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Fiestas Santa Eulària

La artesanía olvidada de Ibiza revive en Puig de Missa

Cientos de ibicencos se acercan este domingo a la Feria artesanal del Puig de Missa para apreciar la artesanía y vivir la tradición. Entre sobrasada y ‘ball pagès’ se inauguró una exposición en el museo etnográfico de Can Ros y tanto adultos como pequeños pudieron disfrutar de un concurso de pintura al aire libre.

Fira Artesanal del Puig de Missa

Estela Torres Kurylo

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Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Santa Eulària

«¿Pero aquí os conocéis todos o qué?», exclama un forastero entre la multitud de vecinos y conocidos que aprovechan este domingo para visitar la feria artesanal de Puig de Missa. Unos se paran a saludar a otros aunque ya estén hablando con alguien. Hay otros para quienes basta un roce en el hombro acompañado de un «fins després», o quienes prefieren esperar su turno para preguntar: «Com va tot?». Apreciar la simpatía y cercanía de los ibicencos es un regalo de los eventos de fuera de temporada y en este ecosistema también hay espacio para la humildad, que dejan percibir quienes se atreven a hablar a desconocidos sólo con la intención de ayudar: «Allí hay exposiciones de la historia de Ibiza», comenta una mujer a dos personas que, tras subir el Camí de sa Vila, dudaban si empezar por el museo etnográfico de Can Ros o continuar por otro lado.

Desde este camino se puede ver que la feria es un encuentro, además de entre conocidos, de cultura y modernidad. Se pueden observar desde vehículos históricos como «el fantástico Citröen ligero», según un hombre que lo graba desde cerca, hasta joyas elaboradas con huesos de aguacate, pinturas sobre madera de sabina o bebidas como la limonada autóctona.

En esta gran variedad no faltan los artesanos tradicionales como Ramón Tur Francisco, Paco Palleva, de Sant Jordi, que elabora tambors: «Tenemos que dar a conocer lo que estamos haciendo porque sino se perderá», afirma, para explicar su presencia en diferentes ferias de la isla.

Recuperación de los ‘tambors’

Considera que está cumpliendo su misión porque su trabajo artesanal se está recuperando: «Cuando empecé, practicamente no había nadie y ahora hay bastante juventud interesada y que está aprendiendo», señala. En su caso, ha llegado a impartir un curso a jóvenes de la colla de Sant Jordi, en la que participan sus hijos. A ellos les pertenecen los bienes tan preciados que elabora Palleva, que señala que trabaja por afición y que si alguien le pregunta por el precio de los tambors, siempre dice: «No están a la venta».

Como un buen ejemplo de que los jóvenes se interesan por conocer la cultura, Raquel y Eloi, de Sant Carles, sonríen al decir: «Forma parte de nuestra tradición venir a la feria cada año y al menos la gente de aquí debería mantenerlo. También está muy bien que la gente de fuera tenga la oportunidad de ver estas cosas», indica ella, mientras alguien se para a saludar a Eloi.

Su interés por la cultura también lo delata el senalló que han comprado y que lleva uno de ellos en la mano: «En casa seguimos la tradición de los carros payeses», indican, para defender que su compra es para llevar el alimento de los animales que los empujan.

Trabajar con las manos

A la artesana Antonia Ruiz Montoya le cuesta más creer que su trabajo se seguirá desempeñando en un futuro: «Lo sé porque tengo mujeres en casa y ninguna se pone a hacer», lamenta con resignación. Por sus manos pasan tanto los hilos de los mantones,como el encaje de bolillos y el esparto de los senallons o las espardenyes y, como lo hace por afición, indica que no tiene un recuento de las horas que le dedica.

«Lo hago a ratos porque tengo una casa y familia», aclara, antes de detenerse a dar el precio de unos patucos bordados a una mujer que se ha parado a preguntar. Ruiz opina que en su hobby no hay nada difícil pero insiste en que requiere paciencia y trabajar con las manos.

Ella empezó por necesidad y considera que a los jóvenes de hoy en día les cuesta más aprender este tipo de oficios porque: «Lo tienen todo hecho». De allí su interés por mostrar su trabajo en la feria: «Abro el mantón, lo explico y hay gente que lo ve y lo valora», señala.

Antes de que dos mujeres paren a ver y también tocar un mantón con colores negros y azules, frente al puesto de Ruiz pasa una banda de tambores seguida de una animación que recuerda al espíritu medieval que se instala en Ibiza en mayo. Cuando su música pasa de largo, es otro el sonido que llama la atención.

Calafatear en el Puig de Missa

Se trata de un martillo que se utiliza para «calafatear con estopa las juntas de la chalana», explica el artesano Javi Gómez. Y así es, con el objetivo de financiar las obras de la embarcación de 1908 la ‘Reina del Mar’, Gómez y el artesano honorífico Toni Tur, Sendic, han subido por primera vez al Puig de Missa una chalana que están restaurando, como han hecho en otras ocasiones durante la Fira des Gerret, que este año se celebra el 8 de marzo. «Nuestro objetivo es explicar y enseñar lo que es la marina tradicional y mostrar un oficio que, desgraciadamente, está casi extinto», apunta Gómez.

Por este motivo, hoy en día convocan a voluntarios para que les ayuden en la restauración de la Reina del Mar, que esperan tener lista: «En dos meses».

Al poco rato, sus martillos compiten con los tambors, castanyoles y flaütes de algunos miembros de la colla Es Broll que han parado cerca de la plaza de la iglesia mientras los presentes se sientan a disfrutar de un poco de companatge al sol.

Que en esta feria «se den a conocer alimentos como la sobradasa o quesos de Balears como el de Maó», son cuestiones muy valiosas para Ana Galmés, vecina del pueblo. «Además de que se haga en un entorno tan privilegiado como el de Puig de Missa», añade su hermana María.

Exactamente este entorno, con la reconocida cúpula de una de las capillas de la parroquia y en tonos muy claros, es el que ha pintado Rosa María Ortiz, participante en el VII Concurso de Pintura Rápida al aire libre del Ayuntamiento de Santa Eulària: «El año pasado quedé segunda y este año espero ser primera», adelanta la niña de 12 años, cerca de muchos de los otros concursantes adultos y adolescentes que pintan sus cuadros con la misma intención: ganar.

También pinturas, pero diferentes, son las que trabaja el artista británico Lee Needham, que cuenta con una gran cantidad de piezas que muestran diferentes paisajes ibicencos. Este es el motivo por el que se mudó a Ibiza hace seis años: «Me enamoré de la isla, y cuando estás enamorado es muy fácil estar inspirado», indica antes de dejar en el aire la duda de si la humildad y simpatía de sus habitantes también influyeron en su decisión.

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