Laboral

La patronal ante la huelga de basuras: «El salario medio en la isla es muy inferior»

Los trabajadores exigen una subida del 10% que las empresas califican de «inasumible», por lo que ofrecen un incremento del 5,5%

Trabajador de la limpieza de Santa Eulària. | J. A. RIERA

Trabajador de la limpieza de Santa Eulària. | J. A. RIERA

«Estamos negociando un convenio de un servicio público, que pagan los ciudadanos. El salario medio de los ciudadanos de la isla es muy inferior al de los trabajadores afectados por los convenios en negociación», afirman las empresas Herbusa y UTE Es Vedrà ante la huelga anunciada por el personal de limpieza y recogida de basuras a partir del 28 de junio en los municipios de Sant Josep, Santa Eulària y Sant Joan. Un paro que no se ha suspendido tras los dos encuentros en el Tribunal de Mediación (Tamib), donde la patronal denegó la subida del 10% del salario que solicitan los empleados y propuso un incremento del 5,5%. Los trabajadores no aceptaron la propuesta alegando que no «está a la altura del coste de la vida» de la isla y que no veían mejoras en cuanto a una «jornada laboral fija y estable para mejorar la conciliación».

«Las condiciones objetivas (salarios, jornada, vacaciones, días de asuntos propios...) de las que disfruta el personal afectado son, ya en el anterior convenio, mucho mejores que las de los trabajadores de puestos de trabajo similares en otros convenios en la isla», indica la patronal, que pone como ejemplo los de la hostelería y la construcción. «Invitamos a comparar nóminas y condiciones entre diferentes convenios y que cada cual saque sus conclusiones», añaden las empresas, que califican de «inflexible» la postura del comité de empresa «manteniendo su pretensión inicial de subida salarial sin variación». «Eso no es una negociación», afirman antes de recalcar que el incremento del 10% que solicita «es inasumible y supone más del doble que el aplicado en otros convenios del sector».

Las empresas piden «responsabilidad» con la huelga: «Asistimos a un acto de fuerza desproporcionado que no sólo pone en jaque a la empresa sino, lo que es peor, a la sociedad ibicenca en general, a sus gobernantes y a sus establecimientos».