Pesca

Una apuesta para recuperar la población de pulpo en Ibiza

El 15 de julio empieza la veda del cefalópodo, a propuesta del sector pesquero, para impulsar un producto estrella de la gastronomía local

Un pulpo recoge trozos de ángora para su madriguera.

Un pulpo recoge trozos de ángora para su madriguera. / Joan Costa

Josep Àngel Costa

Josep Àngel Costa

Nadie pone en duda que la frita de polp lidera el ranking de las tapas preferidas por los ibicencos. Hay un detalle revelador de esta pasión por el pulpo salteado con pimientos, cebolla, ajos, laurel, pimienta y patatas fritas. Entre todas los concursos que tanto han proliferado por toda la isla, este cefalópodo es el protagonista de dos eventos diferentes: la ‘Fira des Polp’ de Sant Miquel y el ‘Polp a s’Olla’ de Sant Josep.

Igualmente, la presencia destacada de la frita en las barras especializadas en el recetario autóctono no se ha resentido del brutal incremento de precios del pulpo en los últimos años, pasando de ser un ingrediente popular a un producto gourmet. En cambio, su población sí ha caído considerablemente en aguas de las Pitiusas, hasta el punto de que el propio sector pesquero local reclamó al Govern balear que estableciera una veda durante la época de cría.

Las restricciones

A partir del próximo 15 de julio y hasta el 15 de octubre no se puede capturar pulpo común, Octopus vulgaris, en las aguas interiores de las Pitiusas, con el fin de dar un impulso a «una de las principales especies pesqueras en términos de capturas y valor económico», como subraya la resolución del director general de Pesca, Antoni Maria Grau. Se trata del segundo año en que esta prohibición se aprueba en las Pitiusas, siguiendo el ejemplo de Mallorca, donde se inició en 2022.

Para el presidente de la Cofradía de Pescadores de Ibiza, Toni Tur, Blai, esta medida no solo es necesaria sino que lamenta que no amplíe su perímetro de protección. «Estamos luchando para que en las aguas exteriores de Ibiza y Formentera se aplique la misma normativa, pero esto ya es más complicado», admite.

Blai también deja claro que la progresiva disminución del pulpo en las Pitiusas no se debe a una sobrepesca por parte del sector profesional. «Hay muchas especies que han decaído y no ha sido a causa de una sobreexplotación. Ha pasado lo mismo con la sirvia», advierte.

De hecho, la captura del pulpo en Ibiza y Formentera se lleva a cabo, por un lado, por los barcos de arrastre, de los que ya solo faenan dos. También puede intentarlo la flota de bajura, «pero solo queda un llaüt que pesque pulpo con nansas». «A veces te quedas con alguno enredado en las redes, pero es algo puntual», precisa el presidente de la Cofradía de Pescadores.

Los furtivos

Así pues, pese a que la flota profesional apueste por la veda para reimpulsar la presencia del pulpo, se topa con que la pesca ilegal seguirá esquivando estas medidas de protección. «Aunque se dediquen más a especies como el mero, los furtivos cogen mucho pulpo con las pistolas», lamenta Blai.

De la misma manera, «los domingueros que van por la orilla, si ven un pulpo, lo van a pescar». «Alguno solo pillará cuatro para hacerse una frita, pero los hay que también los venden si se llevan una captura importante».

Dos mujeres preparan una 'frita' en la última edición de la 'Fira des Polp' de Sant Miquel

Dos mujeres preparan una 'frita' en la última edición de la 'Fira des Polp' de Sant Miquel / Vicent Marí

En este sentido, cabe tener en cuenta que la veda para las Pitiusas, aprobada por la conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, se dirige tanto a los pescadores profesionales como a los recreativos. Igualmente, en el periodo en que no está vigente esta prohibición, solo se permite la pesca de pulpos que pesen más de un kilogramo, una restricción que también vulneran sistemáticamente no pocos aficionados.

A pesar de todos estos problemas, Blai apunta que también hay indicios para el optimismo: «Últimamente, parece que ha revivido y se vuelve a coger un poco de pulpo, porque, hasta hace pocos años, apenas se encontraba». Por ello, confía en que la veda favorezca esta tendencia al alza.

La importación

El representante de la asociación de restauración de la Petita i Mitjana Empresa d’Ibiza i Formentera (Pimeeef-Restauració), recuerda perfectamente cuando, de pequeños, «te metías en el mar y enseguida sacabas un pulpo, eran muy fáciles de pescar».

Con tanta abundancia, y sin ninguna complicación para su captura, su precio era ridículo. «La frita de polp había sido un plato humilde toda la vida, pero, con la sobrepesca, se está convirtiendo en un producto de lujo». El problema se ha multiplicado en el conjunto de España, sobre todo después de que el pulpo a feira y la pata de pulpo a la brasa se propagaran por todas las cartas.

De ahí que la mayoría de restaurantes ahora se abastezcan con cefalópodos provenientes de Marruecos o Mauritania. «En Ibiza, ya prácticamente lo compramos todo de fuera. No solo el pulpo, sino el 99% del pescado», apunta Tur.

A la espera de los resultados de las vedas en las Pitiusas, podría abrirse otra vía en España para abaratar su precio en el mercado. En Gran Canarias, la multinacional Pescanova está intentando crear la primera granja de pulpos del mundo. De momento, el proyecto de esta empresa, que cuenta con una fuerte oposición de la comunidad científica, no ha logrado recibir un informe medioambiental favorable del gobierno autonómico.

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