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Turismo

La Semana Santa en Ibiza deja buenos augurios con un 80% de ocupación hotelera

Los empresarios turísticos prevén que se repita la afluencia de visitantes de los dos últimos años

Turistas en el Portal de ses Taules la semana pasada. | V.MARÍ

Turistas en el Portal de ses Taules la semana pasada. | V.MARÍ

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Ibiza

El sector empresarial se muestra abiertamente optimista en sus perspectivas de cara a la temporada, al menos en cuanto al número de visitantes. A tenor de los registros de la Semana Santa y del ritmo de reservas para alojarse en Ibiza, dan por sentado que 2025 se cerrará con unos resultados como mínimo similares a los dos últimos años, ambos valorados en su momento como satisfactorios por el sector.

Así, la Pascua ha finalizado con una ocupación del 80%, según detalló ayer la presidenta de la Federación empresarial hotelera de Ibiza y Formentera (Feheif), María Costa Roig. Los establecimientos abiertos esta Semana Santa representan unas 7.200 plazas, el 9% del total de las 80.000 camas dadas de alta en la isla. No obstante, cabe tener en cuenta que los resultados finales han superado el 75% de ocupación que auguraba alguna de las principales cadenas que opera en la isla.

El hecho de que las pasadas festividades hayan caído en fechas tan tardías ha beneficiado tanto a la ocupación como al número de establecimientos abiertos. «Ahora se prevé un bajón hasta primeros de mayo, pero es una caída esperada después de la Semana Santa», apuntó Costa. Así y todo, estima que el mes de abril se cierre con 10.000 plazas hoteleras ya abiertas, el 12% del total, un porcentaje nada desdeñable como antesala de la temporada.

Igualmente, la presidenta de la Feheif destaca que el buen ritmo de las reservas confirma que «se espera una buena temporada». «Estamos en los mismos niveles que en los dos últimos años, así que las perspectivas son buenas y somos optimistas».

Respecto a las nacionalidades que más se han decantado por visitar Ibiza durante la Pascua, se mantiene la tónica habitual. Además del turismo español, «se han intensificado los vuelos con Italia, Inglaterra y Alemania, que son los mercados principales». Tras ellos, completan el listado los holandeses y franceses.

A pesar de las buenas previsiones, los hoteleros, al igual que el resto de sectores empresariales de la isla, saben que volverán a toparse con desajustes en sus plantillas debido al desorbitado precio de la vivienda. «Es la gran lacra de la isla y repercute en que la gente deje de venir a Ibiza a hacer la temporada», lamenta Costa. «Los hoteleros estamos esforzándonos en paliar este problema y ofreciendo alojamiento a los trabajadores, en la medida de nuestras posibilidades».

Defensa del turismo familiar

La Semana Santa también ha contagiado de optimismo el sector de la restauración. La masiva asistencia a los eventos deportivos que acoge la isla en esta época, como la Ruta de la Sal o la Vuelta a Ibiza en Mountain Bike, ha propiciado un arranque de la temporada «muy positivo y animado», según valora Miquel Tur, el presidente de Pimeef-Restauración.

Además, Tur destaca que el viaje a Ibiza que organizan los estudiantes de Erasmus becados en España, con el que participan cerca de dos millares de personas, este año les ha favorecido más que nunca. «Los Erasmus se han movido mucho y se ha notado», se congratula.

Tur aclara que todavía no han celebrado una junta directiva en la patronal para analizar los últimos resultados. Así, su balance de la Semana Santa se circunscribe a la actividad que se ha vivido en Sant Antoni y, sobre todo, en los tres establecimientos que él gestiona en la localidad (Restaurante Zebra, La Villa Portmany y Aquarium Cap Blanc).

Además de las nacionalidades habituales, con los españoles como mercado predominante, Tur se ha sorprendido gratamente por una destacable presencia de turistas portugueses la semana pasada. Así, «la sensación general que transmiten todos los restauradores es que la temporada será similar a las dos últimas, si no sucede ningún cataclismo».

Eso sí, al contrario que en 2024, podrán beneficiarse de que no se toparán con el lastre que, a principios de verano pasado, supuso la celebración de la Eurocopa de Alemania y, posteriormente, las Olimpiadas de París.

Pese a estas previsiones, hay un factor que preocupa a Tur: «Si el turismo de ocio se implanta cada vez más, nosotros no rascaremos bola», lamenta. Después de 2019, con la irrupción del covid, la restauración local se vio beneficiada por la recuperación de la clientela familiar, al igual que sucede en Semana Santa.

Ahora temen que la subida de precios hoteleros, que se suceden cada año desde el fin de las restricciones del covid, ahuyente aún más a estas familias. «La gente que solo viene de fiesta pasa pocos días y no deja nada en la restauración tradicional», se resigna.

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