al pasado
La época de guerras, cuando se olvidó el problema de la vivienda en Ibiza
En 1927 la falta de vivienda asequible para familias modestas y trabajadores y el hecho de que muchos vivían en insalubres cuchitriles llenaba páginas y páginas de este diario
Una preocupación que desapareció con el estallido de la Guerra Civil, primero, y la Segunda Guerra Mundial, después

Imagen de Ibiza en los años 30 captada por Roberto Sternau. / R. Sternau | ARXIU D’IMATGE I SO MUNICIPAL D’EIVISSA (AISME)

Los problemas y las preocupaciones eran otros. Y la falta de vivienda a un precio asequible para las familias modestas y los trabajadores pasó ya no a un segundo plano, sino a las catacumbas. A finales de los años 20 y principios de los años 30 las páginas de Diario de Ibiza se llenaban de noticias, crónicas, anuncios y artículos de opinión en los que se trataba la dramática situación de quienes no tenían dónde vivir. Se hablaba de «cuchitriles» húmedos y «faltos de salubridad e higiene» en los que la gente llegaba, incluso, a morir, de proyectos que pretendían acogerse a la ley de Casas Baratas y hasta de transformar las dependencias militares del Castillo en viviendas para obreros. Sin embargo, a partir del 36, coincidiendo con el inicio de la Guerra Civil, todo eso pasaría a mejor vida. Una tendencia que se mantendría, después, con la Segunda Guerra Mundial.
Apenas unos meses antes de que estallara la guerra en España, en marzo del 36, la Comisión Gestora Municipal de Ibiza, presidida por el que sería el último alcalde republicano de la ciudad, Vicent Colom Torres, trataba una curiosa petición: «Una oficina ante la que se puedan presentar todas las denuncias, principalmente sobre el pago excesivo de alquileres».
Mercería La Camelia y "auto de alquiler"
En la reunión, en la que se proponía cambiar el nombre de la plaza de sa Drassaneta por el de 14 de abril y se habló sobre irregularidades detectadas en la importación de harina y en el gasto de las cantinas escolares, ni se aprobó ni se denegó. Sólo se habló de ello, según se lee en la crónica publicada en la página cuatro de Diario de Ibiza, en la que se anunciaban la mercería La Camelia, donde las señoras «todo lo encontrarán barato», y el «auto de alquiler» a precios económicos «para viajeros y bodas» que ofrecía la zapatería Salvá.
En septiembre del 36, en los primeros compases de la Guerra Civil, en la portada de Diario de Ibiza, en la que se llamaba a los «proletarios» a luchar por la libertad y para el «aniquilamiento del fascismo», se hacía hincapié en una normativa: «Se recuerda a todos los inquilinos el decreto del gobierno de la República, relativo a la rebaja del alquiler en un cincuenta por ciento. Los obreros parados no tendrán obligación de pagar alquiler alguno».
Una medida que, curiosamente, ocho meses después (mayo del 37) se publicitaba en este mismo diario pero, en esta ocasión, de quien partía la iniciativa era del bando nacional. ‘Nuevo decreto’, se titulaba la noticia, una pequeña nota en una página en la que la información principal era una crónica de guerra del frente de Vizcaya: «El Generalísimo Franco ha dictado un nuevo decreto por el cual todos los obreros de la España Nacional que estén sin trabajo quedan dispensados del pago del alquiler de sus domicilios, así como también de agua, gas y electricidad hasta que encuentren trabajo». Por cierto, que en aquella época, la imprenta de Diario de Ibiza vendía «talonarios de recibos de alquileres».
Requisitos para poder alquilar viviendas: la desinfección
En junio del 39, dos meses después de que se firmara el último parte de guerra, el Ayuntamiento de Ibiza, en manos en ese momento de José Tarrés Palau, publicaba un bando «sobre los requisitos para poder alquilar viviendas». Unas obligaciones que entraban en vigor apenas diez días más tarde, el 1 de julio. Era imprescindible tener la cédula de habitabilidad, que había que volver de solicitar cada vez que la vivienda quedara vacía y se volviera a alquilar. En ese caso, había que solicitar al Instituto Provincial de Higiene «la desinfección» del inmueble y presentar después el comprobante en la Fiscalía de la Vivienda, que autorizaba el arriendo o indicaba las correcciones sanitarias necesarias. Para evitar multas, además, debían tener muy en cuenta el número de personas autorizadas a vivir en el piso o casa. En esa misma época se hacía un llamamiento para que los parados, que estaban exentos de pagar alquiler, se personaran en la Oficina Local de Colocación, a riesgo de perder este beneficio si no lo hacían.
A principios de los años 40, Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS) dedicaba prácticamente una página entera de Diario de Ibiza para convencer a los ibicencos —«Camarada», comenzaba el texto— de que se sumaran a la «obra sindical del hogar».
Camarada, construye tu casa
«Construye tu casa», se leía en el titular de la información, que comenzaba: «Puedes ser propietario de una vivienda para tu familia si dispones tan sólo del 10 por 100 de su coste». Y a partir de ahí se detallaban los plazos de los pagos: «Al cabo de 40 años adquirirás la propiedad de tu vivienda si has pagado durante este tiempo las mensualidades correspondientes. Estas mensualidades son siempre inferiores al alquiler que habrías de pagar por una casa ajena de análogas condiciones, pero cuya propiedad jamás sería tuya». De hecho, en el 42 se informaba también a los propietarios de que la ley les amparaba a subir los alquileres si habían hecho mejoras, si se había incrementado el coste de los suministros o aplicado nuevos impuestos.
En el verano del 43 la Comisaría de Abastecimientos les daba un tirón de orejas a los hoteleros de la isla por el uso (mal uso) que hacían de los cupones de la cartilla de racionamiento a los turistas que les alquilaban habitaciones para la temporada. En junio del 45, un mes después de la rendición de la Alemania nazi, volvían a aparecer, con regularidad, anuncios de venta de vivienda. Compartían espacio con dos productos bien conocidos que han llegado hasta el siglo XXI: la frígola Marí Mayans y Norit, el detergente del corderito.
Suscríbete para seguir leyendo
- Detenido el presunto autor del apuñalamiento mortal en Sant Antoni
- Inmovilizado por motivos de seguridad en el puerto de Ibiza el barco que tiene que iniciar el traslado de la basura a Mallorca
- Muere el hombre apuñalado con una botella rota en el paseo marítimo de Sant Antoni
- Rajan con una botella rota a un hombre en el paseo marítimo de Sant Antoni
- Cazado en el aeropuerto de Ibiza un viajero de 71 años con 1.900 cajetillas de contrabando
- Un nuevo incendio de vegetación en Ibiza moviliza a los servicios de emergencia en la carretera de Sant Josep
- Sector del chárter de Ibiza: 'Si la última temporada fue regular, esta es directamente mala
- El paseo matinal de Mariano Rajoy por la orilla de Platja d'en Bossa



