Pintura

El arte de Anita Snellman vuelve a Ibiza, la isla que tanto le inspiró

En el centenario del nacimiento de la pintora finesa, el Museu Puget inaugura una exposición con una selección de las obras que pintó en Eivissa que han comisariado Elena Ruiz y desde Helsinki, Leena Ahtola-Moorhouse, de Anita Snellman Foundation

Maite Alvite

Maite Alvite

En el Museu Puget, sobre las paredes pintadas de un resplandeciente color mostaza, tan vivo como la luz única que Anita Snellman (Helsinki, 1924-2006) descubrió en Ibiza, se muestra una selección de las obras de esta reconocida artista finlandesa, la inmensa mayoría pintadas en la isla.

La selección de las pinturas la ha hecho la responsable de estas dependencias y directora del Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE), Elena Ruiz Sastre. Lo explica ella misma unas horas antes de la inauguración de ‘Anita Snellman a Eivissa’, a la que, anuncia, está previsto que asista la hija de la pintora, Terella Saskia. Quien no podrá acudir, por cuestiones personales, es Leena Ahtola-Moorhouse, al frente de Anita Snellman Foundation, con la que Elena Ruiz ha comisariado este proyecto, concebido para homenajear a la creadora finlandesa en el centenario de su nacimiento.

La directora de la fundación, creada por Snellman en 1979, es quien se ha encargado de escribir el texto de los folletos de mano de la exposición, en los que repasa brevemente la biografía y la obra de la pintora, centrándose sobre todo en sus tiempos en Ibiza, que tanto le inspiró. «La historia de amor con la isla es determinante en su pintura y en su vida, porque aquí debió ser muy feliz», apunta Ruiz.

Anita Snellman, en Eivissa, en una fotografía de Hopeapeili.

Anita Snellman, en Eivissa, en una fotografía de Hopeapeili. / Marcelo Sastre

Ahtola-Moorhouse relata en su texto algunas curiosidades de la vida de esta creadora finesa hija de profesores, como que se apuntó a la Escuela de la Academia de Arte Finlandesa sin que sus padres lo supieran, lo que da fe de su carácter «audaz y decidido». Snellman se formó también en la Real Academia de Bellas Artes de Estocolmo, hasta que se fue en torno a 1949 a París, el lugar preferido de los artistas de la época, y siguió estudiando, en la Académie Julian. Allí nació su hija y se casó con el artista francés George Gonneau, del que se divorció en 1958. Aunque participó con regularidad en exposiciones en Finlandia, vivió principalmente en París, hasta que a mediados de los años 50 se instaló en España, primero en Barcelona, luego en Palma y finalmente en Ibiza, donde echó raíces.

Probablemente de París es el cuadro más antiguo de la exposición en el Museu Puget, uno de los dos autorretratos incluidos en la selección, que data de 1954.

La llegada a la isla

Cuenta Ahtola-Moorhouse en su escrito que Snellman descubrió Ibiza en el verano de 1955, «animada por sus compañeros artistas Maija Isola y Jaakko Somersalo». En el catálogo de la fundación se detalla que viajó a la capital de la isla a principios de julio con Terella, tratando de huir de todo el ajetreo de turistas que había en aquel momento en Palma, donde había establecido su residencia ese mismo año. Tanto le debió gustar Ibiza que meses después decidió mudarse allí. Primero, vivió con su hija en Dalt Vila, en el mismo barrio donde está Can Comasema, la casa señorial que acoge la que es «la primera exposición individual» dedicada a Snellman en la isla.

Ruiz hace un apunte al respecto explicando que ha escogido para el proyecto este museo y no el MACE porque la obra de Snellman «es moderna», pero «no vanguardista» y, por tanto, tiene «más que ver con la obra de Narcís Puget Riquer y de Narcís Puget Viñas», que alberga este edificio.

En cualquier caso, explica también que la pintora finesa trabó amistad con muchos de los artistas que vivían en Ibiza en aquel momento, entre ellos, los del Grupo Ibiza 59. De hecho, la primera foto que la directora del MACE vio de Snellman fue en un álbum de la familia Broner.

Dalt Vila no fue el único hogar de la finlandesa. A comienzos de los 60, cuando la ciudad ya le pareció demasiado estresante para su gusto, se trasladó al campo ibicenco junto a su entonces pareja, Paal Kvevik. Se fueron a Sant Carles, donde la pintora compró una casa payesa llamada C’an Talayas.

De la impronta que dejó Ibiza en la obra de Snellman, que en 1971 se convirtió en docente de pintura de la Escuela de Arte de la Academia Finlandesa, da testimonio la muestra del Museu Puget, que repasa la evolución artística de la creadora y profesora honoraria desde 1954 a 1990, año en el que está fechada la obra más reciente, ‘After the rain (Talaies)’, pintada en su hogar de Sant Carles.

‘Anita Snellman a Ibiza’ la componen 21 óleos sobre tela con sus marcos originales, que han viajado desde Finlandia y que pertenecen a la fundación que lleva su nombre, salvo la obra ‘La ibicenca’, de 1955, que es de una colección particular.

Elena Ruiz, Carmen Domínguez y Terella Saskia, hija de Anita Snellman, ayer en la inauguración, junto a uno de sus aurretratos.

Elena Ruiz, Carmen Domínguez y Terella Saskia, hija de Anita Snellman, ayer en la inauguración, junto a uno de sus autorretratos. / Cristina Martín

Al hacer la selección, Ruiz señala que escogió los trabajos que más le gustaban de Snellman y los que mejor representan su pintura, que, califica, entre otros adjetivos, de «intimista». Aunque en su inmensa mayoría son lienzos pintados en Ibiza, la isla aquí está retratada sobre todo a través de la luz que desprenden gran parte de sus cuadros; y de sus personajes, como ‘La ibicenca’.

La primavera pitiusa y el almendro tan típico del paisaje isleño también están presentes en esta exposición. No así otros motivos que pintó la finesa en la isla y que están recogidos en su catálogo, como los amaneceres en paisajes costeros, casas payesas, gente de campo esquilando ovejas o la matanza del cerdo.

De la oscuridad a la luz

La muestra refleja muy bien la transformación que fue produciéndose en la obra de Snellman, elegida Artista Finlandesa del Año en 1976. Como se puede apreciar en la primera sala, que reúne alguno de los trabajos más antiguos, de los años 50, la paleta de Snellman en aquella época era más oscura y su estilo mostraba la influencia, entre otros, del expresionismo alemán o de Pablo Picasso. Según sus propias palabras, lo que buscaba entonces era «el drama humano», como se puede comprobar en sus retratos de ‘Doña Lucía’, o ‘Guitarrista (Pepe)’, un músico, cuenta la directora del museo, que «era amigo de todos los del Grupo Ibiza 59».

En aquellos óleos, valora Ruiz, la pincelada es «más pastosa», pero ya en los 60, aunque mantiene la «pasionalidad», se produce una «dulcificación» de la paleta, un «trazo» más fluido y un cambio cromático hacia los colores vivos y la luminosidad, que se hace evidente en el retrato de una de sus amigas, ‘Ilse’, fechado en 1974. Esta pintura está también en esta primera sala, en la que se pueden contemplar otros trabajos como una vista de Palma de 1954.

A partir de la década de los 70 hay una apertura y una explosión de libertad en sus creaciones, que «dan prioridad a la celebración» y dejan atrás aquella etapa de los 50 más «densa, constreñida y geométrica» para dar paso «a una pintura soleada» inspirada por el color y la luz que bañan Ibiza, «su amor más duradero», en palabras de Ahtola-Moorhouse.

Flores, frutas, jardines y bodegones toman sus cuadros, que adquieren tintes «románticos» y en los que la pincelada «es expresiva y expansiva y no hay miedo a la carga cromática».

En la obra de Snellman también aparecen animales, como gallos, gallinas o gatos, de los que era una gran amante. Además, tuvo su etapa de interés por las criaturas míticas y el cosmos, aunque en la exposición del Museu Puget de esa atracción por el firmamento sólo hay un atisbo en el cuadro ‘Rose and New Moon’, de 1984. Las obras expuestas de estas últimas décadas del siglo XX retratan su universo más próximo y su vida doméstica, hay emoción y luminosidad, pero también un poso de «nostalgia», como aprecia Ruiz.

En torno a un año y medio se ha invertido en hacer realidad esta exposición, que cerrará el 10 de noviembre. «Ha sido un comisariado compartido muy feliz», asegura la responsable del museo, que se muestra muy agradecida con la labor y la generosidad de Leena Ahtola-Moorhouse.

'Anita Snellman a Eivissa'

Lugar: Museu Puget, Dalt Vila.

Horario: Julio-agosto. De martes a domingos de 10 a 14 horas y de martes a viernes de 18 a 21 horas. A partir de octubre y hasta el 10 de noviembre: De martes a viernes de 10 a 16.30 horas y sábados y domingos de 10 a 14 horas. Entrada gratuita.

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