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Celebración

Homenaje a una de las últimas hippies de Ibiza

Aunque desde la pandemia ya no tiene puesto en el mercadillo de Las Dalias, Mora Schöder es una de las figuras icónicas de este emblemático espacio

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

Las Dalias rindió honores la semana pasada a una de sus figuras más icónicas, Sigrun Schöder, más conocida como Mora, nombre que adoptó hace décadas, mucho antes de establecer su residencia en Ibiza. Junto a su marido, Djin, y rodeada de amigos, la diseñadora y exmodelo de padre suizo y madre alemana vivió con emoción este homenaje, y no es para menos porque este emblemático local de Sant Carles ha sido durante mucho tiempo como su segunda casa.

Durante el evento, enmarcado dentro del ‘Family Day’, le dedicaron unas sentidas palabras. «Irrepetible, carismática, hippy, punk, transgresora...», fueron muchos los calificativos con los que la definieron.

«He sido muy feliz en Las Dalias, he estado casi 45 años allí y ha significado mucho en mi vida», asegura ocho días después Mora, que hasta «hace tres años» tenía un puesto en su mercadillo. Lo cuenta a Diario de Ibiza en una conversación telefónica, esforzándose en hablar en castellano, un idioma que no domina del todo. Se disculpa por ello y por ser escueta. «No me gusta mucho hablar por teléfono», confiesa. De hecho, no tiene móvil, con el que habla en estos momentos es de su pareja, que es también, añade, quien la suele llevar a todas partes en coche, porque ella no conduce.

Mora Schöder.

Mora Schöder. / Imágenes facilitadas por Las Dalias

Está claro que la tecnología no va con Mora y que prefiere el campo a la ciudad. Vive con Djin «en una casa de cien años» en la vénda de Rubió, en Sant Miquel, la misma que adquirió a finales de la década de los setenta cuando todavía había vivienda a precio asequible en la isla. A sus 86 años, asegura, todavía sigue confeccionando prendas con punto y ganchillo, artes que aprendió de su abuela suiza.

De su biografía da pocas pinceladas. Nació en 1938 «en una ciudad pequeña al sur de Alemania, Lörrach, en la Selva Negra». La veintena la pasó en Düsseldorf. Allí trabajó como camarera en Creamcheese, un mítico club underground. En 1968 abrió su propio negocio, Mora’s Lovers Club, una discoteca que, según sus propias palabras «fue muy famosa y tuvo mucho éxito».

A Ibiza se trasladó a mediados de la década de los 70, después de que una amiga le hablara de la isla y le dijera que aquí se vivía bien. Junto al que entonces era su compañero, Sacha, viajó a las Pitiusas. Estuvo primero dos años en Formentera, pero no le convenció, «era demasiado plana» y demasiado árida para su gusto. De Ibiza, asegura, se enamoró a primera vista, «era más montañosa, más verde y tenía más gente internacional» que la isla vecina. Antes de establecerse en Sant Miquel lo hizo en el casco antiguo de Vila.

De Brigitte Bardot a Lenny Kravitz

En la isla, entre otras cosas, fue musa y modelo de la mítica firma de moda Paula´s y después se convirtió en diseñadora de todo tipo de prendas, desde vestidos a pantalones, pasando por jerséis y chaquetas. Mora habla de sus desfiles en discotecas como «Pacha, Ku y Amnesia» y cita algunos de los personajes famosos que han lucido sus creaciones, entre ellos, «Paloma Picasso, Nina Hagen, Brigitte Bardot y Lenny Kravitz». Como recordaron en su homenaje de la pasada semana, «su puesto en Las Dalias ha sido siempre uno de los más especiales, hasta el punto de que prestigiosos diseñadores como Jean Paul Gaultier y Gianni Versace lo visitaron y se inspiraron en su estilo único».

Mora, que ahora ya es bisabuela, también rememora con cariño algunos episodios de su vida personal, como la boda en Ibiza con su actual pareja, Djin, al que conoció cuando él se formaba como escultor en Düsseldorf. La fiesta para celebrar el enlace, explica, fue en Can March, en Sant Miquel, el mismo bar al que siguen acudiendo a diario para tomar café.

Cuando se le pregunta si echa de menos la Ibiza que descubrió en los setenta, «con caminos sin asfaltar», y, según sus palabras, «más limpia y sana que ahora», contesta, escueta, que no le gusta vivir en el pasado. Sin embargo, reconoce que la evolución que han sufrido las Pitiusas no le gusta en muchos aspectos, lo dice, sobre todo «por los coches y el ruido». Aunque Ibiza ahora «es muy diferente» a la isla que la conquistó, Mora, sin embargo, sigue siendo la hippie de entonces con su «espíritu libre y abierto».

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