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Trabajadores en Ibiza: "A cierta edad, ya no estás para vivir en una habitación"

Los trabajadores defienden que haya incentivos económicos poder hacer frente a los precios del alquiler y a los gastos del día a día

Asamblea en el hospital.

Asamblea en el hospital. / Marcelo Sastre

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Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

Ibiza

Que buena parte de los salarios de los pitiusos van destinados a la vivienda no es ninguna novedad. Esta problemática afecta a muchos sectores laborales y por eso los sindicatos piden incentivos económicos, como la actualización de plus de insularidad que el Govern podría aprobar este jueves para el funcionariado de la Comunitat, homologándolo, así, al plus que reciben los trabajadores públicos de Canarias. Destacan que las retribuciones deben subir para los empleados públicos y del sector privado.

Los altos precios del alquiler provocan, entre otras cosas, que muchos vean alargarse la etapa de compartir piso y que la precariedad no se deba a motivos laborales. O al menos no únicamente. «A veces la precariedad se debe a que la gente tiene muchas dificultades para pagar un piso. Hay personas que, con cierta edad, ya no están para vivir en una habitación. La gente joven no puede porque no tiene recursos como para alquilar una casa para la que te piden 3.000 o 4.000 euros de adelanto», lamenta Ana Belén Domínguez, que es técnico en cuidados auxiliares de enfermería (TCAE) en la residencia Can Blai. «A nosotros nos han subido bastante el sueldo y creo que sería positivo subir las retribuciones al resto. Sabemos que también hay problemas, por ejemplo, con el profesorado. Es una lástima que haya docentes que estén aquí y no quieran quedarse, por eso digo que hay que incentivar al trabajador. Se trata de captar y fidelizar personal. Las dos cosas», agrega Domínguez, que es afiliada a CSIF y una de las asistentes a la asamblea convocada por este sindicato junto a UGT, CCOO y STEI este martes en el Hospital Can Misses.

Trabajar con dignidad

A su lado se sienta Nieves Contreras Fernández, delegada del CSIF en la residencia Can Blai, quien, como tantos otros, conoce a residentes en Ibiza que han tenido que marcharse de la isla por cuestiones económicas, confirma a preguntas de este diario. «Hay que trabajar, pero hacerlo con dignidad. Venir aquí y compartir habitación... eso no es para toda la vida. Hay gente se ha marchado por la vivienda», denuncia.

Domínguez, por su parte, añade: «Recordemos que hay que pagar otros gastos además de la vivienda, o una familia. Hay personas a las que a lo mejor les quedan 300 euros al mes para sobrevivir, o que incluso necesitan de dos trabajos. Si a una casa de 1.200 euros al mes le sumas el agua y la luz, pongamos que llegas a unos 1.400 de gastos. Pues bien, para algunas personas, 1.400 es su sueldo íntegro».

Cristina Ferrer y José Bueno, administrativos del sector sanitario presentes en la asamblea, conocen casos de compañeros que han abandonado la isla por estas problemáticas. «Pasa no solo en este sector, sino en cualquiera, público o privado. Lo vivimos todos los que residimos en estas islas. Es por la cesta de la compra, por la vivienda... Por todo. El plus de insularidad debe ser para vivir dignamente», en palabras de Ferrer, que se muestra favorable a una retribución de este tipo adecuadamente dimensionada para empleados públicos y privados. «Ojalá lleguemos a ese día».

«No hay únicamente un problema de vivienda. Los compañeros que se van nos dicen que con el mismo dinero que ganan aquí, en la Península viven bien y llegan perfectamente a final de mes. Aquí, no», lamenta Bueno al salir de la reunión.

Con todo, Ana Belén Domínguez hace hincapié en que hay que cuidar a los trabajadores para fidelizarlos y recuerda que, sin ellos, «realmente no puede haber una isla de lujo».

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