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Tots Sants

Días de ‘panellets’ y claveles

Con las festividades de Tots Sants y de Difunts a la vuelta de la esquina, las floristerías trabajan a destajo y las pastelerías se llenan de gente en busca de los dulces más preciados de esta época

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Maite Alvite

Maite Alvite

Ibiza

En la pastelería Bonanza llevan ya desde mediados de octubre haciendo a destajo panellets y es que, a pesar de ser un dulce típico de Tots Sants, hay quien ya tiene antojo de este manjar en cuanto arranca el otoño. Es lo que cuenta María Alba, una las trabajadoras del establecimiento, que lleva toda la mañana con las manos en la masa elaborando la base del producto con «almendras, azúcar y agua».

El panellet más demandado y el más costoso es el que va rebozado de piñones, 60 euros el kilo. Sobre el mostrador tienen un cartelito en el que informan al público de que el piñón que utilizan es de origen nacional, «el más caro y el que más sabor tiene», apunta Alba. Para quien tenga dudas hay otro pequeño letrero en el que se ven tres fotos para mostrar las diferencias que hay entre el que procede de España, y los que son originarios de China y Pakistán, más baratos.

También gozan de muy buena acogida los que están decorados con almendra y los de sabores: «limón, canela, naranja, chocolate, coco, fresa, café y dulce de leche, «que es la novedad desde el año pasado». Están a 35 euros el kilo. A pesar de que los precios de los frutos secos han subido, en Bonanza, como en el resto de pastelerías consultadas, mantienen los precios del año pasado.

Por estas fechas en este negocio de toda la vida hay rosarios de Tots Sants, el regalo que los padrinos solían hacer a sus ahijados el 1 de noviembre, y, además, elaboran «huesitos de santo», que «en 2023 se vendieron un montón». De este dulce hecho de masa de almendra rellena de yema y decorada con una mezcla de azúcar glas y agua este año han hecho dos versiones, «el básico, y, la novedad, el de fresa».

Los rosarios de Tots Sants, en Bonanza.

Los rosarios de Tots Sants, en Bonanza. / J.A. Riera

Aunque la demanda se dispara «a partir del 30 de octubre» y hasta, por lo menos, el 2 de noviembre, hay quien prefiere adelantarse, como Elena, que acaba de comprar una buena bolsa de panellets de piñones, que son sus preferidos, y otra de sabores, para los amigos que acoge estos días en casa. Esta ibicenca es de las que les gusta mantener las viejas tradiciones y «este viernes» está pensando dejar montada la mesa de la cena con «panellets, bunyols y frutos secos» para que disfruten del banquete sus seres queridos fallecidos, como «era costumbre antiguamente en las casas de Ibiza la noche de Tots Sants».

'Muffins' de Halloween

En el mostrador de La Canela se pueden ver panellets desde el inicio de esta semana. El que tiene más éxito es el adornado con piñones, que generalmente, en su caso, son de Irán, «más económicos que los españoles». Eso se nota en el precio, más barato que en otros establecimientos, 50 euros el kilo. También tienen versión «natural, de vainilla, de fresa y de almendra», a 35 euros el kilo.

Los panellets, además de los buñuelos de viento rellenos de nata, crema, trufa, café y chocolate, que solo elaboran en esta temporada, son los dulces más demandados en estas fechas, según explica el encargado de La Canela, Jaime Loaiza.

Conscientes de que cada año la fiesta de Halloween va ganando terreno, desde hace unos años en esta pastelería también se hacen «para el 31 de octubre» originales muffins. Están decorados por encima, por ejemplo, con calaveras de chocolate y con calabazas, ojos y capirotes de bruja hechos de caramelo. A seis euros la unidad también tienen su tirón entre la clientela del local.

'Muffins' de Halloween de La Canela.

'Muffins' de Halloween de La Canela. / Maite Alvite

En Forn Vadell, que siempre se rige «por la tradición ibicenca», para esta época hacen panellets y bunyols, que es lo más demandado estos días, «sobre todo el 31 de octubre y el 1 de noviembre». Los dulces de masa de mazapán se empezaron a elaborar el jueves de la semana pasada, es lo que explica Nieves Clapés Marí, nieta de Joan Marí Planells y Pepa Ribas Juan, los fundadores de este negocio familiar.

«El rey», de nuevo, es el panellet decorado con piñón, el que emplean, apunta, «es nacional». El kilo está a 65 euros, y el de almendra trinchada, a 60 euros. Los naturales, los de yema y los de sabores (fresa y vainilla) cuestan algo menos, 50 euros el kilo.

Los panellets de piñones, cuenta Clapés, probablemente los seguirán elaborando «todo el mes de noviembre» y, si la demanda continúa, puede que tengan «hasta el 10 o el 12 de diciembre».

En estas fechas en las que, aparte de comer panellets, es costumbre visitar los cementerios para adecentar las tumbas y llevar flores a los difuntos, también hay mucho ajetreo en las floristerías.

Plantas, ramos y centros

En Pètals, su responsable, Marc Driessens, atiende diligentemente a Sor Antonia Tur Ribas. Está buscando una planta y flores frescas «que aguanten» para ponerlas sobre una tumba y dentro de la capilla del Cementeri Vell que tiene su congregación, la de las Agustinas Hermanas del Amparo del Colegio Nuestra Señora de la Consolación de Vila, que remozaron hace muy pocos años. «El Ayuntamiento de Ibiza descubrirá mañana (por hoy) unas placas en memoria de personas que hicieron historia en la isla y que descansan en este camposanto de Vila y una de las que se descubrirá es la de Sor Asunción Ribas Vich, la primera química de las Balears, que falleció hace unos tres años y que fue directora y docente de la Consolación», comenta la religiosa ibicenca.

Driessens responde luego a otra señora que pregunta a qué precio están los claveles. «Al mismo que el año pasado, un euro la unidad», le dice este belga residente en Ibiza desde hace 21 años. Precisamente los claveles, que son «muy fuertes», al igual que las margaritas, y que pueden permanecer lozanos más de una semana, son las flores más demandadas estos días en este negocio junto a las rosas. El rojo y el blanco, como símbolo de la pureza, son los colores por los que la clientela más se decanta.

«Para mí personalmente no hay lo que algunos llaman flor de muerto, hay que elegir lo que cada uno considere bonito y apropiado y, dependiendo también de si es para una capilla, un nicho o una tumba, escoger entre ramos, centros y plantas», señala el propietario de Pètals.

Aunque para el Día de Todos los Santos y el de los Difuntos, el 1 y el 2 de noviembre, la gente prefiere llevar flores frescas al cementerio, también hay quien opta por los adornos florales artificiales pensando a largo plazo. Para esos casos y solo en estas fechas Pétals exhibe toda su colección de búcaros de flores de tela, ideados para colocar en los nichos.

Flores artificiales en el bazar Rui Zhou Shan Chan.

Flores artificiales en el bazar Rui Zhou Shan Chan. / Maite Alvite

Hay quien busca opciones más económicas y recurre a bazares como el de Rui Zhou Shan Chan, donde en estos días suelen percibir un pequeño repunte de las ventas de flores artificiales, según cuenta Sen, uno de sus dependientes.

Un descenso del trabajo

Flores de tela también tienen en la tienda Eiviss Garden del Mercat Nou, aunque su propietaria, Ana Marco Cardona, explica que la gran mayoría de la clientela «elige las naturales en estas fechas». Las que más se venden son también las más resistentes, como el clavel, además del «lilium, el crisantemo o el gladiolo». Los colores que más se llevan son «el rojo y el blanco».

Son días de mucha faena, que se concentra en tres días «hasta el 31 de octubre». Sin embargo, apunta Marco, el volumen de trabajo, que «puede llegar a triplicarse e incluso cuadruplicarse» con respecto a días normales, «va a menos con respecto a hace 25 años». Ese descenso lo achaca al hecho de que cada vez «hay más incineraciones» y mucha gente opta por esparcir o guardar en urnas funerarias en sus casas las cenizas de sus seres queridos.

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