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Tributos

Pagar los impuestos en Ibiza: el bucle imposible

El Ayuntamiento de Ibiza no ha enviado este año los recibos por correo, lo que está complicando el pago a muchos vecinos

Entrada al Servicio de Atención al Ciudadano de Eivissa. | JUAN A. RIERA

Entrada al Servicio de Atención al Ciudadano de Eivissa. | JUAN A. RIERA

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Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Ibiza

Pagar los impuestos en Vila se ha convertido, para muchos vecinos, en una misión imposible. No hay laberintos de láser, puentes colgantes a punto de desmoronarse, trampas que disparan mil dardos con veneno ni una bomba que sólo se desactiva con un código de siete dígitos. No hay nada de eso. Es peor.

El equipo de gobierno en el Ayuntamiento de Eivissa ha decidido, este año, no enviar por carta los recibos de los tributos municipales. Una sorpresa nada grata con la que se han encontrado muchos vecinos cuando faltan apenas un par de semanas para que venza el plazo para contribuir a las arcas municipales. Ésas de las que, se supone, sale el dinero para mantener limpia y segura la ciudad, entre otros cometidos. Segunda sorpresa, ya que este año el plazo máximo para abonar el IBI, el impuesto de basuras y el de circulación (entre otros) finaliza el 30 de septiembre. Un mes estupendo, sobre todo para aquellas familias que tienen que afrontar, además, la vuelta al cole. Una buena idea tras otra.

El caso es que a falta de 16 días para que acabe el plazo, muchas familias (numerosas, pequeñas o unipersonales) se han encontrado, tras revisar día tras día el buzón para ver si llegaban, con que el Consistorio ha decidido este año que no se enviaban los recibos por correo. «Es que fallaba. Es un servicio que sólo puede hacer Correos y a mucha gente le llegaban cuando ya se había acabado el plazo para pagar los impuestos», justifica una portavoz municipal. Es decir, como a algunos no les llegaba, adiós a los recibos en papel. La opción, acercarse al Servicio de Atención a la Ciudadanía a buscarlos presencialmente. En el amplísimo horario de 9 a 14 horas, coincidente con la mayoría de las jornadas laborales de quienes trabajan.

Certificado digital

«Hay una opción para descargarse los recibos en la web», indican desde el Consistorio cuando se les pregunta, tras las quejas constantes de los vileros y vileras, cómo hacerlo. Una opción que, efectivamente, aparece al final de la explicación. Un link que conduce a las opciones para obtener los recibos. Una de ellas, con el certificado digital, una opción que no todo el mundo tiene. La otra, con el DNI, pero con truco, es imprescindible tener los recibos del año pasado para conseguir los de este año. ¿Qué pasa si no se tienen? Pues que la única forma de lograrlos es acudir al SAC. Volvemos a la casilla de salida.

Desde Vila insisten en que es un tema de seguridad. Opción no sólo comprensible sino también exigible. «¿Opción Cl@ve?», se les pregunta. Ah, no. Ni está ni se la espera. Nadie pensó cuando decidieron no enviar los recibos por correo en ofrecer a los ciudadanos todas las fórmulas posibles para facilitarles el pago de los impuestos. Malpensando se podría llegar a la conclusión de que se trata de una estrategia totalmente planificada para ponerle trabas a los ciudadanos con el objetivo de que acaben pagando con retraso y, por tanto, con recargo, sus tributos.

La situación se complica, también, para las personas mayores o con algún problema de movilidad, que esperaban a recibir los recibos para ir al banco a pagarlos o pedirles a un familiar que los abonara a través de la plataforma de pago online del Ayuntamiento. «Se pueden domiciliar», indican desde el Consistorio. Cierto, pero se trata de un gasto importante en una economía pequeña, sobre todo cuando se paga vivienda, y muchos ciudadanos prefieren controlar cuándo pagarlos, no que, precisamente, el día que los carguen sea en el peor instante económico de la familia.

Pagar los impuestos en Vila en 2024 se ha convertido, para muchos ciudadanos, en toda una escape room. Ni Astérix y Obélix tratando de conseguir el A38 para seguir adelante con sus doce pruebas.

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