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Análisis

Un debate a base de monólogos

Tanto el alcalde como la primera teniente de alcalde, a pesar de tender la mano al diálogo, se limitaron a leer sus intervenciones sin responder a nada de lo que planteó la oposición

Desde la izquierda, Blanca Hernández, Gema Marí y Rafael Triguero

Desde la izquierda, Blanca Hernández, Gema Marí y Rafael Triguero / Juan A. Riera

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Isaac Vaquer

Isaac Vaquer

Ibiza

Uno espera, cuando se plantea un debate, un mínimo de confrontación de ideas. Ese viene siendo el objetivo del debate en democracia. Sin embargo, a pesar de sus afirmaciones de apertura al diálogo y al entendimiento con la oposición, poco diálogo entabló el equipo de gobierno con ellos en el «debate del estado de la nación» (el portavoz de Vox, Héctor Andrés, lo subió a ese nivel en un lapsus) vilera. Más bien fue un monólogo en el que todo venía escrito desde casa.

Tanto el alcalde, Rafael Triguero, como la primera teniente de alcalde, Gema Marí, hicieron lectura de sus réplicas que ya traían de casa, sin tener en cuenta absolutamente nada de lo que se les dijo desde la bancada de la oposición. Ambos dedicaron la mitad de esas réplicas a resaltar los hitos de la gestión de estos 485 días de gobierno (el número se dio varias veces, como el recluso que marca las jornadas de condena en una pared), algo lógico como gestores actuales del gobierno municipal.

Un poco más cuestionable fue la otra mitad de los discursos, que ambos dedicaron a acordarse de todos los errores que cometió el anterior equipo de gobierno. Ni una concesión hicieron a la gestión de PSOE y Podemos. «Para los que todavía no han interpretado el resultado de las urnas, no estamos aquí para continuar con sus proyectos», les recordó Triguero, olvidándose de que encabeza una institución que estaba antes de que él llegara y que, por supuesto que mantiene muchos proyectos; al fin y al cabo, los funcionarios son los mismos y algunas iniciativas que presentará las iniciaron otros. No es algo malo ni nuevo, es sencillamente así.

En su intervención, la que puso más pegas fue quizás Guadalupe Nauda. Parecía por su discurso que el actual equipo de gobierno no hubiera hecho absolutamente nada en estos 485 días. «Son 15 personas cobrando sueldos públicos y algunos no sé ni qué hacen».

El alcalde se lo recordó en otro discurso traído de casa (como si ya supiera todo lo que le iban a decir), en el que fue agradeciendo la labor concejal por concejal. Pero se echó de menos alguna respuesta, por ejemplo respecto a las campañas de concienciación ciudadana que reclamó Nauda, que se han hecho y de las que se dijo poco.Quizás porque es un asunto que se ha quedado a medio camino de su puesta en marcha. El portavoz socialista, Rafael Ruiz, le recordó a Triguero que de los 10 agentes anunciados, la plantilla se ha quedado en seis.

Tampoco respondió el alcalde a Vox. Su portavoz, Héctor Andrés, aunque crítico, tendió la mano a todo acuerdo que no vaya contra sus principios. Le pidió, por ejemplo, que no acudiera tanto a los fondos europeos, que implican «sumisión» a la agenda 2030, diseñada por «élites mundiales que quieren un mundo de colorines».

Oídos sordos, nueva lectura de un mitin que despertó el aplauso de sus afines, concejales y público, que llegó a ponerse en pie. Si no contestas no te equivocas.

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