Entrevista | Inma Soler Samaniego Coordinadora de vivienda sanitaria

Inma Soler: «Si tuviera un piso, se lo alquilaría a alguien que salva vidas, no a un turista»

Inma Soler Samaniego se dedica a buscar vivienda a los sanitarios que llegan al Área de Salud de Ibiza y Formentera

Inma Soler, frente al letrero del Viejo Can Misses.

Inma Soler, frente al letrero del Viejo Can Misses. / Vicent Marí

Marta Torres Molina

Marta Torres Molina

Inma Soler Samaniego llegó al Área de Salud pitiusa como administrativa en 1999 y ha pasado «por todo». La mayor parte del tiempo en centros de salud y en el mostrador de citaciones antes de pasar a recursos humanos. De ahí pasó a secretaria de personal subalterno y entonces ya le ofrecieron que dedicara parte de su jornada a ayudar a los sanitarios a los que se contrata a buscar vivienda, una labor que, en estos momentos, se come buena parte de su día a día. 


Buscar vivienda en Ibiza en 2024. ¿No había una labor más complicada en el Área de Salud?

Sí, sí… [Ríe] Me decían que esto parecía un juego. Pero no. Es serio. Mucho. Hay un problema. Necesitamos que venga gente a trabajar. Necesitamos personal. En verano la isla duplica, triplica, la población. Pero es que el verano ya no es julio y agosto, es más. Hay gente que quiere venir, todos quieren venir a España y estamos sufriendo eso. Y jubilados extranjeros. No podemos permitir que los extranjeros se lo vayan quedando todo. Para ellos es fácil, somos baratos. No estamos dejando que la gente de aquí tenga vivienda.

Así como se acerca el verano su trabajo se multiplica, supongo.

Sí, mucho. Soy un enlace. Mi trabajo es ofrecer lo que me llega. Esto es posible si al otro lado hay gente sensibilizada con el problema. Esto es muy importante y doy mil gracias a quienes nos ofrecen viviendas. Hay gente sensata que está ofreciendo cosas y que se preocupa por cuánto ganan y si cuadra con lo que piden. Pero hay otros que sólo ven especulación. Estamos creando un mercado, y digo «estamos creando» porque esto no es política, somos nosotros.

¿A qué se refiere?

Conocemos el problema, tenemos una segunda vivienda y pensamos en sacarle dinero. O un balcón. No, estamos creando una oferta dañina. Un enfermero no puede pagar 800 euros, pero sí puede un portero de discoteca, un guardacoches, un camarero de restaurante que cobra propinas… Todo está orientado al turismo, pero llega el invierno, los restaurantes y los negocios cierran, ya no hace falta ese personal, y esa gente se marcha. Donde hay dinero no sufras, que hay alojamiento. Pero no nos preocupamos de los servicios. Podríamos vivir muy bien teniendo sanitarios, policías, bomberos, ambulancias… Llega el verano. Agosto. Estás en la playa, a tu hijo le pasa algo y no hay una ambulancia ni un médico para tratarle porque las viviendas están ocupadas por turistas o jubilados alemanes. Yo preferiría que en mi edificio vivieran médicos y enfermeros.

Lanzaron una campaña pidiendo a los usuarios, a través de los monitores de las salas de espera, que si tenían una segunda vivienda se la ofrecieran. ¿Lo han hecho?

Sí, se han movilizado. La gente está esperando, ve el monitor, les gusta la idea y muchos se animan. Es la parte de la población que está sensibilizada. Nos llama gente que ha visto por la televisión a una enfermera explicando que se marcha porque no tiene dónde vivir. Uno nos llamó casi llorando diciendo que tiene una casa, que sólo está aquí tres días a la semana y que puede usarla alguien. La gente se mueve, poquito, pero bueno. También se han puesto en contacto conmigo inmobiliarias, pero no sé con qué motivo.

¿Que les dice?

No les digo que no. A nada. Pensemos que hemos estado teniendo que irnos a Palma a operarnos porque no había traumatólogos ni anestesistas. Ahora es esto, pero en el futuro nuestros niños no tendrán educación porque no habrá profesores. Todo es una rueda.

¿Vienen aquí los sanitarios?

Sí, algunos. No muchos. La mayoría se comunican por whatsapp. Ahora estoy pendiente de un chico, enfermero, no le encontramos una habitación. Cuando hablamos de habitaciones nos referimos a categorías bajas, si hablamos de vivienda hablamos de un poder adquisitivo un poco mayor, a médicos. Hay profesionales que llegan con su familia, con sus hijos, y hay que facilitarles la localización de una vivienda en un territorio que no conocen. Les ofrecemos lo que hay, lo que entre: casa de campo, piso, habitación… Si no encontramos nada, hay una hospedería donde pueden pasar un tiempo, pero no es una forma de vivir. Aunque esté muy bien, que lo está. Un médico, pasado un tiempo, se pregunta «¿qué hago yo en una habitación de hospital?». La mayoría de los contactos son por mail, aunque a la mayoría les digo que me envíen whatsapp. Estoy por la tarde viendo la televisión y puedo pasar pisos si me llegan al correo. Así estoy a todas horas.

¿A todas horas?

Sí. Mira, el viernes me escribió una chica diciéndome que llegaba el domingo y que no tenía dónde quedarse. Te acuestas pensando en ella, en cómo ayudarla. Le pasé un hostal, pero eran 50 euros al día, y luego encontró una habitación por 750 euros en Santa Eulària. Pero una trabajadora de aquí me dijo que se le había quedado una habitación libre, las puse en contacto y ese mismo día entró en su casa. Llegó con el coche cargado y se quedó. Está encantada, paga 450 euros.

¿Hay quien se quiere aprovechar sabiendo lo que cobra un médico?

Hay de todo. Y no sé si llamarlo aprovechamiento. Un señor me decía «señorita, es el precio del mercado». Estuve por decirle que el precio del mercado lo ponemos nosotros. Me escriben y muchos me dicen el precio, pero es algo que no quiero saber. A veces me dicen «pido tanto», y les corto. Quiero distancia. Yo no soy una inmobiliaria. Quiero que oigan a nuestro profesional, y que si éste no puede pagar lo que piden, se lo diga. Que le escuchen. Que entiendan su situación. Lo de no saber los precios lo hago también para que no haya confusiones.

Que no se piensen que se lleva comisión, ¿no?

[Ríe] ¡Ojalá! Ni una caja de bombones. Mensajes y correos sí, muchos.

¿Tiene claro qué vivienda cuadra con cada profesional?

Mira, me llegó un estudio en Can Furnet. Así como leía el correo llamé a una enfermera que estaba desesperada porque quería vivir sola. Muchas veces te acuerdas de ellos por lo insistentes que son. Siempre les digo que me vayan enviando un mensaje de «sigo buscando», porque así los mantengo activos. Si no, me pierdo. Muchos no me comunican que han encontrado vivienda y, si no me van diciendo que siguen buscando, no lo sé. Hay un médico que me pide que le pase todo. No. Si se lo paso me quedo sin nada para los demás. También me escribe gente de la calle, que ni siquiera es del Área de Salud. Siempre les pregunto que quiénes son y de dónde. Sobre todo cuando estoy en casa, que no tengo acceso al programa para comprobar si son trabajadores del área. Algunos saben que van a venir y les pasan mi contacto para tener algo cuando lleguen. Yo sólo trabajo para Área de Salud, lo que encuentro es para nuestros trabajadores.

La administrativa es la encargada de facilitar vivienda a los sanitarios del Área de Salud.  | VICENT MARÍ

La administrativa es la encargada de facilitar vivienda a los sanitarios del Área de Salud. | VICENT MARÍ / Marta Torres Molina

¿Ha tenido casos de gente que se ha ido por no encontrar vivienda?

El que viene, tarde o temprano, encuentra. Esto es pequeñito, una telaraña con dos mil y pico empleados, siempre se acaba encontrando algo. El problema es la llegada. Pero el problema existe y el problema va a más. Y no ponemos remedio. No podemos dejar que las viviendas sean un negocio turístico. Ibiza es preciosa, pero dentro de nada no podremos vivir en ella. Se quedará llena de restaurantes, hoteles, boutiques, beach clubs y yates. Y nosotros, empobrecidos. Todo está carísimo. Nos van a echar.

¿Y que se han marchado no porque no encuentren vivienda sino porque no pueden pagarla?

Hay otras partes de España donde sí es posible la vida cuerda con un alquiler sensato. Una vivienda no debe comerse más del 40% de tu salario. Y aquí no es así. O los sueldos son muy bajos o se está pidiendo mucho dinero por la vivienda. Esto está disparado.

En su entorno, ¿le han pedido que si encuentra algo se lo pase?

Sí, mucha gente. Mi dentista, por ejemplo. [Ríe] Una chica con más de 30 años que está compartiendo. Igual que hay cuatro policías metidos en un piso. ¿Qué hacen ahí? No es lógico, pero no hay posibilidades de una vida mejor porque no lo facilitamos. Es muy cómodo: abro el piso dos meses, lo alquilo por 3.000 al mes y gano en un verano lo de todo un año. Esa gente no ha estado al otro lado. Ayer me llamó una chica, enfermera. Ha fallecido su madre y tiene su piso. Ella es consciente de que la gente no tiene dónde meterse. Es muy complicado. Y no sólo compito con mi personal sanitario, sino con el resto de empresas de la isla que también buscan vivienda para sus trabajadores. La gente viene a trabajar y no tenemos vivienda para ellos. Y a los que estamos aquí todo el año también nos cuesta. Qué negativa estoy, pero el tema es grave.

¿Cree que cuando acabe el verano le llegarán más ofertas?

Sí. La gente aún se tiene que dar cuenta. La sanidad, lamentablemente, les toca. Si tú eres una cirujana, me vas a operar y veo que no tienes dónde vivir… Si yo tuviera un piso me encantaría tener en él a un traumatólogo o un anestesista en él. O un bombero. Una persona que salva vidas.

¿Con el plus de difícil cobertura es más fácil encontrar vivienda?

Sí, se hacen contratos más largos, con más dinero. Me he metido hasta en colegios para escolarizar a los niños. Un médico viene con tres niños, uno de ellos con autismo. La cosa se complica. El subdirector médico también está hablando con la embajada, el consulado por médicos que tienen que salir de Israel… Si hay que dejarles un coche, se les deja. Estamos implicados al máximo.

Empieza a parecerme usted una concierge.

Un poco sí, porque ya no es sólo vivienda. No sabía nada del mercado inmobiliario cuando comencé. No tengo conocimientos, pero sé lo que valen las cosas y cómo se mueve la gente. Hay que ser muy rápida. Alguien me llama o me escribe diciéndome que tiene una vivienda en alquiler y como no la coja, se la lleva otra persona. Hay otras empresas que están buscando y tienen dinero. Nosotros no.

Un estudio dice que la mayoría de las viviendas se alquilan en menos de 24 horas.

Sí. Al dueño, si no le entra algo en diez días, piensa que está perdiendo dinero. La gente está especulando. Se aprovecha de que tiene un pisito o una habitación para sacar dinero. Me parece muy bien, pero con cordura. Porque si no, al final, la avaricia… Lo ponen en una inmobiliaria y a cobrar. Dejan que las inmobiliarias hagan lo que quieran con sus pisos.

¿Tiene a alguien en su entorno sufriendo por la vivienda?

Mis sobrinas. Están buscando vivienda para comprar. Son de aquí, quieren instalarse en la isla y no pueden. Hay otras zonas de la Península mucho más baratas. Algún médico me ha dicho que paga 300 euros por un piso de alquiler en Castellón. Deberíamos tener un tope en esta isla, a todos los niveles, porque recursos tenemos para nosotros y para algunos turistas, pero no para todo lo que nos viene. Esto es precioso. Se vive muy bien, muy tranquilos aunque tengamos lo que tengamos en los meses fuertes, pero lo imposible es el nivel adquisitivo que necesitas para vivir en la isla. Eso nos está ahogando a todos. El sitio es ideal, si pudiéramos vivir como siempre, no como turistas. No lo somos y nuestros sueldos no son como los de un holandés o un alemán que vienen aquí un tiempo. Les cuesta caro un hotel, pero cuando ven una vivienda que se alquila a 3.000 euros, la cogen y al volver a su país se lo dicen a los demás, se lo van pasando y cada vez es peor. Viviendas hay, pero su precio es desorbitado. A un médico le dices que tienes una vivienda a ese precio y te dice que si estás loca. Eso triplica el sueldo de cualquier persona.

Si alguien tiene una vivienda o habitación para ofrecérsela a sanitario, ¿qué tiene que hacer?

Tengo un correo electrónico, vivivienda@asef.es, y un teléfono: 630323285. Personal o trabajadores del área vienen diciéndome que su vecina o tal conocida tiene un piso y me lo pasan. Aquí se ha centralizado todo. Los propios profesionales están implicados en esto. Imagina que hay tres traumatólogos y no son suficientes. Si se va a contratar a otro especialista, yo seré la primera en tratar de buscar un piso para el que va a venir para poder hacer las operaciones previstas, librar y coger vacaciones. Todos tenemos que ayudar. Es una necesidad. Es que, si no, tendremos que coger un avión para operarnos, esperar tres horas a una ambulancia…n

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