Entrevista | Eduardo Zamorano Ex consejero delegado del receptivo de Dertour en España

Eduardo Zamorano, ex consejero delegado del receptivo de Dertour en España: «No hay que rasgarse las vestiduras con la masificación, seguimos viviendo del turismo»

Eduardo Zamorano (Madrid, 1957) se jubiló en febrero después de toda una vida dedicada a las agencias receptivas, dando el servicio a los clientes de los turoperadores durante sus vacaciones. Dertour, el segundo TTOO alemán, del Grupo Rewe (cadena de supermercados), ha sido su último destino. Antes pasó por grandes compañías como TUI o Grupo Piñero y vivió en primera persona, hace más de una década, la quiebra de Orizonia. Presidió la patronal Aviba y sigue allí de asesor externo «no remunerado». 

El madrileño Eduardo Zamorano llegó a las islas hace 42 años. | DM

El madrileño Eduardo Zamorano llegó a las islas hace 42 años. | DM

¿Le ha sorprendido la caída de FTI?

Más que sorprenderme me ha entristecido. Es triste cuando cae una empresa, un grupo turístico, más cuando tienes amigos y compañeros dentro. Parece que tenían una deuda importante y que no la pueden afrontar. Hace tiempo se hablaba de que tenían problemas. Me hubiera gustado que hubieran seguido.

«Los directores generales de Orizonia no vimos venir la quiebra hasta el día que nos lo dijeron». | DM

«Los directores generales de Orizonia no vimos venir la quiebra hasta el día que nos lo dijeron». | DM / redacción

El paquete turístico es el salvavidas para los turistas que habían contratado sus vacaciones con FTI, por el seguro que les protege. ¿Está o no en caída ese producto?

Si no está en caída, no está en auge. Todos sabemos que cada vez más la gente tiende a viajar por su cuenta, a reservar el vuelo por un lado, el hotel por otro, contratar un coche de alquiler, coger un taxi. El paquete puede que no esté en caída, pero no va a más. Estas cosas demuestran que el paquete sigue siendo interesante y se ha flexibilizado. Hace no muchos años un touroperador te decía salimos los lunes y los jueves y estás una semana o dos. Ahora en Alemania, España o Inglaterra ofrecen salidas prácticamente todos los días a diferentes horas y a diferentes aeropuertos. No se vuela en chárter, sino en vuelos regulares en low cost y se ofrecen estancias más cortas o más largas. En muchos casos el traslado —una de las imágenes del nuevo turista es que no quiere ir en un autobús— es opcional, con lo cual te compras un paquete con avión y hotel.

¿Por qué quiebran los turoperadores? ¿El escaso margen que deja un negocio que se mueve por volumen es una de las razones?

Quiebran por temas financieros. No estoy hablando del caso puntual de FTI. Depende de si es una empresa sólida, con una buena espalda económica financiera detrás o si todo es a base de créditos —que ha pasado mucho por el bache de la covid—. En muchos casos tratamos de ganar cuota de mercado a base de ofertas que son inferiores al coste del paquete y, lógicamente, llega un momento en que te falta dinero.

No hemos visto a los hoteleros extremadamente preocupados. Nada que ver con lo que se vivió aquel septiembre de 2019 con Thomas Cook.

Estamos al principio de temporada, con lo cual no hay gran facturación todavía. En invierno habrá sido, como siempre, poca. El verano estaba empezando, no hay una facturación pendiente alta. No preocupa el futuro, el problema que va a haber es por lo que te deban ahora, porque no se van a perder los clientes, van a venir por otra vía y ya está. Por eso no se ve extrema preocupación, serán cantidades relativamente pequeñas.

¿Cuando un TTOO quiebra la competencia se frota las manos por el reparto de sus clientes? ¿Quién se va a beneficiar de la crisis de FTI?

Al final la cuota de mercado que tenía FTI se va a repartir entre los demás, se va a diluir. El cliente se va a ir a otro sitio a comprar las vacaciones. Puede haber un pequeño bache ahora al principio, pero enseguida luego se recoloca todo. Puede ser porque los que han comprado un paquete igual por el seguro tardan tres o seis meses en recuperarlo y no pueden ahora pagarse otro. Ese cliente nos va a faltar este verano. Otros sí se podrán permitir pagar otro y después recuperarlo con el seguro. Habrá que ver si algún TTOO va ofrecer crédito para que se compre ahora y ofertas de ese tipo. Es un tema de marketing, de cómo se posiciona cada uno y quién va a disponer de los cupos de camas que tenía FTI en sus contratos.

Vivió la quiebra de Orizonia como director de su receptivo. ¿Ha sido el mayor concurso de acreedores de la historia turística española?

Había 5.000 trabajadores, la mayoría en España. No sé si el de Marsans fue mayor... Habíamos abierto Smilo (el receptivo) en 25 países. Cuando oigo que un competidor ha quebrado lo primero que pienso es en las personas, a todos los niveles. Te sientes responsable aunque no lo seas. Buena parte de la gente de cualquier nivel está intentando hacer algo hasta que te das cuenta de que no puedes hacer nada. Viene un administrador concursal, se para todo y él decide. En nuestro negocio es prácticamente imposible recuperar la empresa. En una constructora el administrador a veces es capaz de volver a poner en marcha el edificio. Aquí se paran las ventas y la maquinaria y muere.

¿Aquello se veía venir?

Tenía problemas financieros como todas las empresas en esa época que venía de la crisis económica de 2008. Pero si le digo la verdad, los directores generales de las diferentes empresas del grupo no lo vimos venir hasta el día que nos lo dijeron. Siempre pensamos que había una solución. Porque hubo mucho vaivén durante un par de meses, que si nos compraba tal grupo, que si nos compraba otro. Hubo dos o tres grupos españoles interesados (Globalia, Barceló). Y al final, hasta el aquel día, 14 de febrero de 2013, no pensamos que se acababa. Hablo del equipo directivo.

¿Una década después es más fácil señalar culpables?

Había un fondo [Carlyle] que había comprado la empresa a Miguel Fluxá. Nos contaron que los fondos tienen unos fondos, valga la redundancia, limitados. Es decir, invierto esto, si funciona, bien y si no, no pongo ningún duro más. Al poco tiempo vino la crisis de 2008, y el mercado español sufrió más que nadie, la gente viajaba mucho menos. Eso fue un poco el principio de que fuera mal. Orizonia como grupo no perdía dinero, pero el apalancamiento que hizo Carlyle para la compra hizo que la sociedad no resistiera los intereses bancarios. Aquí cada uno que opine si la gestión era buena o mala, pero era un tema financiero puro, y ya está.

Coincidieron reconocidos profesionales en Orizonia, muchos hoy están en Barceló, Iberostar, o, como Javier Águila, en Hyatt. ¿Acusaron daño reputacional que dificultara su regreso al sector?

En mi caso particular no y no creo que nadie lo tuviera. El que lo podía sufrir más era Pepe Duato, la cara visible como CEO del grupo.

Dice un directivo que los turoperadores siguen trayendo a Balears al mismo número de turistas, con leves variaciones porque los mercados emisores van moviéndose.

Yo creo que sí. El mismo, o un pelín menos. No crece el volumen.

¿El único culpable de la saturación turística en las islas es el alquiler vacacional?

No es el único culpable el que tiene las camas. Es la evolución del mundo, hay muchos factores no es sólo uno. Sí estoy de acuerdo en que no ha crecido la capacidad hotelera o ha crecido muy poco y en segmentos muy altos. Ha crecido muchísimo la vivienda vacacional y hay cada vez más vivienda ilegal que se alquila. Es lo primero que hay que frenar. Hay transporte ilegal, traslados que se hacen desde el aeropuerto que son tíos con su coche y son ilegales totalmente.

Se ha pasado en el sector de no querer mentar la palabra turismofobia asumir que hay que enfrentar la masificación turística.

Las cosas van cambiando y si hace cinco años yo pensaba que no había una gran masificación pues ahora sí que parece que la hay. Lo que pasa es que creo que hay que calmar las aguas y no hay que rasgarse las vestiduras ni hacer locuras. Hay que tomar ciertas medidas, evidentemente, borrar lo ilegal, y seguir con otras lógicas pensadas en el futuro. Bloquear playas, aeropuertos, es una protesta nada más, no es la solución. Tampoco se puede hacer una mesa con 140 participantes opinando. Habrá que poner a cuatro expertos que tranquilamente y sin presiones vayan buscando fórmulas para frenar, recolocar, etc. Pero no hay que rasgarse las vestiduras, porque, lo siento, seguimos viviendo todos del turismo aunque llevamos oyendo mucho tiempo que tiene que cambiar.

¿En los mercados emisores van a hacer mella las protestas ciudadanas contra el exceso de turismo?

Creo que va a hacer poco efecto, más allá de los cuatro tabloides británicos que han sacado cuatro fotos y tal. No he oído nada en empresas alemanas o escandinavas. Si ven que siguen teniendo los vuelos, los hoteles y no se encuentren con problemas seguirán viniendo. Esperemos que esto se calme y localmente busquemos soluciones poco a poco.

¿Y Balears puede morir de éxito?

La podemos matar de éxito, si empezamos a rasgarnos las vestiduras. Balears lleva muchos más años de moda y como destino turístico para europeos que los años que yo llevo aquí.

¿Cuántos lleva?

Cuarenta y dos.

¿Se imagina dedicar todo la vida a este sector?

Lo curioso es que estudié turismo para ser director de un hotel y nunca he trabajado en hoteles.

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