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Menores

El servicio de Menores de Ibiza está casi al doble de su capacidad

El Consell atiende a 83 menores, de los que una veintena son migrantes, cuando cuenta con menos de medio centenar de plazas en sus instalaciones

Puerta de acceso al centro de menores Pare Morey. | VICENT MARÍ

El Servicio de Menores del Consell de Ibiza se encuentra actualmente casi al doble de su capacidad. La Administración insular, competente en materia de tutela de menores, atiende a 83 niños y adolescentes en sus instalaciones. Oficialmente, la atención residencial y de primera acogida se da en el centro Pare Morey, con algo menos de medio centenar de plazas. Pendientes de la licitación de dos contratos que aumentarán en 40 las plazas disponibles, los técnicos hacen malabarismos para que los menores reciban la mejor atención.

En pleno debate entre autonomías sobre el reparto de la atención a menores migrantes, la consellera de Bienestar Social, Carolina Escandell, señala que la institución no puede pronunciarse «hasta no tener una propuesta sobre la mesa» que, en todo caso, aceptará o no el Govern balear.

Dicho esto, recuerda que ha señalado en muchas ocasiones las dificultades que tiene Ibiza en esta materia como punto de llegada de migrantes en el que los menores extranjeros, a diferencia de los adultos, se quedan.

Actualmente, entre los menores que atiende el Consell hay una veintena que son migrantes que han llegado en las pateras que arriban a las costas de las Pitiusas. Una situación que desde el Consell indican que fluctúa según se van produciendo nuevas llegadas y los menores que atiende la institución alcanzan la mayoría de edad.

Entre estos se incluye la atención en Ibiza a los menores que llegan a Formentera. Desde el Consell de esta isla indican que actualmente tienen la tutela de 59 menores, de los que 46 son migrantes llegados por vía irregular. Su atención está financiada por el Consell, pero se reparte entre Mallorca (42 menores) y Ibiza (cuatro menores), al no contar Formentera con un centro adecuado.

40 nuevas plazas

La consellera de Bienestar Social de Ibiza explica que el problema para gestionar el exceso de capacidad en la atención a menores es más de personal que de espacio. Para poder gestionar esta situación, se ha trabajado en la «reorganización interna y disposición de personal» para poder atender este exceso de capacidad.

«Espacios siempre solemos encontrar», aclara, «hay muy buena voluntad por parte de todos los departamentos y se entiende que si tenemos que reubicar o redefinir algún espacio, se hace. La atención adecuada a los menores es prioritaria. Además, los profesionales que se encargan de su atención son altamente cualificados y están muy implicados», añade.

Para un aumento de la demanda de atención a medio plazo, Escandell explica que ya están aprobados y a punto de salir a licitación dos contratos para ampliar la capacidad. Por una parte, hay un contrato de atención específica a menores migrantes que contará con 16 plazas, con lo que «una parte de esta ocupación se dirigirá allí», avanza la consellera.

El otro contrato es para 24 plazas «de unidades verticales». Es decir, pisos en los que se busca replicar una vivienda familiar habitual. Estas viviendas están más orientadas a niños y niñas más pequeños para que no estén en un gran centro mezclados con jóvenes y también para mantener unidos a los hermanos.

«Se busca replicar una unidad de convivencia lo más cercana a una familia convencional, que acudan a la misma escuela, tengan el mismo núcleo de amigos o mantengan los mismos círculos sociales», explica la consellera. Recuerda que en estos casos, el objetivo suele ser encontrar una familia de acogida lo antes posible para «evitar la institucionalización de los menores».

Este servicio está repartido en cuatro lotes con seis plazas distribuidas para cada ayuntamiento menos Sant Joan, «donde hay una casuística menor».

A estos hay que sumar el contrato de seis plazas para menores con conductas disruptivas que necesitan una atención especial y separada. Este contrato se gestiona por la vía negociada, tras salir a licitación en un procedimiento abierto y quedar desierto. Será el primer centro de estas características en Balears.

Ibiza pasará a tener en torno a un centenar de plazas de atención a menores.

Necesidad de recursos

Por el momento, el Consell ibicenco se hace cargo con sus medios de estos servicios, pero la consellera advierte de la necesidad de más apoyo de otras instituciones para poder hacer frente a necesidades que no se contemplaron cuando se creó este servicio.

La llegada de migrantes, como factor imprevisible, ha supuesto un cambio muy importante, que provoca puntas de saturación. «Somos un territorio pequeño en el que hay muchísimo déficit de personal de atención social, lo que ha motivado en muchas ocasiones que hayamos hecho un llamamiento para pedir más ayuda», indica la consellera.

El último se hizo en el mes de mayo a través de una moción presentada por el Partido Popular en el Consell, en la que se reclamaba al Estado un incremento de medios y financiación para Ibiza, debido al incremento de la presión en este servicio por la llegada de migrantes por vía irregular.

Esta sobrecarga viene también motivada por la falta en Formentera de un centro para atender a menores. Todos los migrantes que llegan por vía irregular a las Pitiusas se trasladan a Ibiza, donde tienen su sede la Policía Nacional y la Administración de Justicia, por lo que la primera acogida en cualquier caso recaería en Ibiza por logística. «Si llega una patera a Ibiza con tres menores y otras dos pateras con dos menores cada una en Formentera, de repente te encuentras con siete menores en la puerta», pone como ejemplo Escandell. Esos menores luego se redirigen, pero la consellera alerta de que son sobrecargas puntuales del sistema de un número muy elevado para las dimensiones del servicio en Ibiza.

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