La última

El pescador de atunes gigantes de Ibiza

Jaume Coll Winquist captura un ejemplar de 285 kilos en aguas de Tagomago

El pescador de atunes gigantes | VICENT MARÍ

El pescador de atunes gigantes | VICENT MARÍ

César Navarro

César Navarro

Jaume Coll Winquist responde tranquilo al teléfono a las preguntas de Diario de Ibiza  mientras limpia su barca, el ‘Alatxa’, de 9,8 metros de eslora y con la que desde hace unos años se dedica en esta época a la pesca del atún. No son todavía las cuatro de la tarde y acaba de descargar en la lonja de la Cofradía de Pescadores un ejemplar de 285 kilos que ha capturado en aguas del islote de Tagomago, frente a la costa de Santa Eulària. «¿En qué senya? En ninguna. Estos peces pasean, no vale ninguna con ellos», responde sorprendido al ser preguntado, con todo el respeto por el celo con el que los pescadores guardan sus zonas de pesca, por el punto aproximado en el que logró pescar este tremendo bicho.

Coll Winquist, nacido en Estocolmo (Suecia) y «casado en Sant Joan», lleva décadas viviendo en Ibiza y es un experto en estas espectaculares capturas. En su dilatada carrera de pescador («treinta años ya, aunque empecé un poco tarde», apunta), ha conseguido pescar atunes (Thunnus thynnus) de grandes dimensiones, como uno de 400 kilos en julio de 2022, todo un animal, y otro de 126 kilos hace cuatro años. Siempre por las mismas fechas, en julio. Y siempre también de manera artesanal, con «una caña y un anzuelo». Una lucha intensa y sin cuartel que esta ocasión duró más de tres horas.

«Navego solo desde siempre», explica antes de relatar cómo se desarrolló esta captura, que seguro ya no sorprende en la Cofradía de Pescadores de Ibiza. «Es un ejemplar bastante grande y me ha llevado tres horas sacarlo». Una vez que notó la picada llegó el primer tirón, el de mayor fuerza, el importante. «Empieza a tirar y tienes que ir detrás del atún porque de lo contrario rompería el hilo». Su lancha, tipo llaüt, puede alcanzar los 20 nudos «a tope» de motor, pero para afrontar las primeras embestidas hay que dejarse arrastrar por el animal. El problema es cuando en esta lucha, en este tira y afloja, se consume el carrete, de entre 1.200 y 1.500 metros. «En ese momento tienes que ponerte delante del atún para recuperar hilo, y hoy [por ayer] le ha dado la vuelta dos veces», apunta.

Jaume Coll con el ejemplar de 285 kilos en la Cofradía de Ibiza.

Jaume Coll con el ejemplar de 285 kilos en la Cofradía de Ibiza. / Vicent Marí

Tras este breve relato (la limpieza del ‘Alatxa’ es prioritaria) y tras preguntarle si quiere añadir algo, Jaume Coll no lo duda. Primero, pide a los residentes que consuman pescado de las islas, «de proximidad», para ayudar a los profesionales pitiusos. Y rápidamente añade una segunda cuestión: «Los que tienen mérito son los dueños de Pescados Vicente», con puesto en el Mercat Nou, «porque yo sólo he pescado el atún y ellos tienen que venderlo», apunta antes de recordar que el aprovechamiento aproximado de cada ejemplar es el equivalente a la mitad de su peso y que por un ejemplar como el pescado ayer se pagaría una pequeña fortuna en Japón.

Suscríbete para seguir leyendo