Un dj y cura portugués cumple su deseo de pinchar en una discoteca de Ibiza

" Tuve una experiencia inigualable en la discoteca Circoloco (DC-10) porque había un cartel que me encantaba", asegura el padre Guilherme

Padre Guilherme Peixoto.

Padre Guilherme Peixoto. / MARTA SANTOS

Un sacerdote católico portugués pinchará en una discoteca de Ibiza. Se trata de Guilherme Guimaraes Peixote, o padre Guilherme, como le conocen sus feligreses en Guimaraes (Portugal). Se ha dado a conocer por tocar en los clubes más importantes de Portugal e incluso en eventos internacionales. La cita será el 11 de julio en Hï Ibiza, en la fiesta Tale of Us Present Afterline.

El cura aseguró en una entrevista el año pasado a El Periódico de España que iba a Ibiza todos los años pero no a pinchar, aún: "Me encantaría pinchar allí. Pero de momento he ido solamente a ver djs que me gustan". Además, aseguró que tuvo "una experiencia inigualable en la discoteca Circoloco (DC-10)" porque había un cartel que le encantaba: "La sesión empezaba a las seis de la tarde, era al aire libre y no había vídeo. Sólo la conexión con la música".

Otra vez, cuenta que se fue a Privilege a ver a Carl Cox y sus amigos tenían otros planes. Les dijo: "Si me queréis encontrar, estaré viendo a Carl Cox en segunda fila". Allí tuvieron que ir a buscarle, a la segunda fila de donde estaba pinchando Carl Cox.

El sacerdote, además de las dos ocupaciones mencionadas, tiene rango de teniente coronel en el ejército de Portugal y es socio del Vitoria de Guimaraes, equipo de fútbol de su ciudad, donde jugó el colombiano Óscar Estupiñán.

La devoción del padre Guilherme a la iglesia comenzó cuando su madre le contó que al nacer los doctores le dieron pocas posibilidades de vida. Fue ahí cuando ella le encomendó al señor la vida de su hijo, y prometió que, de salvarlo, lo ofrecería para predicar su palabra. La promesa se cumplió y Guilherme Guimaraes se ordenó como sacerdote en 1999.

Su pasión a la mezcla musical comenzó en una época en que, por problemas económicos, tuvo que organizar fiestas en su parroquia. Un día, al ver que una fiesta de karaoke estaba muy aburrida, el padre Guilherme decidió animar a los jóvenes poniendo canciones de Guns N’Roses, AC/DC e incluso de la banda alemana Rammstein, algo impensado para los religiosos más conservadores.

La música es un vehículo muy potente para transmitir mensajes de paz, de tolerancia, contra la xenofobia y la discriminación. Son los mensajes que queremos transmitir desde la Iglesia y la música puede hacerlo. Porque en la pista todos somos iguales”, exclamó el padre en una entrevista a ‘El Periódico de España’, en la que cuenta que su meta es llegar a tocar en Ibiza y asegura que, mediante la música, logrará llevar un mensaje de igualdad a los jóvenes del mundo.