«Con las medidas de la UE, el caldo de paella en Ibiza y Formentera tendría que hacerse con avecrem»
Iván Pérez, que también es vicepresidente de la Federación Nacional de Pesca, relata cómo fue la tensa negociación en la Comisión Europea (CE) para impedir unas medidas para los arrastreros que podrían haber terminado con el sector en el Mediterráneo.

Iván Pérez, representante de la Cofradía de Pescadores de Formentera / DI
El patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de Formentera y vicepresidente de la Federación Nacional de Pesca, Iván Pérez, tiene muy claro que dedicarse a la pesca de arrastre involucra «trabajar por un futuro para los pescadores, para el mar y para los peces». El pasado lunes, Pérez viajó hasta Bruselas para estar presente en las reuniones de la Comisión Europea en las que se negociaron unas medidas durísimas que pedían reducir a 27 las jornadas anuales de los amarreros en el Mediterráneo. Una limitación que ponía en riesgo la supervivencia del sector y que se impidió que saliera adelante.
¿Qué ambiente se vivió esta semana en Bruselas?
Había esperanza pero a última hora se estropeó todo por una decisión de Francia y la negociación tuvo que volver a empezar desde cero. Así que consistió en batallar y batallar hasta que conseguimos llegar a un acuerdo.
¿A qué se refiere?
Francia se había comprometido con España e Italia a ir de frente contra la Comisión Europea en caso de que se anunciaran los recortes, la idea era que se aprobara una moratoria para aplazar la decisión. Para lo que contábamos, también, con el apoyo de Portugal, Malta y Croacia. Pero estando allí Francia nos vendió a todos por conseguir un pacto mayor con la pesca en el Atlántico, incluso a sus propios barcos de arrastre del Mediterráneo.
¿Cómo se consiguió al final?
Gracias al esfuerzo de nuestro ministro, Luis Planas, y a proponer medidas más técnicas, doce en total, que en realidad en España ya tenemos: de las doce que se han impuesto, ya cumplimos nueve. En Balears quizá incluso más.
¿Cuáles son estas medidas?
Entre ellas, zonas de veda temporales o las vedas de larga duración, que ya están implantadas. Son los conocidos como paros biólogicos. Aquí en las islas, por ejemplo, hay zonas en el Mediterráneo donde se cierra seis meses el arrastre y durante el verano se abren. Luego hay una veda que se tendría que cumplir desde el 1 de mayo hasta el 30 de septiembre. Todas estas medidas están ya aprobadas, lo que falta introducir sobre todo son los cambios de malla y las puertas de bajo impacto contra el fondo.
Además de usted, ¿había miembros de otras cofradías de Balears que fueron a defender en persona los intereses del sector en las islas?
De Balears estaba solo yo, nuestro conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, Joan Simonet; el director general; el jefe de servicio, Xico Rosselló y el jefe de prensa. Estuvo muy bien porque nuestro conseller este semestre es el representante de todas las comunidades autónomas españolas en el Consejo de Ministros de Pesca en la Comisión Europea. Es un puesto que va rotando cada seis meses y justo ahora le toca a Balears, lo que nos permitió tener información de primera mano.
¿De cara al futuro, cómo se perciben las nuevas medidas? La Federación de Cofradías de Balears consideró tras el acuerdo que había «mucha incertidumbre».
Solo tenemos un pequeño borrador, no el documento final, que no lo tendremos hasta la semana que viene. La incertidumbre está ahí, porque han dejado la pelota en nuestro tejado.
¿Por qué motivo lo piensa?
Porque podremos trabajar todos los días que trabajábamos en 2024, pero con la condición de que sigamos todas las medidas. En realidad, se ha aprobado la reducción de las 27 jornadas anuales y luego se irán sumando días de faena por porcentaje en función de los cumplimientos que se hagan de las medidas aprobadas. Aunque en el caso de España, en muchos casos el sector pesquero ya tiene lo que le pide Europa.
¿Cómo funcionarán estos porcentajes?
En el caso de cumplirse los nuevos requisitos de manera individual, se aumentarán en un 15% las jornadas que los arrastreros puedan trabajar. Pero si se suma todo el sector, en conjunto, este porcentaje crece a un 30%, aproximadamente. Es decir, se trata de que todo el sector se sume para que beneficie en general a los pescadores. Según lo que vayas cumpliendo, se van sumando días.
¿Y se llegarán a sumar tantas jornadas como para llegar a las mismas cuotas de este año?
Individualmente, si se cumplen todas las medidas, se llega al 70% y para poder tener el 100%, que son unos 130 días al año, tiene que cumplir todo el sector. La idea es forzar a todos los barcos para que hagan el cambio y que nosotros mismos, desde el sector, forcemos a las personas que no quieran colaborar.
También se dijo que faltaba leer la letra pequeña de las condiciones del acuerdo. ¿Se teme ahora a las decisiones que tome la Comisión Europea en relación a la industria pesquera?
Exacto, falta leerla porque ahora todo parece muy positivo pero ya veremos la letra pequeña qué es lo que dice. Por otro lado, no se teme a la Unión Europea, porque lo que queda será corregir detalles que seguramente no nos harán daño pero que tampoco entenderemos.
Una de las medidas de contrapeso que se piden es aumentar el tamaño de las redes. ¿Eso que supone?
No se trata en realidad de tener redes más grandes sino de que las mallas donde se acomoda todo el pescado sean de 45 mm, no de 40, como ahora. No es ningún desastre porque las redes tampoco son algo muy caro y la captura apenas bajará, quizá algo, pero da igual porque aquella captura que se escape crecerá y va a quedar después en el copo. Para nosotros en Formentera sí es asumible, de hecho, la mitad de las flotas de Balears están usando ya estas redes. Es una manera de traer a tierra pescado más grande y más bonito.
Con las medidas que se pedían al principio, ¿qué hubiera sucedido con la morralla que hace falta para elaborar el caldo de paella?
Si nos hubiésemos quedado con 27 días de pesca anuales, ya te digo yo que hubiéramos tenido que hacer el caldo de la paella con avecrem. Con 27días no da para recoger la suficiente morralla para abastecer la demanda de un verano en Formentera o Ibiza, es imposible. Se tendría que haber traído pescado de fuera porque las barcas no habrían podido salir siquiera. Con las nuevas medidas que se han pactado, si en el documento que envíen no hay sorpresas, sí que es factible.
¿Lo será también a largo plazo?
El año que viene lo aguantaremos y de cara al futuro lo que intentaremos hacer será cambiar el MAP, que es el reglamento que regula la pesca en el Mediterráneo, porque se ha quedado muy anticuado.
Parece que la UE, con su decisión previa de reducir drásticamente las cuotas, no ha tenido en cuenta todo lo que hay detrás.
Lo único que le preocupa a Europa es la economía y estrategia geopolítica. Aunque se hable de pesca, de lo que menos se está hablando es de pesca, y en otros ámbitos igual. En cuando al sector pesquero, por ejemplo, se percibe solo una necesidad básica que es comer. En caso de que ese pescado no lo cojamos nosotros, por la razón que sea, se buscan otras opciones para satisfacer esa demanda y ahí es donde entra el mercado de países de no europeos. Si un sector es prescindible, se lo quitan de enmedio.
A veces se cambia lo local por lo internacional sin mucho sentido aparente.
Sí, luego Marruecos, por poner un caso, necesita aumentar su flote de arrastreros porque los barcos europeos no dan abasto para satisfacer la demanda que hay, y así con todo. Luego, la gamba roja muchas veces viene de Senegal y en esos barcos en los que va a bordo gente que trabaja en semiesclavitud. Nosotros estamos bajo la legislación europea pero ellos no.
Se ha criticado mucho eso de recortar las jornadas de los arrastreros españoles sabiendo que luego otros países externos a la UE ocuparían el hueco con sus barcos. ¿Qué opina?
No sé si habrá algún tipo de interés en ser dependientes, en algunas cosas, de países de fuera de Europa. Pero lo que está claro es que mientras no prohíban a la gente comer pescado, se va a traer de cualquier sitio. Hay especies locales apreciadas aquí pero que en algún momento desaparecerían si desapareciera la flota, pero en cuanto a las principales, todo lo que se puede congelar es posible importarlo de otros países, como la ralla de Argentina o el pulpo de Marruecos.
La Fundación Marilles consideró que «la flota de arrastre balear es la más maltratada del litoral mediterráneo español». ¿Está de acuerdo con esa afirmación?
Sí, primero, porque la flota balear es una de las que más ha bajado en los últimos 40 años. Segundo, porque según los científicos el sector del Mediterráneo que corresponde a Balears, el GESEA 5, ya cumple con el rendimiento máximo sostenible que se pide en el reglamento y que se ha puesto la UE como objetivo. Aún así, se nos pide cumplir las mismas medidas que al resto, han aplicado una especie de ‘Café para todos’.
¿Se habló de que en algún momento se pudiera llegar a aplicar el recorte que se pedía al principio, de faenar tan solo 27 días anuales? ¿Supondría esto la muerte del sector pesquero en las Pitiusas?
Los 27 días están implantados, pero está en manos del sector que se incrementen, y no creo que las medidas vayan más allá. Fue una negociación muy dura y que hizo reaccionar a la gente porque hasta Oceana, que es el coco para el sector pesquero, se alió con nosotros porque vio que la Comisión Europea se equivocaba. Estaban pidiendo medidas desmesuradas. A nosotros nos tratan de criminales, pero se ha demostrado que la pesca es el oficio con menos huella de carbono tiene.
¿Confían en el anuncio que ya se ha hecho de que se otorgarán las ayudas económicas suficientes para llevar a cabo las nuevas medidas, que suponen una inversión?
Yo creo que sí, entra en los nuevos fondos Senpa. No se repartirá mucho pero algo habrá, siempre y cuando no sean obligatorias porque para los requisitos aprobados por reglamento no hay financiación.
¿Cuál es la medida justa para conseguir conservar el medio ambiente y no terminar con la economía de las familias pitiusas que viven de la pesca?
Por lo menos se tiene que hacer un estudio de los cuatro o cinco años para que se compruebe el esfuerzo realizado por parte del sector. Nosotros con 130 días vamos bien, en nuestra cofradía lo que se ha pescado con el arrastre ha sido de récord, ni los que llevan dedicándose a esto más de cuatro décadas lo habían visto. Y en Balears, de los 61 barcos que había hacía unos años, solo quedan 31. Se trata de hacer una revisión de los fondos y de las vedas para comprobar su estado y luego ya seguiremos avanzando. Al final mi misión es trabajar por un futuro para los pescadores, para el mar y para los peces. Si con nuestro trabajo perjudicamos el entorno algo hay que hacer, eso lo tenemos más claro que el agua aquí en Formentera. Pero nosotros cuando salimos, salimos a buscar euros, por lo que hay que encontrar un equilibrio.
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