Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Turismo

Una temporada a la baja para los mercadillos de Ibiza

El mercadillo de Punta Arabí ya ha superado su medio siglo de historia y está más que afianzado como una de las citas imperdibles cada miércoles de la temporada para los turistas. Sin embargo, la gran afluencia de público que acoge cada semana no se está notando en las ventas este año

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Punta Arabí

La lluvia que ha caído a primera hora de la mañana y los nubarrones amenazantes no desaniman a la concurrencia en el Hippy Market de Punta Arabí. Al contrario, los visitantes se van multiplicando exponencialmente. El mal tiempo no le sienta mal a esta clásica cita de los miércoles, ya que supone una alternativa asegurada para los que querían dedicar la jornada a la playa. Lamentablemente para la mayoría de los vendedores, la afluencia de público no va correlacionada con su gasto.

«Ha sido un verano muy raro. Un día parecía que empezaba a arrancar fuerte la temporada y al poco tiempo venía un bajón que te hacía pensar ‘¿pero qué hago yo aquí?’. En el mismo mes teníamos días buenos, malos y muy malos», explica Frank Paashaks, en su puesto de joyería. Participa desde el 91 en el mercadillo de Punta Arabí y también los sábados en Las Dalias. «Allí ha sido igual o peor», precisa.

Confiesa sin tapujos que, para él, los resultados de esta temporada han sido mucho peores, «entre un 30 y un 40% menos». «Se nota que todo el mundo paga mucho más por cualquier cosa en su vida diaria y guarda menos dinero para sus vacaciones». A ello se suma «que los precios de los hoteles han subido muchísimo en Ibiza», apostilla.

Veteranía

Antonia Costa es de las más veteranas del mercadillo, donde lleva casi cinco décadas con las prendas Adlib de su taller de confección, sobre todo para niños pequeños y mujeres. «Empecé a venir en el 1977, pero no nos dieron los carnets de vendedores hasta el año siguiente», recuerda. El Hippy Market apenas iniciaba su trayectoria, ya que se había fundado en 1973.

Con su amplia trayectoria, Costa confirma que este ha sido un año atípico, con muchísima afluencia de visitantes y una facturación a la baja. «La temporada empezó muy bien. A mí me fueron muy bien las ventas hasta finales de junio. Julio y agosto fueron muy flojos y también lo está siendo septiembre», indica.

Como tantos otros vendedores, sospecha que el fenómeno simplemente se debe a que los turistas son precavidos. «Todo se ha encarecido tanto, sobre todo los hoteles, que se miran mucho lo que se acaban gastando», sentencia.

Así y todo, el comportamiento varía en función de la procedencia: «Los españoles son los mejores clientes y los que más compran la moda ibicenca. También los alemanes y holandeses, mientras que de ingleses, hay de todo tipo».

En cambio, Laurent, de El Señor de los Anillos, es de los pocos que no se queja de los resultados de este verano. «Sí que se nota que la gente tiene menos capacidad para comprar, pero como yo trabajo en directo y es algo que les llama la atención, van parándose por aquí», destaca.

Laurent se dedica a transformar monedas en anillos. Es un proceso de 20 minutos que lleva a cabo con un torno, un soplete y unas pocas herramientas de joyería. No se equivoca cuando afirma que su artesanía en vivo capta la atención al momento de los curiosos.

Se presentó un día de mercadillo en 2017 para ofrecer su idea. «Al cabo de cinco minutos me dieron el puesto», recuerda. Ahora compagina Punta Arabí con Las Dalias y el mercadillo de los domingos en Sant Joan.

Diferencias

«Los tres mercados tienen un público muy diferente. Este es más popular y una parada obligatoria por ser el más antiguo. Las Dalias es un sitio más recogido donde va gente que también quiere quedarse a comer. El de Sant Joan es más como el mercado de toda la vida del domingo en el pueblo», detalla.

Óscar Gisbert vive una situación parecida, ya que también ofrece un producto que no se encuentra en el resto del mercadillo, donde es el único pintor dedicado a los paisajes y arquitectura autóctona. «La gente se queja en general, pero a mí Punta Arabí me ha funcionado bien». En cambio, sí que he notado un bajón importante en el puerto de Vila, donde también vende.

En total, en Punta Arabí se reparten cerca de 400 puestos, según detalla Paola Podesta, la presidenta de Avehmpa, la asociación que agrupa a los vendedores del mercadillo, Avhempa. Ella confirma la sensación de que la temporada turística ha sido una montaña rusa. «No solo para nosotros, sino para todos los sectores, menos las discotecas», lamenta. Así, se ha dado el casi de que «en un mismo mes, una semana o una quincena iba muy bien y la siguiente caía», coincide con la mayoría de sus compañeros.

Además del encarecimiento de la vida en general, y del «precio desorbitado de los hoteles que han pasado de 2 a 4 estrellas», advierte de que las estancias de los turistas son cada vez más cortas. «Vienen más en fin de semana y, como en este mercado estamos el miércoles, se nota», se resigna.

El primer año

Otra de las vendedoras lleva 15 años viviendo en Ibiza y esta temporada ha dado el paso para dedicarse a la marca de ropa que diseña en los mercadillos. Además de es Canar vende sus productos en Benirràs, Cova Santa y los sábados en el viejo hipódromo de Sant Jordi. «Estoy muy feliz por haberme arriesgado, pero todos teníamos unas expectativas a nivel económico que no se han cumplido. Hay gente, pero no gasta», confiesa. «Antes trabajaba en villas y ese sector para los ricos sí que va muy bien este año. Pero la oferta para gente normal no funciona como el anterior», lamenta.

Al igual que ella, este también es la primera temporada en Punta Arabí y en Las Dalias, para Mónica Marián, que se estrenó como vendedora en septiembre del año pasado en el mercadillo de Sant Joan. «Soy supernovata», bromea.

Se animó a dedicarse a su vertiente creativa en 2020, con la pandemia del covid, elaborando collages a partir de portadas de revistas y libros con aire retro y vintage. «Los ingleses son los que más me compran, no sé si es porque tienen más interés por las pin-ups», explica.

Marián no puede comparar con las temporadas anteriores, «pero todo el mundo dice que esta es la peor». Así y todo, a nivel personal, no puede ocultar que no tiene motivos para decepcionarse de haber iniciado esta nueva empresa en su vida. «Yo estoy muy ilusionada y si este verano ha sido tan flojo, pues la verdad es que estoy muy contenta de cómo me ha ido mi primer año», admite.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents