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Economía

Un 35% más de híbridos que diésel en 2024, pero su crecimiento se estabiliza

Las matriculaciones de vehículos eléctricos se desploman por tercer año consecutivo y ya son la mitad que las que fueron registradas en 2021

Varios vehículos de alta gama aparcados para su exposición. | VICENT MARÍ

Varios vehículos de alta gama aparcados para su exposición. | VICENT MARÍ

José Miguel L. Romero

José Miguel L. Romero

Ibiza

La motorización híbrida fue la estrella de 2024. Por varios motivos. Primero, porque fue la única que creció durante ese año en Ibiza: se matricularon 868 de este tipo, un 9,18% más (+73) que en todo 2023.

Además, hizo un sorpasso en toda regla a los vehículos que funcionan con motores diésel (sólo 644 registrados), cuya caída, del 3,3%, se amortiguó tras años de continuos descensos como resultado de su demonización por cuestiones medioambientales, según los datos que acaba de publicar el Institut Balear d’Estadística (Ibestat).

El incremento de los híbridos en Ibiza, aun siendo formidable, se ha estabilizado si se compara con los de los últimos tiempos, cuando experimentó subidas del 37% (2019), 62% (2021), 49% (2022) o 32% (en 2023).

También se han matriculado menos vehículos que emplean gasolina: los 2.644 matriculados en 2024 suponen un 1,1% menos respecto a 2023 (-31 unidades). Sus ventas (como las de los diésel) parecen gripadas en Ibiza. No así en Formentera, donde aumentaron un 11% las matriculaciones, ni en Mallorca, donde el crecimiento fue del 9,7%.

868 híbridos

Durante 2024 fueron matriculados en la isla de Eivissa 868 vehículos híbridos, un 9,18% más que en un año antes.

644 diésel

También se dieron de alta 644 vehículos impulsados por motores diésel en Eivissa, un 3,3% menos que en 2023. 

2.644 gasolina

Se redujo un 1,1% la matriculación de los vehículos con motores de gasolina, 31 unidades menos en términos interanuales. 

125 eléctricos

En Ibiza, sólo se matricularon un total de 125 eléctricos el pasado año, menos de la mitad que los 267 de 2021.

Y los que siguen de capa caída son los eléctricos: sólo se matricularon 125 en Ibiza en todo 2024, un 25,7% menos que en todo el año anterior. Acumulan ya tres años seguidos de caídas y, lo que es peor, suponen menos de la mitad de los que se vendieron en 2021 (267). Sus elevadísimos precios y sus prestaciones (la autonomía sigue siendo baja y continúa habiendo problemas para las recargas) están detrás de este hundimiento progresivo, que en Formentera es aún mayor, del 31,5% en términos interanuales.

En general, Ibiza matriculó en los 12 meses de 2024 un total de 4.686 vehículos, un 0,38% por debajo de 2023, mientras que en Formentera, por el contrario, subió un 16,47% (601 matriculaciones), y en Mallorca mejoraron un 10,25% (30.897 unidades, 2.873 más que un año antes). Sólo Menorca (-7,4%) tiene datos peores que Ibiza.

¿Y dónde ha pinchado Ibiza? En los turismos. Matriculó 2.519, un 2,25% menos en términos interanuales. Formentera también pinchó en este apartado, al dar de alta 162, un 8,4% menos (-15 unidades), mientras que Mallorca experimentó un incremento muy notable, del 14,7%: matriculó 30.897 coches, 2.479 más (casi la misma cifra que los vendidos en Ibiza) que en 2023.

Todas las islas, eso sí, mejoraron sus estadísticas de matriculaciones de motocicletas, incluso Ibiza, aunque en este caso se debería hablar mejor de estancamiento: registró 1.515 de estos vehículos sobre dos ruedas, sólo un 0,87% más (13 unidades más). En Formentera sí que se registró un importante arreón de ventas de motos: 399 en total, casi un 34% más (+101) en términos interanuales. Mallorca también tuvo un comportamiento positivo, con 6.799 matriculaciones, 178 más que en el conjunto de 2023 (+2,68%).

Consumo ralentizado

Tras examinar los datos del Ibestat, José Antonio Roselló, vicepresidente ibicenco de la CAEB, advierte, en el caso de Ibiza, de una «caída global, no muy grande, pero sí una caída» que podría ser consecuencia de que «el consumo de bienes duraderos estaría ralentizándose, algo que ocurre desde hace tiempo y que se da también en otros lugares». Habitualmente, se utiliza la adquisición de turismos como termómetros de la situación económica.

«Pero más allá de la coyuntura, lo que demuestran las cifras es un hecho importante: que el coche eléctrico parece que no despega, a pesar de que es un objetivo central no ya del Gobierno de España, que lo es, sino de la Unión Europea», indica Roselló, que recuerda que, según bastantes análisis, «es un objetivo que no está siendo realista». Señala al respecto que «todavía no hay la infraestructura necesaria para poder absorber una producción importante de automóviles eléctricos y, al mismo tiempo, hay una gran desconfianza porque no existe la tecnología para que la recarga sea suficientemente rápida y segura». Eso, a su juicio, provoca que los turismos «que tiren más sean los híbridos, por pura desconfianza».

Otra señal inequívoca, a su juicio, es que la industria europea «está bastante preocupada» por el empeño de la Unión Europea en su objetivo de que el eléctrico sea el coche del futuro inmediato: «Lo consideran prematuro y les complica mucho la vida industrial», advierte.

Por otro lado, Roselló cree que «se ha dado un golpe de gracia al diésel» por parte del Gobierno de España, que lo «atacó de manera despiadada»: «No es de extrañar que sus ventas caigan. Y eso que era el vehículo preferido por las empresas».

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