Los sindicatos de Ibiza alertan de un deterioro de la salud mental por la crisis de vivienda

UGT y CCOO advierten de que una vivienda digna es esencial para tener zona de confort al terminar la jornada

Denuncian que actualmente el estrés laboral se traslada a la vida personal por este motivo

Pedro Campillo (UGT) y Consuelo López (CCOO) en la movilización del 1 de mayo de este año en Vila.

Pedro Campillo (UGT) y Consuelo López (CCOO) en la movilización del 1 de mayo de este año en Vila. / TONI ESCOBAR

Toni Escandell Tur

Toni Escandell Tur

El deterioro de la salud mental de los trabajadores es otra de las consecuencias que denuncian UGT y CCOO al hablar de la crisis habitacional en las Pitiusas. Lamentan que las malas condiciones de vivienda (o, en ocasiones, infraviviendas como caravanas) hacen que el estrés laboral se traslade a todos los ámbitos de la vida, al carecer, parte de la ciudadanía, de una zona de confort. «Estamos viviendo que las situaciones de estrés derivadas del trabajo no se quedan en el trabajo, sino que se trasladan a tu vida personal. Te llevas las preocupaciones del ámbito laboral a casa y, si se dan las malas condiciones, como se dan en Ibiza, de tener que irte a una caravana o vivir en situaciones de precariedad máxima, al final no sales de ese círculo de preocupación», lamenta Pedro Campillo, representante institucional de la gestora que dirige actualmente la UGT en las Pitiusas. «Antes podías tener tus cabreos en el trabajo, pero salías y tenías el coche aparcado cerquita, te ibas a tu casa y ese era tu castillo y tu retiro. Allí eras feliz y nadie te molestaba, pero es que ahora te llevas toda la sobrecarga física y mental y eso evidentemente tiene consecuencias», advierte, en la misma línea, Consuelo López, secretaria general de CCOO en Ibiza y Formentera.

Las caravanas

Con todo, Campillo recuerda que resulta imposible ahorrar «ni 500 euros» en un mes y que contar con una vivienda digna es fundamental para desarrollar una vida personal normalizada: «Todos hemos crecido en una casa con cierto confort, donde uno desarrolla su vida, su familia, se casa, tiene hijos... o bien vives solo y puedes invitar a tus amigos. No podemos normalizar vivir en caravanas, que se idearon para viajar».

López apunta a que antes las bajas laborales por salud mental a menudo se veían como propias de «alguien aprovechado o vivalavirgen»: «Pues no, estamos hablando de personas que están enfermas. Tras la pandemia, la cantidad de bajas por salud mental... [ha aumentado] Pero es que el bienestar mental prima sobre lo demás, y en Ibiza se hace imposible por los ritmos de trabajo que hay. El cerebro rige el resto del cuerpo».

A todo ello, UGT y CCOO le suman que las dificultades para completar las plantillas debido a la carestía de la vida en ambas islas genera «sobrecargas laborales», lo que en ocasiones se traduce en bajas, que inciden todavía más en dichas sobrecargas. «O bien las empresas no encuentran trabajadores para las sustituciones, o bien esto se produce porque ahorrarse una contratación conlleva un ahorro de dinero para la empresa. En ocasiones no todo se debe a la falta de gente», expresa Campillo. López subraya que «históricamente las plantillas no se han completado, porque se ha apretado al trabajador para que venda días y horas y a veces sin pagar algunas cosas». En este sentido, concluye que, en un contexto en el que falta aún más mano de obra en la isla, la ausencia de un solo trabajador ya se nota.

Campillo explica que «encontrar un mecánico, un jardinero o un personal especialista es tan difícil que tienen tanta lista de espera como un traumatólogo o un cirujano»: «Hemos entrado en un bucle de anomalías y de contradicciones que hay que parar (...) Se juntan la gran demanda y la falta de trabajadores cualificados. Aquí hay pleno empleo y falta de trabajadores en casi todos los sectores. Esta demanda no puede tender al infinito y habrá que poner un orden que equilibre de manera sostenible todo esto».

Tal y como publicó en abril la periodista Nieves Salinas en El Periódico de España (medio nacional de Prensa Ibérica, editora de Diario de Ibiza), «el 14,3% de las bajas laborales fueron por motivos de salud mental en 2021, según la Encuesta Nacional de Salud». «El INE estima que el absentismo laboral por enfermedad mental en 2022 equivalió al 3,2% del PIB de España». Eran datos proporcionados por la Asociación Española de Directores de Recursos Humanos en la presentación del ‘Libro Blanco de Salud Mental y Emocional’. Dicha publicación recoge, basándose en datos del Ministerio de Sanidad, que los problemas mentales más comunes en el país son los trastornos por ansiedad y depresivos; «siendo la prevalencia de la ansiedad de un 6,7% -afecta a más de 4 millones de personas-, y la de la depresión del 5%, con más 2,5 millones de diagnosticados», recogía el citado medio de comunicación.

UGT y CCOO piden reducir la jornada para «poder vivir»

El Gobierno trabaja en sacar adelante una ley que establezca la jornada laboral máxima de 37,5 horas semanales, medida que ven con buenos ojos los representantes pitiusos de UGT y CCOO. «El paro va disminuyendo y habría que reducir las tareas. Hay que tender a que los trabajadores vivan en condiciones que les permitan conciliar su vida familiar, que puedan dedicar su tiempo libre a otras cosas, que la vida no sea solo trabajar», en palabras de Pedro Campillo, de UGT. Valora que ganar tiempo para uno mismo serviría para «continuar formándose o estudiando, quien quiera hacerlo; o bien dedicar tiempo a la familia, hacer deporte o leer». «Estamos en las 40 horas semanales desde hace 40 años», añade. Consuelo López de CCOO también defiende la reducción: «El dinero hace falta para comer y pagar, pero la gente valora mucho tener tiempo de vida. El que viene de fuera [a hacer la temporada] quiere ganar mucho dinero, pero hay quien simplemente busca vivir».

José Antonio Roselló, vicepresidente de Ibiza en la patronal CAEB, defiende que la reducción de jornada sería «inconveniente», entre otros motivos porque se sumaría «al problema que ya hay de absentismo laboral», que asegura que se está incrementando en algunos sectores. Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, ha acusado a la ministra Yolanda Díaz de falta de diálogo para elaborar dicha ley e indica que las pequeñas empresas no podrían asumir la reducción de jornada.

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