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Crisis migratoria en Ibiza y Formentera: «La frontera argelina está cerrada y su única vía de escape es el mar»

La búsqueda de trabajo y de una vida mejor es lo que empuja a migrantes, la mayoría de origen argelino, a subirse a una patera que les lleve a través del Mediterráneo hasta la costa pitiusa. La primera vez que Cruz Roja atendió a personas que llegaban a las islas por vía irregular fue en 2019.

Una de las pateras llegadas el año pasado a Formentera, en una imagen de archivo.

Una de las pateras llegadas el año pasado a Formentera, en una imagen de archivo. / ROGER CASES MAJORAL

Ibiza

Deshidratación y quemaduras provocados por el calor, el roce de la goma de la embarcación o por el contacto con los bidones de gasolina que cargan para no quedarse a medio camino (entre Argelia y las Pitiusas) sin combustible. Esto, en verano, cuando mejores condiciones meteorológicas hay para dejarlo todo atrás y lanzarse al mar «en busca de trabajo y mejor vida».

El pico de llegada de pateras, casi siempre, es en agosto, informan desde Cruz Roja, cuyos trabajadores y voluntarios son los encargados de atender a los migrantes que llegan en estas condiciones. En invierno, la travesía es más arriesgada y acarrea peores consecuencias físicas, sobre todo, hipotermia.

«Cuando ven los símbolos de Cruz Roja, parece que se quedan más aliviados y tranquilos», comenta Juan Antonio Torres, responsable de socorro y emergencias de Cruz Roja en Ibiza, quien también asegura que esta ruta mediterránea ya está «más que consolidada».

A pesar de la precariedad que rodea el viaje, durante el que los migrantes no cuentan ni con un chaleco salvavidas (a pesar de pagar cantidades desorbitadas por el trayecto), casi todos llegan «en buen estado de salud», explica Torres. «Pocos tienen que ser trasladados al centro hospitalario, se les hace en cuanto llegan un triaje sanitario y también humanitario para comprobar cómo se encuentran», continúa.

Es el primer contacto humano que tienen tras el hostil trayecto. Los mediadores, traductores, sanitarios y voluntarios de Cruz Roja se encargan de hacerles una entrevista en la que averiguan de dónde vienen, cuáles son sus motivos de viaje y sobre todo, detectan si pertenecen a un perfil vulnerable.

En este perfil, cuyo porcentaje ha aumentado en los últimos años (sobre todo el número de menores y unidades familiares), se incluyen, además, las mujeres y las personas con discapacidades. Como es el caso de una mujer en silla de ruedas que llegó la madrugada del pasado martes a es Codolar en un pesquero en el que viajaban 101 personas.

El aumento en la cifra de personas vulnerables que arriban en patera es, tan solo, uno de los indicativos de que está consolidada la ruta entre Argelia y Balears. El trayecto empezó a utilizarse en el año 2019, según los primeros datos de atención a personas migrantes llegados por vía irregular registrados por Cruz Roja.

Menos horas de navegación

«Los que alcanzan la costa pitiusa suelen partir del puerto de Argel o de Tipaza, mientras que los que llegan a Mallorca salen, normalmente, desde Dellys», detalla otra portavoz de la entidad. Otro de los cambios que han experimentado los viajes y que muestra, también, la consolidación de la ruta, es que las barcas que cruzan este tramo del Mediterráneo son cada vez más rápidas y viajan con un mayor número de personas.

Mientras que normalmente en el interior de cada embarcación viajan entre diez y y poco más de veinte personas, las últimas pateras registradas iban cargadas, en algunos casos, con 30, 50 y hasta más de cien personas (como un pesquero que llegó el martes pasado). «Hemos recibido, en lo que llevamos de 2024, el triple de migrantes de los que recibimos en todo el año pasado», asegura responsable de socorro y emergencias de Cruz Roja.

Para gestionar la situación, desde la entidad señalan que es necesario «contar con un gran músculo de voluntarios» que ayuden a cubrir el mayor número de servicios posibles. «Sí que es verdad que cuando hay muchas llegadas seguidas, el equipo que gestiona el proyecto hace un sobreesfuerzo para lograr que se cubran», añade.

Los migrantes viajan, en todos los casos, para buscar un futuro del que carecen en sus países de origen. «El problema que tienen ellos es que sus fronteras están cerradas, por lo que por vía aérea tienen muy complicado salir del país y su única vía de escape es el mar y la cercanía que tienen con la costa española», indica Torres. Por otro lado, el éxito de otras pateras les proporciona seguridad, a pesar de que, en realidad, se trata de «una lotería».

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