Protesta frente al Parlament balear: «Mi padre estaría orgulloso viéndome en esta manifestación»

Cerca de medio millar de personas, entre ellos familiares de represaliados, exigen la dimisión Gabriel Le Senne frente al Parlament

Imagen de los manifestantes en la calle Palau Reial frente al Parlament.

Imagen de los manifestantes en la calle Palau Reial frente al Parlament. / G.Bosch

Gabriel Crespí

La calle Palau Reial, frente al Parlament, se llenó de iconos, no solo de Aurora Picornell. Cerca de medio millar de manifestantes, entre ellos familiares de represaliados, mostraban imágenes de sus padres o abuelos reprimidos por el franquismo exigiendo la dimisión de Le Senne. Los diputados de la oposición abandonaron el pleno y se sumaron a la concentración. Entre ellos había caras conocidas como el expresidente Francesc Antich. «Mi padre estaría orgulloso viéndome en esta manifestación», expresa Consuelo Pau. Sostiene una imagen en la que aparecen varios hombres castigados por el falangismo. La gente se va acercando y mientras reconocen algunos rostros, varios señores mayores se animan a contar quiénes eran los integrantes del retrato que sujetan. «Mi padre no aparece en esta foto, él era madrileño, al igual que yo», expresa Consuelo Pau. Ella hace varios años que reside en Mallorca y explica que su padre, Benito Pau, estaba afiliado a las Juventudes Socialistas y sufrió durante la guerra, pero recalca que «lo peor vino después de la guerra». «Estuvo internado en un campamento de trabajadores y luego estuvo en la prisión de Guadalajara. Y así toda mi familia, no puedo comulgar con otra cosa», refleja Pau. A su vez, declara entristecida que «sintió pena» cuando vio la imagen de Aurora Picornell rasgada por el presidente del Parlament, Gabriel Le Senne.

Maria Coll enseña un retrato. Se trata de su abuelo, Diego Hernández, fusilado en Son Busquets poco después de que llegara a Mallorca desde Murcia. Explica que no formaba parte ni militaba en ninguna agrupación política. «Mi madre fue a buscarlo en la actual Sala Augusta y luego en el Castell de Bellver, más tarde fue al cementerio y lo vio allí muerto con un disparo en la cabeza. Pero no pudo recuperar el cuerpo. No sabemos dónde está su cadáver, entendemos que en alguna fosa común», revela Coll. «Le Senne tendría que dimitir por calidad democrática», expresa indignada.

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