Puertos: entre la falta de luz y la diáspora de amarristas del Club Náutico Ibiza

Teniendo en cuenta la llegada de la electricidad al final de la Marina de Eivissa, el rechazo de Ports IB a la solicitud de Baleària de atracar en el puerto de Sant Antoni, o el cambio en los intereses de los turistas de Santa Eulària, las marinas y clubes náuticos cuentan con buenas previsiones de ocupación para este verano.

Embarcaciones en el puerto deportivo de Santa Eulària. | VICENT MARÍ

Embarcaciones en el puerto deportivo de Santa Eulària. | VICENT MARÍ

Estela Torres Kurylo

Estela Torres Kurylo

Las previsiones de la mayoría de los puertos deportivos de la isla auguran una ocupación al completo en una temporada que se prevé similar a la anterior. Pero más que la ocupación, a los gerentes de las diferentes instalaciones les interesan cuestiones que afectan a su coordinación diaria.

Un claro ejemplo es la adquisición de la concesión definitiva de la dársena de Levante del puerto de Ibiza por IGY Gestora Marinas. La empresa gestionaba estas instalaciones desde junio de 2022 con una ocupación temporal, y ahora: «Por fin tenemos una concesión administrativa [para ocho años y medio] y es cuando podemos empezar a realizar las obras importantes», señala Juan Vicente Roselló, delegado en las Pitiusas de IGY, refiriéndose a las reformas que traerán luz hasta esa parte del puerto. «Ya se ha presentado el proyecto de la autoridad portuaria para intentar empezar las obras el 1 de octubre», apunta, antes de añadir: «Si podemos empezar en esas fechas, tendremos garantizado que estará listo para el año que viene». Por este motivo, esta temporada se seguirá contando con generadores para la conexión de las embarcaciones.

Dentro de la oferta de la concesión administrativa, IGY también se ha comprometido a «reparar las pasarelas de los duques de Alba. Un amarre de la concesión que se cede unos días a la Autoridad Portuaria para que pueda venir algún crucero pequeño. Pensamos que también puede ser algo muy bueno para el barrio y la ciudad», asegura Roselló.

En el caso del Club Nàutic Sant Antoni, algo que sabían que no iba a ser bueno para ellos era la solicitud de Baleària de operar en el puerto (rechazada por Ports IB). De haberse aceptado habría afectado «a la seguridad y la tranquilidad de las embarcaciones del puerto», apunta Diana Loro, gerente de Es Nàutic. En general, Loro aclara que como club náutico afecta cualquier interacción de embarcación grande: «Esperamos que el tráfico comercial se coloque en un lugar distinto al de la náutica recreativa». Para Loro, «la cuestión no es ferris sí, ferris no. Cada uno tiene un lugar determinado».

Y precisamente en busca de un lugar determinado en el que amarrar, la necesidad de los amarristas del Club Náutico de Ibiza se ha notado en algunos de los puertos deportivos: «Tratamos de acoger todo lo que podamos», indica Loro, antes de matizar que ya cuentan con algunas de estas embarcaciones amarradas en sus muelles.

Marina Ibiza también ha recibido «bastantes solicitudes de embarcaciones que tenían el Club Náutico como puerto base», apunta Daniel Marí, su gerente. Sin embargo, en su caso, debido a las esloras de estas embarcaciones, «de ocho a 15 metros», no les pueden dar cabida porque son las esloras de las que menos disponibilidad tienen.

La disponibilidad de los amarres varía igual que el interés de los navegantes por atracar en diferentes puertos deportivos de la isla. En el caso de Santa Eulària, Raúl Prats, gerente de Botafoch Ibiza, que gestiona la misma empresa que la Marina de Santa Eulalia, apunta: «Cada vez hay más hoteles de cinco estrellas, se llevan a cabo construcciones en primera línea del puerto para turismo de alto standing... Cada vez el turismo se va esparciendo por toda la isla [...] Ahora ha venido mucho turista holandés, que no quiere estar en el centro de Ibiza y busca las periferias, y esto lleva a que esté creciendo el interés por atracar en este puerto».

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