Evaluación continua

Acaba un curso de ‘passar pena’ para el conseller Vera

Fin del primer curso escolar de un Govern del PP que busca cerrar traumas del pasado dando a los centros todo lo que pidan

El conseller Vera en su visita al IES Antoni Maura. | A.D.

El conseller Vera en su visita al IES Antoni Maura. | A.D.

Acaba el primer curso lectivo del conseller de Educación que no quería ser conseller de Educación, pero que lo ha acabado siendo, por hiperresponsabilidad y cierto temor a delegar; el hombre omnipresente de la Educación, Antoni Vera.

Un pasado marcado por Bauzá, un presente y un futuro condicionado por VOX .

Marga Prohens ya puede dar las gracias al cielo (o quien fuera que lo convenciera) de que el filólogo catalán accediera a aceptar el puesto más comprometido de este Ejecutivo, con un pasado marcado por José Ramón Bauzá y un presente y un futuro condicionado por Vox. Su primer curso lo heredó ya planificado por el anterior equipo (también heredó algún malestar, como el de la Lomloe o el proceso de estabilización) pero sí tuvo que gestionar y aplicar prácticamente de un día para el otro la gratuidad de toda la etapa 0-3, adentrándose en territorio desconocido. Por el camino, remodeló y apuntaló su conselleria (despachó a tres altos cargos tras apenas seis meses en el puesto) y tuvo que afrontar las exigencias de Vox y sacarse de la manga un plan de libre elección de lengua que buscaba satisfacer a los ultras y, al mismo tiempo, cumplir con uno de los mantras internos del Govern Prohens-PostBauzá: «No despertéis al dragón de la marea verde».

‘No passis pena, això ho arreglarem; estefanía, apunta!’.

El Govern del PP busca sanar la herida de la legislatura del TIL y de los recortes. Esta vez hay dinero y la consigna es «dad a los centros lo que necesiten, atended las quejas de inmediato, corregid los errores de inmediato [que los ha habido, y muchos], intentad que no se nos pueda reprochar nada». Vera ha recorrido centenares de centros educativos del archipiélago (con hasta cinco y seis visitas por día, la semana que viene se espera que concluya su maratón y los del libro Guinness de los Récords le den una medalla). Los equipos directivos le expresan sus peticiones y reclamaciones y la respuesta automatizada del conseller es: «No passis pena, això ho arreglarem». Y si la petición se refiere a algo relacionado con las infraestructuras añade un «¡Estefanía, apunta!» (refiriéndose a una de las técnicas que va anotando las necesidades de intervenciones en los centros). En estas visitas, Vera ha sido recibido con ‘anti-regalos’ simbólicos varios, además de manifiestos y muchas camisetas verdes. Aguanta con espíritu estoico y semblante sonriente (el colmillo y el temperamento, a veces algo sobreactuado, lo deja para el teatro del Parlament y su público ‘popular’).

Reacción sí, ¿proyecto? .

En este primer curso de aterrizaje, Vera y su equipo han ido aprendiendo y básicamente reaccionando y apagando fuegos ¿Que los colegios de la zona de Llevant expresan en la prensa su temor a que desaparezca su proyecto de inclusión? Al día siguiente el conseller cambia su agenda y se persona allí para tranquilizarles, ¿Que este diario publica que 2.000 familias se han quedado sin beca de comedor pese a cumplir los requisitos? Al día siguiente Vera anuncia en el Parlament una ampliación de la partida ¿Que en la mesa 0-3 de la mañana las entidades protestan porque no están las familias en la «comisión ética» que vigila las cuotas de las escoletes concertadas?

Esa misma tarde en comisión parlamentaria Vera anuncia su inclusión. ¿Qué unos padres crean un grupo de whatsapp contra el uso de los móviles? Pues la semana siguiente saca una directriz para prohibir su uso en los institutos. Y así todo: queja y rápida reacción. Se ha visto, de momento, poco proyecto propio o línea pedagógica, más allá del apoyo total a la enseñanza concertada (un idilio público, en los dos sentido de la palabra: no se esconde y lo pagamos todos). El decreto de Escolarización hubiera sido la primera gran marca de este equipo para el curso 2024-2025, pero apuraron muchos los plazos y ante un dictamen del Consultiu con varios reproches de calado, tuvieron que retrasar su aprobación.

Infraestructuras.

En cuanto a infraestructuras, hace meses que se anuncia que «en breve» se presentará el nuevo plan, confeccionado a partir de las necesidades detectadas tras el tour del conseller. Se desconoce cómo se priorizarán las intervenciones (el grupo socialista preguntó los criterios en comisión parlamentaria, pero no obtuvo respuesta). Al menos, este junio benevolente en términos térmicos no ha despertado la pregunta de «¿oye, no anunciaron también un plan de climatización?».

El dragón y la lengua.

El conseller tuvo que improvisar un plan para contentar a Vox y ‘garantizar’ (denme comillas más grandes) la libre elección de lengua en todas las etapas educativas el próximo curso en los centros que eligieran sumarse y cumplieran los requisitos (unos mínimos de alumnos y de espacio). Los ultras se contentaron con lo presentado e incluso sacaron pecho, la mayoría de la comunidad educativa se movilizó. Resurgió la Assemblea de Docents y la OCB acudió a los tribunales (¿habrá suspensión cautelar in extremis el día antes del inicio de curso?). Educación aún no ha desvelado, un mes después de cerrarse el plazo, cuántos centros han solicitado sumarse y tampoco aclara cuándo desvelará la cifra exacta. El próximo curso también se hará posible, en teoría, la elección de primera lengua de enseñanza (para niños de 3 años) y en los documentos de matrícula de los centros ya aparece una casilla para catalán y otra para castellano. Sobre este punto (recogido en la ley de Normalización Lingüística), Educación nunca ha especificado mucho cómo se hará, señalando simplemente que se aplicará en los centros «que sea posible» y que habrá «recursos extra».

Anuncios.

¿No ha habido acciones este curso? Además de articular el tema del 0-3 (que requiere un análisis que no cabe en esta página), se han hecho anuncios, como el aumento de la presencia de los orientadores, o la incorporación de psicólogos a los centros educativos: una buena medida para el bienestar emocional de los alumnos que contrasta con el panorama desolador que acecha a Convivèxit, el instituto que gestiona temas de acoso escolar y salud mental que se queda sin expertas presenciales en Ibiza y Menorca y que en Mallorca deberá renovar el próximo curso a casi todos sus miembros.

Destino: curso 2024-2025.

Jugada ya la carta de la remodelación de la conselleria, con un curso ya de rodaje, después de haber pasado por todos los centros y haberle dicho a todo el mundo això ho arreglam, toca ver no sólo arreglos sino también proyecto, una línea, una dirección. Lo que es seguro es que con los fuegos habituales del día a día, el dragón despierto y los ultras vigilantes, a Vera le tocará seguir passant pena hasta final de legislatura.

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