Eivissa Clàssica
Álvaro Rodríguez, el ibicenco que hace bandas sonoras para el cine anglosajón
Aunque es de Ibiza y lleva años componiendo, hasta ahora Álvaro Rodríguez Cabezas no había estrenado ninguna obra en la isla, lo hará este domingo en el Teatro Pereyra en el concierto ‘Schubertíada’ de Eivissa Clàssica
La pieza se titula ‘Rite of salt & fire’ y está inspirada en el pasado fenicio-púnico de las Pitiusas

El compositor ibicenco Álvaro Rodríguez Cabezas, ayer, en las instalaciones de Diario de Ibiza. / Vicent Marí

Álvaro Rodríguez Cabezas (Ibiza, 1993) aguarda con expectación y ganas el estreno de su obra ‘Rite of salt & fire’, el próximo domingo, 15 de de diciembre, a las 12 horas en el Teatro Pereyra. El hecho de que sea la primera vez que estrena una pieza suya en la isla que le vio nacer y donde actualmente reside hace que la ocasión sea «muy especial». Por ello, el compositor, arreglista y productor solo tiene palabras de agradecimiento para Carlos Vesperinas, impulsor de Eivissa Clàssica, que fue quien le propuso participar en el festival. Se conocen de hace años, de los tiempos en que ambos se formaban en el Conservatorio de Ibiza. En aquella época Rodríguez estudiaba saxo y piano y poco podía imaginar que acabaría aparcando la faceta de intérprete para centrarse en crear música, en especial, bandas sonoras (BSOs).
Después de estudiar en Barcelona Producción de Música Electrónica y de obtener otras dos titulaciones, Composición y Dirección orquestal y coral, que cursó en la Escola Superior de Música de Catalunya (Esmuc), en 2020, en plena pandemia, Rodríguez decidió regresar a Ibiza y empezar a labrarse un futuro como compositor.
Aunque hacer obras para conciertos le gusta, vio claro desde el principio que se iba a orientar al sector audiovisual. Le interesa «mucho más» este campo, dice, no solo porque haya crecido escuchando las BSOs de grandes compositores cinematográficos como John Williams o Bernard Herrmann, sino porque cree que «es más fácil prosperar y poder vivir de ello». «El círculo de la música de concierto es muy cerrado y la tarta a repartir es muy pequeña», opina.

El compositor ibicenco Álvaro Rodríguez Cabezas. / Vicent Marí
Abrirse paso en la industria audiovisual tampoco es tarea sencilla, como él mismo ha podido comprobar. Desde que empezó su carrera de compositor freelance hace cuatro años, ha llamado a muchísimas puertas pidiendo una oportunidad para demostrar su valía. «Es realmente complicado y duro mentalmente porque por cada persona que te dice ‘sí’, hay docenas que te dan un ‘no’ como respuesta», explica.
Recuerda perfectamente su primer proyecto: «La BSO de un corto experimental titulado ‘Oak’, de un joven cineasta norteamericano llamado Jacob Karl Anderson». Lo consiguió contactando con el director por las redes sociales. A partir de ahí fueron saliendo más encargos, empezó a conocer a más gente en el sector y, gracias al boca a boca, comenzaron a contactarle para ofrecerle trabajos, aunque él sigue tomando la iniciativa muchas veces.
De momento, lleva compuestas más de una veintena de BSOs. La mayoría las ha creado para largometrajes y cortometrajes, pero también ha creado la música de un documental, ‘Our Gypsy Blood’, de Jacob Parvin; y de una serie web, ‘The Call’, de un director lituano, Albinas Kirkilas. Salvo en este caso, prácticamente todos sus encargos provienen de clientes de países anglosajones, en especial de Estados Unidos, pero también de Reino Unido y Canadá. Por ahora no ha conseguido ningún proyecto de BSO en España.
Canal en YouTube
Aunque tiene sus preferencias estilísticas que van acordes con la música que componían sus principales referentes, Williams, Hermmann, Stravinski o Shostakóvich, el ibicenco está abierto a todo, ya sea jazz, rock o flamenco. «Hay que adaptarse a a lo que piden los clientes, por eso es importante ser versátil y en caso de no saber algo, aprenderlo rápidamente», apunta. En su caso, YouTube «ha sido y sigue siendo una herramienta formativa fundamental». Es tanto lo que ha aprendido allí que en 2021 decidió devolver a la plataforma todo lo que le había aportado abriendo un canal en el que brinda altruistamente sus conocimientos. De ahí han salido oportunidades laborales, por ejemplo, para hacer arreglos o dar clases.
Como trabaja en remoto desde Ibiza, tener una presencia online sólida es fundamental para el compositor ibicenco, lo que le hace estar activo en YouTube y en redes sociales como Instagram, a través de las que contacta con su potenciales clientes.
Todavía no ha conseguido poder vivir de la composición, así que le toca compaginarla con otros trabajos musicales, pero cada vez está más cerca de la meta.
«El latido de una película está en su música, sin ella es un ser inerte»
Para hablar del valor que tiene la banda sonora en el conjunto de un proyecto audiovisual emplea una frase de cosecha propia. «El latido de una película está en su música». Solo hay que probar a ver un filme quitándole la BSO, señala, para darse cuenta que sin ella «es un ente inerte». «La música es de las partidas más baratas y, sin embargo, en uno de los elementos que más aporta al resultado final de las producciones», subraya.
Lo más complicado para Rodríguez de su trabajo es cumplir con los plazos de entrega marcados. «Los compositores estamos al final de la cadena y cuando nos entregan el material para hacer la BSO hay mucho retraso acumulado de otros departamentos y los deadlines, sin embargo, no se modifican», lamenta.
Inspiración fenicia
En estos últimos tiempos, además de BSOs, ha estado ocupado componiendo exprofeso para Eivissa Clàssica ‘Rite of salt & fire’, una pieza de unos catorce minutos a la que darán vida este domingo tres músicos locales, Isaac Pérez (violín), Paula Martos (violonchelo), y Maria José Perete (piano) en el concierto ‘Schubertíada’. Aunque ya ha tenido la oportunidad de escucharla una vez en un ensayo con el trío, tiene mucha curiosidad por saber cómo suena en el Teatro Pereyra. La obra, explica, se inspira en la herencia fenicio-púnica de Ibiza y en la idea de cómo se imagina él que sonaría la música de entonces con los instrumentos y el lenguaje musical actual.
Al mismo tiempo que sueña con su estreno, su cabeza le da vueltas a otra idea, y no es musical: Está barajando dejar Ibiza por el coste de la vida y el problema de la vivienda. Quiere mudarse a tierras británicas con su pareja, a la zona de la que ella es originaria, que es «infinitamente más asequible que las Pitiusas». «En Reino Unido los autónomos pagan menos que en España», añade el compositor, que está abierto a trabajar en las Pitiusas por temporadas.
Lo que está claro es que a este polifacético creador no le falta arrojo y una actitud positiva que le disuade de tirar la toalla. Como él mismo comenta, haciendo un símil futbolístico , «no importa las veces que tiras a puerta y no entra el balón, solo cuentan los goles». Ese es uno de los consejos básicos que les da a aquellos jóvenes de Ibiza que estén pensando en dedicarse a la composición, el otro es que «nunca se dediquen a esta profesión por dinero».
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