Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Medalla d'Or: El legado del marinero de archivos

El primer edil se refirió a Vilàs como una «figura única y extraordinaria» de nuestra ciudad

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Bea Roselló

Bea Roselló

Ibiza

El claustro del Ayuntamiento de Ibiza acogió anoche la entrega de la máxima distinción de la ciudad, la Medalla d’Or. El homenajeado, Pere Vilàs Gil (Ibiza, 1944), un apasionado del mar, de las hazañas de los corsarios ibicencos, de la historia y de nuestro pasado.

El alcalde de la ciudad de Ibiza, Rafael Triguero, -el primero en intervenir en el acto institucional- destacó la importancia no sólo de trabajar «con ilusión por el futuro» de la ciudad, sino también «reconocer el trabajo de aquellos que nos ayudan a recordar nuestra historia».

Pere Vilàs, en el centro de la imagen, aplaudido por toda la corporación municipal.  | TONI ESCOBAR

Pere Vilàs, en el centro de la imagen, aplaudido por toda la corporación municipal. | TONI ESCOBAR

«Es importante nuestro pasado para comprender quiénes somos, dar valor a nuestras tradiciones culturales y nuestro patrimonio para poder preservarlo y cuidarlo», continuó Triguero que, en su discurso, relató la sorpresa que el homenajeado se llevó al recibir la noticia de ser galardonado con la máxima distinción de la ciudad.

El primer edil se refirió a Vilàs como una «figura única y extraordinaria» de nuestra ciudad. Resaltó su «pasión» por la investigación y el conocimiento, que lo han llevado a convertirse en uno de «los mayores investigadores de la historia de las Pitiusas, especialmente en el fascinante mundo de los corsarios locales».

Fanny Tur, en su turno de palabra.  | TONI ESCOBAR

Fanny Tur, en su turno de palabra. | TONI ESCOBAR

Para Triguero, los libros de Vilàs no solo ofrecen una «ventana al pasado, sino también nos permiten entender nuestro presente y valorar aún más nuestro patrimonio».

Una ciudad «orgullosa»

El primer edil no perdió la oportunidad para avanzar que en los próximos «meses y años» se producirán «cambios importantes» en la ciudad: «Y les puedo garantizar que se hablará de nosotros por ser un punto de encuentro artístico, cultural, una ciudad viva y moderna, una ciudad que cuida con seny la sostenibilidad y el compromiso con las generaciones futuras», dijo. Una Ibiza, concluyó, «más consciente de su pasado y más orgullosa de su identidad».

Pere Vilàs, acompañado de sus familiares.  | TONI ESCOBAR

Pere Vilàs, acompañado de sus familiares. | TONI ESCOBAR

La directora del Arxiu Històric d’Ibiza i Formentera, Fanny Tur, fue la encargada de leer los méritos del homenajeado, al que definió como un «historiador autodidacta».

Tur destacó el carácter investigador de Vilàs, su interés por el mar y por las historias de los corsarios. Y coincidencia, o no, la vida del marinero de los archivos arranca un 5 de junio, en el barrio de la Marina y en el seno de la familia de Cas Saboner, justo la tarde previa al Día D, la jornada histórica del desembarco de Normandía.

Para la responsable del Arxiu Històric, Vilàs mostró ya «carácter» al entrar de voluntario de muy jovencito en el Ejército y ya de adulto mostrando su interés por las historias y batallas protagonizadas por «nuestros héroes particulares, temidos en todo el Mediterráneo y fuera de él, los corsarios ibicencos, que no son lo mismo que los piratas», precisó.

Arrojando luz a la historia

El de Cas Saboner entró a trabajar en GESA, sa fàbrica de sa llum, como se la conocía antiguamente, que le permitió formar parte activa de los inicios de la electrificación de Formentera. Mientras tanto, compaginaba su empleo con la faceta de «dar luz» a momentos históricos de las Pitiusas, como el ataque al ‘Deutscheland’.

Toda la corporación municipal junto al homenajeado, Pere Vilàs Gil, tras el acto institucional.  | TONI ESCOBAR

Toda la corporación municipal junto al homenajeado, Pere Vilàs Gil, tras el acto institucional. | TONI ESCOBAR

La investigación sobre la vida de Jaume Planells Ferrer, Sit, la del marino Ramon Ferrer al mando de la goleta ‘Amistat’ o la trayectoria profesional y personal del maestro Joaquim Gadea Fernández son una pequeña parte del legado de este marinero de tierra, que lleva desde 1988 surcando los archivos de todo el mundo.

«Bucear en nuestro pasado no hace rico a nadie, pero enriquece el alma y es un auténtico privilegio poder zambullirse entre papeles viejos que cuentan historias», apuntó Tur, que destacó la vinculación, la implicación y el compromiso de Vilàs con el Club Náutico de Ibiza, «entidad indispensable para conocer la historia social de la ciudad», sin dejar de recordar los últimos acontecimientos. «Nadie se podía imaginar que el centenario de la entidad se produciría en unas circunstancias tan complicadas».

Tras los discursos y la reproducción de un emotivo vídeo que repasaba la vida de Pere Vilàs, desde su infancia, el primer edil entregó la Medalla d’Or. Una concesión que fue recibida con una gran ovación por parte del público que llenó el claustro municipal para arropar a un emocionado homenajeado.

Recuerdos de toda una vida

Vilàs, en su discurso que cerró el acto, recordó que justo el lugar en el que se encontraban, el claustro del Ayuntamiento, fue «marco de estudios y, por ello, lleno de recuerdos de toda una vida». Tuvo un recuerdo para sus «entrañables» profesores, Isidor Macabich y Manuel y Gabriel Sorà, con quienes empezó a escribir, «como quien juega», pero «un juego que no admitía volver atrás», reconoció.

Hizo un repaso por su biografía, por los archivos timoneados (el de Simancas, el del Viso del Marqués, en Ciudad Real, el archivo militar de Segovia, los National Archives UK, de Londres, o el Histórico de Madrid, entre otros) y concluyó que un autor debe «contagiar» al lector «Debe crear una inmensa curiosidad que lo empuje a continuar leyendo el libro que tienen en las manos, le debe inyectar el deseo de sentir, pensar y aprender practicando la lectura», señaló.

En su reflexión sobre el lector, Vilàs aseguró que es «hermoso» el hecho de «tener amigos» y estar «en el recuerdo de personas que nunca llegarán a conocernos, pero ellos sí que nos conocerán a nosotros», indicó.

En su discurso, el historiador autodidacta no quiso olvidarse de sus padres y esposa, que le enseñaron a «querer Ibiza y su mar y me alentaron a viajar para documentarme más y mejor» y reiteró el agradecimiento por la entrega de la máxima distinción de la ciudad. Una distinción que, tal y como dijo Fanny Tur, es un «buen regalo» en su 80 aniversario, con un mes de retraso.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents